Economía argentina. La canción sigue siendo la misma



Ariel Coremberg: “El gobierno de los Fernández se caracteriza por una extraña mezcla de ajuste fiscal cuyos atributos son claramente “neoliberales” de claro corte “fondomonetarista” en consistencia con esa definición propia de su militancia: ajuste a jubilados y asalariados Crédito: Ana Monti

La canción sigue siendo la misma (The Song Remains the Same) es la banda sonora y película del concierto protagonizado por Led Zeppelin, una de las bandas más emblemáticas del rock, cuya película se proyectó en nuestro cine Lara durante once años ininterrumpidos con más de quinientas funciones entre 1978 y 1989.

La economía argentina durante el primer gobierno del presidente Alberto Fernández evidencia que, antes, durante y después de la cuarentena, “su política económica sigue siendo la misma” que durante la gestión anterior y ambas similares a la vigente durante los últimos 77 años, aunque con características particulares que lo distinguen.

El gobierno de los Fernández se caracteriza por una extraña mezcla de ajuste fiscal cuyos atributos son claramente “neoliberales” de claro corte “fondomonetarista” en consistencia con esa definición propia de su militancia: ajuste a jubilados y asalariados y suba de impuestos a la clase media pero combinado con una narrativa maoísta que pone en duda la vigencia de los derechos de propiedad, devaluando completamente la confianza y credibilidad que toda política económica debe tener para que tenga el efecto esperado.

La primera medida de envergadura que demuestra el ajuste fiscal fue la baja en términos reales de las jubilaciones de los aportantes al sistema previsional, que si bien genera una reducción importante del gasto público, sus efectos fueron completamente anulados por la consecuente aumento de la demanda de dólares por la desconfianza que generaron los amagues de expropiación de Vicentin, el proyecto de participación estatal en las empresas grandes y pymes que solicitaron los ATP durante la cuarentena y los avales a las usurpaciones de tierras.

Asimismo, otro signo notable del presente ajuste “neoliberal” es la importante caída del salario real durante este año, continuando la tendencia iniciada en 2011 con el cepo cambiario, caída internacional del precio de la soja y la devaluación de Kicillof-Fábrega de 2014 y las diversas devaluaciones durante la gestión Macri.

Más aún, hasta pocos días antes, los empleados del sector público habrían recibido un aumento del 7% frente a una inflación del orden del 37% por ciento. Pero los salarios del sector productivo sufrieron una importante caída no solo real sino nominal, en medio del cierre de la actividad económica por la cuarentena y una inflación de dos dígitos.

Las pymes que recibieron ATP y que no podían facturar por la cuarentena redujeron de hecho los salarios nominales de sus empleados. Un caso notable fue la reducción acordada por el principal sector privado generador de empleo: el comercio, cuyo sindicato avaló un acuerdo que implicó la reducción del 25% nominal de los salarios con una inflación desatada que ya se ubica cerca del 40% anual.

El ajuste del gasto público corriente: salarios y jubilaciones en términos reales, podría superar incluso el realizado por la gestión anterior en ese mismo rubro, presenta una profundidad nunca vista desde comienzos de la década del ’90 con la única diferencia de que hoy se estatizan empresas, como el reciente caso de las concesiones viales, y se realiza un ajuste sin que previamente hubiese ocurrido una hiperinflación.

La narrativa populista con deriva maoísta tiene un importante impacto, ya que permite generar resarcimiento emocional a la militancia brindando explicaciones simples de la crisis actual generando los habituales chivos expiatorios que no permiten realizar un diagnóstico y aprendizaje social adecuado respecto de su origen.

Robert Shiller recibió el Premio Nobel en 2013 junto con Eugene Fama y Lars Peter Hansen por sus contribuciones pioneras al análisis de la volatilidad del mercado financiero, anticipando la crisis financiera global de 2008 en su libro de 2000 Irrational Exuberance. Shiller nos resalta en su reciente libro Narrative Economics que las palabras importan, ya que las decisiones económicas se toman sobre la base de las palabras y narrativas tanto sociales como del poder.

El Presidente, al devaluar sus palabras, agita aún más la desconfianza de los argentinos de sus instituciones impactando en una permanente demanda de dólares tanto por parte de opositores como de la militancia oficialista de clase media a los fines de cubrirse ante el mayor riesgo de caída real de sus ingresos y ahorros.

Cubrir el ajuste con seducción a la militancia tratando de que los costos los pague la clase media “supuestamente opositora” destruye la credibilidad en el sistema democrático. Asimismo, la narrativa es importante, pero también generar resultados, como comprobó la sociedad argentina durante la gestión Macri.

La sociedad argentina todavía espera que esta gestión presidencial gobierne para el conjunto de los argentinos, incluso seduciendo a “gorilas”, para que la canción esta vez no siga siendo la misma.

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