Deuda: los dos fondos internacionales “atrapados” con títulos locales en pesos


En los últimos tres años hubo una salida fuerte de fondos de inversión extranjeros, pero todavía hay dos que mantienen inversiones locales y podrían generar presión sobre el tipo de cambio financiero en caso de que decidan comprar dólares y partir del país.

Son Templeton y Pimco, que tienen entre los dos US$3500 millones de los principales títulos públicos en pesos, valuados con la cotización del contado con liquidación (CCL) del jueves pasado, que cerró a $149 aproximadamente, según un relevamiento de la consultora 1816.

En detalle, Templeton tiene US$2100 millones de deuda soberana y Pimco, US$800 de bonos de Nación y US$200 de títulos de Ciudad y Provincia de Buenos Aires. Entre los dos, son tenedores del 88% de la deuda soberana y provincial en manos de no residentes, que son US$4000 millones. Del total, US$1200 millones vencen este año, de los cuales US$180 millones, este mes.

“Estos datos son relevantes en un contexto en el que parecen haber sido los inversores del exterior los que explicaron el reciente sell-off [liquidación] de los títulos en pesos. Es posible que la decisión de los no residentes de vender bonos en pesos haya estado relacionada con las ventas del CCL del propio Gobierno (el mercado percibe que hay un subsidio al tipo de cambio) y eso limita la estrategia oficial”, analizan en el informe los economistas de la consultora, Adrián Rozanski, Mariano Skladnik y Martín Defilippo.

Para tomar relevancia de la cantidad de títulos que todavía quedan en manos de los dos fondos, los autores comparan el monto con toda la industria de fondos comunes de inversión (FCI) local, que son US$2700 millones (al tipo de cambio CCL también).

Además señalan como una preocupación esta tenencia de cara a la licitación que tiene el Tesoro este jueves, cuando deberá cubrir vencimientos por $73.000 millones. E indican que es “desafiante” por tres razones. Primero, porque en la última subasta, al Gobierno le costó hacer roll-over de los vencimientos. Segundo, porque parte de lo que vence es deuda que no entró en la última licitación. Y tercero, porque si Templeton y Pimco no ingresan al canje, podrían cobrar este mes $20.000 millones, equivalentes a US$135 millones, que generarán presión en el paralelo.

“Cuanto menos recaude el Tesoro en sus licitaciones, más deberá imprimir. Si termina imprimiendo, parte de los pesos volverán vía licitaciones, pero también presionarán en tipos de cambios paralelos y precios, entre otros”, advirtieron los economistas.

En marzo, el Banco Central le transfirió al Ministerio de Economía $135.000 millones y volvió a ser la primera fuente de expansión monetaria, tras dos meses de moderación, pese a que la recaudación impositiva mostró un buen rendimiento gracias al alza del precio internacional de los commodities.

Y en la última licitación de deuda local, realizada a fin del mes pasado, el Tesoro buscaba licitar $160.000 millones, en consonancia con lo que le vencía, pero consiguió captar $87.000 millones, una porción menor. En ese entonces, para explicar la menor la tasa de financiamiento (que cerró en el 108%, por debajo del 115% de enero y 117% de febrero), en el Ministerio de Economía indicaron que “había muchos inversores institucionales que priorizaron mantenerse líquidos” de cara al fin de semana largo de Semana Santa.

Templeton tiene más de 70 años de experiencia en inversiones. Tiene oficinas en más de 30 países. En 2018, desembarcó en la Argentina y se asoció con la casa de inversión local SBS para lanzar tres fondos: uno de deuda argentina en moneda local, otro de deuda en dólares y otro de deuda latinoamericana. Además, fue uno de los grandes fondos que negoció la deuda soberana el año pasado.

Pimco, por su parte, tomó renombre en el país luego de haber sido el mayor tenedor del Bono de Política Monetaria (Bopomo). Después de las PASO de 2019, cuando la devaluación del peso pegó un brusco salto, complicó su tenencia de activos en la Argentina.

El año pasado, pese a reestructuración de la deuda pública, el ratio deuda total-PBI alcanzó un máximo de 103,7%, saltando alrededor de 14,2 puntos porcentuales en relación con 2019, según consignó la consultora Ecolatina. Se trata del máximo histórico desde 2004, cuando el ratio fue de 118%.

“Esta dinámica, que podría sonar contradictoria a priori, se explica por tres grandes motivos. Por un lado, porque la reestructuración no implicó una quita significativa de capital (2%), en tanto los intereses pasaron de 6,1% promedio ponderado anual a 3,1% en el caso de la deuda ley extranjera y de 7,6% a 2,4% en la deuda ley local: el foco no estuvo en relajar las obligaciones, sino en estirar y normalizar el cronograma de pagos”, indica el informe de la consultora fundada por el exministro de Economía Roberto Lavagna.

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