Contrarreloj. Las negociaciones para definir el futuro del IVA a la canasta básica



Fuente: LA NACION

Filosóficamente, en el gobierno de Alberto Fernández no están de acuerdo con que la eliminación del IVA a los alimentos de primera necesidad fuera para todos los argentinos. En el Ministerio de Desarrollo Productivo afirman que lo más justo es que esa rebaja impositiva se enfoque solo en la población más vulnerable y que ese beneficio no debe ser generalizado, tal como se decidió durante la gestión de Mauricio Macri en tiempos de elecciones presidenciales.

El reloj corre, porque esa eliminación tiene fecha de vencimiento: 31 de diciembre. Cerca del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, aún analizan -en busca del menor impacto posible en los precios y en la necesidad de desindexación de la economía- si el decreto de rebaja de ese gravamen será o no prorrogado.

“Se está negociando”, afirmaron cerca de Kulfas a LA NACION. Allí precisaron las cuatro opciones que aparecen hoy sobre la mesa. La primera es que no se haga nada, lo que haría caer el beneficio. En ese sentido, trabajarían sobre “la buena voluntad” de las empresas (supermercados e industrias) para no ver un fuerte aumento de precios en las góndolas.

La segunda es la prórroga en las mismas condiciones con el objetivo de extender la etapa de negociación con las partes y trabajar, por otro lado, con programas complementarios que se focalizan, según el oficialismo, en el beneficio para los consumidores.

La tercera alternativa en carpeta tiene que ver con la prórroga, pero no para toda la canasta de alimentos definidos en su momento por Dante Sica e Ignacio Werner.

La cuarta posibilidad es un regreso del IVA a esa canasta, pero de manera gradual para suavizar los posibles aumentos.

“No estamos de acuerdo con el actual mecanismo y lo que estamos viendo es la mejor opción para salir del actual sistema”, contaron a este medio en el Gobierno.

El foco oficial está actualmente puesto en la Tarjeta Alimentar, que permitirá la compra de todo tipo de alimentos, a excepción de bebidas alcohólicas. Estará destinada, según la información oficial, a madres y padres con hijos e hijas de hasta 6 años de edad que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH). También a embarazadas a partir de los tres meses que cobran la Asignación por Embarazo y personas con discapacidad que reciben la AUH.

Por otro lado, la ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva aprobada en el Congreso establecía que la AFIP estaría facultada para generar un régimen para reintegros del IVA para personas humanas que revistan la condición de consumidores finales y para pequeños contribuyentes que efectúen las actividades indicadas en el artículo 10 de la ley 27.253.

“El 31 de diciembre de 2019 vencen los decretos de eliminación del IVA a bienes de la canasta básica que formó el gobierno anterior en agosto de 2019 (decretos 567 y 602)”, relató el Ministerio de Economía el día que presentó los detalles de esa ley. “Estos decretos, además de generar un desfinanciamiento al Estado nacional, tuvieron dudosos efectos sobre la equidad y agregaron ineficiencias a la economía”, describieron cerca de Martín Guzmán.

“Por esto, consideramos que es más eficiente y tiene un mayor impacto distributivo otorgar beneficios tributarios a las compras realizadas por parte de grupos vulnerables, así como también a quienes realicen acciones que estimulen comportamientos vinculados con la formalización de la economía y el cumplimiento tributario”, completaron.

Los productos que no pagan IVA por esos decretos para “amortiguar el impacto de la devaluación” eran: pan, leche, aceite de girasol y mezcla, pastas secas, arroz, harinas de trigo, polenta, rebozador y pan rayado, yerba mate, mate cocido, te, conservas de frutas, hortalizas y legumbres, yogur y azúcar. El costo fiscal, según indicaron entonces, fue de $10.000 millones.

Un mes después de lanzada la medida, tanto el gobierno de Macri como privados señalaron que la decisión de eliminar esos impuestos había tenido un impacto a la baja de casi un punto en la inflación. Sin embargo, semanas después, el equipo de Fernández dijo en reuniones con supermercados y la industria -para la negociación de Precios Cuidados- que había encontrado fuertes subas en los precios con la intención de hacer “un colchón” por un probable congelamiento. Ese colchón impulsó fuertemente la inflación de noviembre. Los aumentos se encontraron incluso en productos en los que se había eliminado el impuesto al valor agregado.

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