Consumo. Compra de autos, una opción de la clase media y alta para dolarizarse



Envuelto en una pandemia que obligó a barajar y dar de nuevo en muchos sentidos, pero también inmerso en una particular macroeconomía argentina, el sector automotor local tiene hoy dos caras para mostrar: por un lado, en los primeros nueve meses de este año exhibió el nivel más bajo de ventas desde 2004; pero por el otro, desde julio hasta octubre el promedio diario de ventas estuvo en ascenso y eso permite ilusionarse con que el mercado terminará 2020 mejor de lo que se esperaba antes de la irrupción del coronavirus.

La Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara)informó que el número de vehículos patentados en octubre de este año ascendió a 37.163 unidades, lo que representa una suba del 6,1% respecto de septiembre,donde se habían registrado 35.014. La comparación interanual muestra también un crecimiento del 13,9% sobre octubre de 2019, y de esta manera, el mes pasado fue el segundo de 2020 que crece por sobre el año pasado (el anterior fue junio, pero con menor porcentaje). Se alcanzan, así, los 286.695 patentamientos acumulados en los diez meses transcurridos del año.

Ricardo Salomé, presidente de Acara, comenta: “Los concesionarios estamos activos, tratando de cerrar todas las operaciones que se nos presentan, más allá de cierta incertidumbre relacionada a la reposición de las unidades”.

Desde mitad de 2020, se reactivó el mercado de autos y se espera un cierre de año mejor de lo previsto Fuente: LA NACION – Crédito: Silvana Colombo

El repunte de los últimos meses está explicado fundamentalmente por el efecto de la brecha cambiaria, es decir, la diferencia que existe entre la cotización del dólar oficial y la del dólar paralelo. Esto convierte al auto en un producto que permite acceder a la moneda estadounidense a un precio más barato: lisa y llanamente, los argentinos que pueden se dolarizan a través de la compra de un vehículo, que tiene gran parte de sus componentes importados a valor de dólar oficial.

En efecto, tal como se analiza en un informe sectorial elaborado por la consultora Abeceb,la brecha cambiaria continúa siendo un factor expansivo de las ventas, especialmente desde mediados de septiembre, por mayor expectativa devaluatoria. “Por encima de un nivel de 80% en la brecha, el efecto acostumbramiento desaparece y la compra de oportunidad persiste”, se explica en el trabajo, que muestra que ese nivel es superado desde mayo de este año.

Guillermo Oliveto, especialista en tendencias sociales y de consumo, destaca que los argentinos son expertos en crisis y muy hábiles en reconocer ventanas de oportunidad. “Te encontrás con consumidores de clase alta y media alta que atesoraron dólares a precios inferiores a los que tiene hoy el blue y que siempre leen bien cuando hay bienes que ´tienen dólares adentro´ y se pueden hacer de ellos a menor costo”, opina el experto, fundador de Consultora W.

Te encontrás con consumidores de clase alta y media alta que siempre leen bien cuando hay bienes que ´tienen dólares adentro´.

Guillermo Oliveto

La explosión de los autos, recuerda Oliveto, es un fenómeno que ya se produjo en otras etapas del país, como en 2013, cuando se vendieron 950.000 unidades. “En realidad se estaban comprando dólares baratos a través de un vehículo. Entonces, acá lo que pasa es que el primer mes de repunte, junio, se venía de tener las concesionarias cerradas, después hubo problemas de stock, pero a partir de ahí levantó. No hay un boom, porque incluso se va a terminar cayendo 30% respecto de un año ya malo como fue 2019, pero es mejor de lo que se esperaba”, afirma.

Para Damián Di Pace, economista y director de la consultora Focus Market, los autos hoy están muy baratos en términos de su precio en dólares. “Aquellos que cuentan con esos billetes verdes están accediendo en algunos casos a vehículos que están hasta 40% más baratos que hace un año en moneda estadounidense. Para muchos es una oportunidad”, destaca.

Aquellos que cuentan con billetes verdes están accediendo en algunos casos a vehículos que están hasta 40% más baratos que hace un año.

Franco Roland, economista de Abeceb, especializado en industria automotriz, comenta que, con el nivel de brecha que hubo entre mayo y septiembre, la gente vio la posibilidad. Pero advierte que este es un efecto que puede desvanecerse en el futuro. “Por más alta que esté la brecha, a medida que pasa el tiempo, su efecto como incentivo a la compra de durables en general, y de autos en particular, cae bastante”, explica.

De todos modos, Roland destaca como un punto interesante para tener en cuenta que la confianza del consumidor para la compra de autos e inmuebles está en su máximo nivel de los últimos dos años y medio (desde abril de 2018), lo que indica que hay un apetito por la dolarización y la compra de durables. “Parece que es una tendencia que se agota y tampoco son niveles para celebrar, porque se venía de niveles mínimos en los últimos 20 años”, aclara.

