Cursar en 2021, no repetir en 2021



Imaginemos que el 10 de diciembre de 2030, es decir, dentro de exactamente 10 años, usted está en un quirófano para ser operado del apéndice. El cirujano le dice entonces que tenía que haber cursado anatomía en 2020, pero a raíz del Covid 19 le dieron la materia por aprobada. Por consiguiente tendrá que hacerle un tajo desde su cuello a sus rodillas para localizar el apéndice. ¿Qué haría usted? Salir corriendo.

En Argentina hubo épocas en las cuales en las búsquedas laborales se aclaraba que no se presentaran graduados de determinadas universidades o quienes hubieran estudiado entre tales y tales años. “La verdad es Dios”, le escuchó decir Victoria Ocampo al Mahatma Gandhi. La falsificación, en materia educativa, hipoteca de por vida el desarrollo personal y profesional de los estudiantes.

Por favor, no se la agarre con mi mamá, pero las autoridades educativas, a los estudiantes que en 2020 no pudieron cursar de manera razonable, les tienen que decir que en 2021 van a hacer lo que no pudieron realizar en 2020. No que van repetir el año, sino que el año próximo harán lo que en circunstancias normales hubieran hecho durante el presente.

Aclarándoles, a ellos y a sus familiares, que no se trata de ninguna vergüenza y que ellos no tienen la culpa. Pero quien piensa que en un par de semanas se puede reemplazar lo que no se hizo durante un año, sencillamente no piensa.

Esto es durísimo y requiere agallas por parte de las autoridades. Pero lo que les tiene que dar fuerza a los funcionarios para adoptar y comunicar la decisión es pensar en el fenomenal daño que les causarán a los estudiantes si hacemos de cuenta que aprendieron lo que no pudieron aprender.

Se me dirá que, como consecuencia del Covid 19, aumentó la desigualdad en materia educativa porque algunas instituciones pudieron funcionar y otras no. Cierto, pero por favor, espero que no se les ocurra a las autoridades educativas solucionar el problema cerrando en 2021 los colegios que pudieron funcionar este año para volver a igualar las oportunidades.

Como tantos argentinos, soy un producto de la movilidad económica y social que posibilitó un sistema educativo accesible y exigente. Me doy cuenta del shock que producirá una decisión como la que estoy proponiendo; y como la realidad es heterogénea, en algunos casos pueden idearse alternativas intermedias. Pero donde no existan, háganme caso, por el bien de los alumnos y alumnas.

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