Diego Maradona tuvo un control médico “deficiente, ineficiente e indiferente”



El neurocirujano Leopoldo Luque violó y despreció las reglas del buen arte de curar. Junto con la psiquiatra Agustina Cosachov, omitió asistir adecuadamente a Diego Armando Maradona. El astro mundial del fútbol tuvo, entre el 11 y el 25 de noviembre pasado, día de su muerte, “un control [médico] deficiente, ineficiente e indiferente”. En definitiva, el paciente fue abandonado a su suerte. Situaciones que incidieron en el fatídico desenlace.

Tales afirmaciones corresponden a Laura Capra, Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, integrantes del equipo especial de fiscales que investigan las circunstancias que rodearon la muerte de Maradona. Los representantes del Ministerio Público dispusieron que Luque, Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz y otros cuatro integrantes del equipo a cargo de la salud del astro sean indagados por el delito de homicidio simple con dolo eventual, para el que se prevé una pena de entre 8 y 25 años de cárcel.

Además, los fiscales le solicitaron al juez de Garantías Orlando Díaz que dicte la prohibición de salida del país para los siete imputados.

Las otras personas bajo sospecha son la enfermera Dahiana Gisela Madrid, el enfermero Ricardo Almirón, la médica coordinadora Nancy Forlini y el coordinador de los enfermeros, Mariano Perroni.

El ingreso del barrio San Andrés el día de la muerte de Diego Armando MaradonaFabián Marelli – LA NACION

Maradona murió el 25 de noviembre pasado en una casa que le habían alquilado en el barrio cerrado San Andrés, de Benavídez, partido de Tigre. Había llegado a esa propiedad dos semanas antes, después de haber sido operado en la Clínica Olivos de un hematoma subdural en la cabeza.

Para Capra, Iribarren y Ferrari, funcionarios coordinados por el fiscal general de San Isidro, John Broyad, en Benavídez debía llevarse a cabo un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación clínica y de control del paciente, bajo la modalidad de “internación domiciliaria”. Pero los imputados “infringieron los deberes que cada uno tenía a su cargo, al tiempo que también conocían que sus consortes [de causa] hacían lo propio, colocaron o colaboraron a colocar un cúmulo de factores y circunstancias notoriamente burdas, incrementando entre todos el riesgo por fuera del margen permitido y [así] condujeron al fatal desenlace del paciente que, de lo contrario, hubiese podido evitarse”.

Para los investigadores, los imputados debieron representarse “el resultado fatal”, ya que conocían el grave estado de salud del paciente (enfermedad renal crónica, enfermedad hepática preexistente -cirrosis dual-, insuficiencia cardíaca congestiva, deterioro neurológico crónico, adicción al alcohol y psicofármacos, probables enfermedades psiquiátricas sumados al cuadro de abstinencia alcohólica) y, a pesar de toda esa información, “ejecutaron acciones contrarias al arte de la salud y omitieron realizar los actos específicos que cada uno debía desarrollar en torno a su función, agravando el cuadro de salud de Maradona, colocándolo en una situación de desamparo y abandonándolo a su suerte, toda vez que se verificó un período de agonía de al menos 12 horas que, entre otras inconductas llevadas a cabo por las personas encargadas de su salud, provocaron el deceso”.

Además, de la imputación de homicidio, Luque fue acusado del delito de uso de documento privado falso. Esta acusación se debe a que la firma de Maradona fue falsificada para pedir una copia de su historia clínica en el sanatorio donde fue operado en noviembre pasado de un hematoma subdural en su cabeza.

Por su parte, Cosachov fue imputada también de falsedad ideológica porque rubricó un certificado en el que acreditaba que su paciente estaba “vigil, orientado en persona, tiempo y espacio”. La información fue incorporada a su historia clínica, pero ahora los fiscales a cargo del caso descubrieron que la médica nunca había revisado al por entonces DT de Gimnasia y Esgrima La Plata como para hacer una afirmación semejante.

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