Debe más de US$1000 millones. Vicentín sigue sin mostrar sus cartas tras el default



La empresa enfrenta una deuda que superaría los US$1000 millones Crédito: Marcelo Manera

ROSARIO.- Tras cumplirse un mes de entrar en cesación de pagos por “estrés financiero”, la cerealera Vicentín, una de las cinco más grandes de las que operan en el país, no logró aún mostrar las cartas sobre cómo manejará una deuda que superaría los 1000 millones de dólares, mientras las tres plantas agroindustriales que posee en Santa Fe seguirán paradas por lo menos hasta el 20 de este mes, según informaron al Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo.

Se acercan días claves para el futuro de Vicentín, porque se espera un fallo de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) que podría terminar con la suspensión de la firma para operar en la entidad, debido a que no cumplió con el acuerdo de pago con uno de sus acreedores que llevó el caso a esa instancia, como es BLD, una firma de correacopio que también entró en cesación de pagos en octubre pasado.

Si se concreta esa sanción, Vicentín quedaría en un escenario de mayor debilidad, porque la inhabilitación para poder operar en el mercado sería lapidaria para la confianza construida sobre todo en el exterior a lo largo de sus 90 años de historia. Este diario se comunicó con voceros de la empresa que no opinaron sobre la crisis actual de la firma.

Directivos de Vicentín pidieron la semana pasada, en la primera audiencia de conciliación, plazo hasta el viernes para poder presentar un plan de pagos. El 29 de diciembre la firma oriunda de Avellaneda incumplió el pago de 184 millones de pesos a BLD. Pero BLD no informó aún ese incumplimiento a la Cámara Arbitral. En cambio, sí lo hizo el acopio LBO, que reclama una acreencia a Vincentín.

Lo que temen operadores de la BCR es que la posible suspensión de Vicentín desate un efecto dominó en el sector de correacopios, que son los actores del mercado que interactuban con Vicentín, en cuyo modelo de compra de granos eran vitales, ya que la firma no compraba de forma directa, como si lo hacen otros exportadores.

Las dudas y demoras dentro del grupo familiar de Vicentín en abrir una negociación factible por una deuda que alcanzaría los 1000 millones de dólares profundizó la desconfianza de los principales acreedores. Fuentes del sector agroindustrial señalaron a LA NACION que fracasaron las primeras negociaciones con directivos del Banco Nación que antes de poder hablar de una reestructuración de un rojo que superaría los 350 millones de dólares quieren ver un plan concreto de la empresa para salir de este ahogo financiero.

Vicentín designó un estudio jurídico contable para iniciar una estrategia de financiación con los acreedores, pero no se termina de cristalizar esta operación porque los problemas internos en las familias que componen esta compañía no terminan de definir si darle o no el poder para negociar, según señalaron fuentes cercanas a las negociaciones.

Además, interpretan, probablemente la única salida que le quede a la empresa sea desprenderse de activos. En ese esquema, señalan que es probable, por un lado, que la firma Glencore, que posee en sociedad con Vicentín la planta más grande de molienda y biodiésel de la Argentina que se llama Renova, prefiera blindarse y adquirir más acciones de esta empresa, a la que la firma santafecina le traspasó el 2 de diciembre pasado el 16% de las acciones.

Otro de los interrogantes es que parte de los activos sean vendidos a otras empresas de este rubro. Incluso se piensa en nuevos jugadores chinos que podrían aparecer para competir con Cofco, otra firma de capitales asiáticos.

Este panorama agrieta aún más la incertidumbre que reina entre los 1500 trabajadores que posee Vicentín con las tres plantas que tiene en la provincia de Santa Fe, dos en el Gran Rosario, y una en Avellaneda, el norte de Santa Fe.

Pablo Reguera, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo, reveló a LA NACION que el jueves pasado mantuvo una reunión con representantes de la empresa que le informaron que hasta el 20 de diciembre las plantas estarán paradas. “Las plantas tienen guardias mínimas pero están paradas. La gran mayoría de los 1500 operarios que trabajan en las fábricas tienen mucho temor e incertidumbre porque no aparece nada concreto en el horizonte”, afirmó el dirigente, que aclaró que la empresa pagó los salarios y el aguinaldo, aunque este último mes no acreditó el incremento correspondiente a la paritaria.

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