En tanto, Thomas Owsianski, presidente y CEO de Volkswagen Group Argentina y vicepresidente de ventas y marketing de Volkswagen Región SAM, subraya que 2020 fue un año fuera de cualquier parámetro habitual. “Estamos atravesando un hecho sin precedentes a nivel mundial y aún no tenemos certezas acerca de las consecuencias reales que dejará la pandemia. La industria automotriz sufrió un duro golpe por la pandemia, pero va mostrando señales de recuperación, aunque lentas, apuntaladas principalmente por su carácter exportador, por lo que creemos que el mercado cerrará el año en torno a las 300.000 unidades”, afirma el ejecutivo.

Esas cifras de ventas, tal como lo ratifica también Pablo Sibilla, presidente y director general de Renault Argentina, son más alentadoras que las que se intuían antes de la aparición del coronavirus y del aislamiento social obligatorio. “Claramente, el mercado está mejor que en el período anterior a la pandemia”, subraya el ejecutivo.

Claramente, el mercado está mejor que en el período anterior a la pandemia.

Sibilla dice que si se le preguntaba a la industria antes de la cuarentena por sus proyecciones de ventas la respuesta iba a ser que el mercado superaría las 250.000 unidades, mientras que ahora dicen que va a ser de 330.000 unidades, y el año que viene, de unos 400.000. “Se está lejos de los históricos números de 800.000 autos, pero dado el contexto, la tendencia es positiva”, concluye.

Federico Ovejero, vicepresidente de General Motors Argentina, Paraguay y Uruguay, comenta que desde su marca han retomado los lanzamientos de vehículos como una muestra de confianza de que el mercado comenzará a recuperarse gradualmente. “De hecho, los resultados para finales de año ya se anticipan mejor que los esperados, y podríamos estar terminando con más de 320.000 unidades anuales vendidas, por encima de las 285.000 proyectadas al inicio de la pandemia”, agrega.

Producción en ascenso

Más allá de las ventas, es interesante analizar también qué sucede por el lado de la producción, es decir, la que provee la oferta. En ese sentido, Fernando Rodríguez Canedo, director ejecutivo de la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), cuenta que, a principio de año, proyectaban una producción de 400.000 unidades, pero que ya en medio de la cuarentena esas estimaciones bajaron a 200.000 unidades. “La emergencia sanitaria nos llevó a trabajar sobre las urgencias y a consensuar para poder retornar a la actividad lo más rápido y seguro posible luego de 60 días de inactividad. Volvimos y tomamos el compromiso con el Gobierno de producir 250.000 unidades para este año y estar en un mercado de ventas cercano a las 300.000”, confía.

Aquí empieza a tallar el tema de la necesidad que tiene el Gobierno de que determinados porcentajes de los autos que se venden en el mercado interno sean de fabricación nacional. “Es verdad que se le pide eso a las empresas del sector. Se nos pide que no sea menor del 50%, pero de ahí va subiendo y en algunos casos llega a 70%. Renault produce acá 45% de lo que vende en el mercado interno, así que en ese sentido estamos bien”, dice Sibilla.

De hecho, según se grafica en el informe de Abeceb, las crecientes limitaciones a las importaciones y el perfil de especialización de la industria local hacia vehículos comerciales incrementaron la participación de unidades nacionales en el mercado doméstico. “En enero de 2017 ese porcentaje era de 36,9% y en septiembre de este año llegó a 38,9%. En agosto y septiembre se hilvanaron dos meses consecutivos con un porcentaje superior a 35%, algo que no pasaba desde enero de 2017”, se destaca en el análisis.

Por eso, no es casual que haya inconvenientes para la importación de vehículos terminados, pero no para el ingreso de autopartes. “Si bien pudo haber demoras en algún momento, en el diálogo permanente que llevamos adelante con el Gobierno, los gremios y la cadena de valor en su conjunto se establecieron las bases de la actividad industrial y comercial hasta fin de año con el objetivo de poder contar con la previsibilidad necesaria para impulsar la recuperación de los volúmenes de producción y ventas en nuestras plantas”, enfatiza Rodríguez Canedo.

En este marco, continúa el director ejecutivo de Adefa, se comprometieron como sector a aumentar el volumen de producción en 20.000 unidades, de las que 15.000 se destinarán a la exportación para alcanzar una producción anual mínima de 250.000 unidades, asegurando las necesidades de aprovisionamiento tanto de partes como de unidades terminadas.

En los últimos meses la producción comenzó una gradual recuperación luego de haber permanecido casi dos meses sin actividad. Junio fue el primer mes completo de funcionamiento de la mayoría de las terminales automotrices y en julio se logró alcanzar niveles prepandemia con la totalidad de las plantas en funcionamiento.

Según el último informe de Adefa, la producción nacional de septiembre registró un ascenso del 24,4% con relación a agosto y una suba del 16,1% con relación a igual mes del año anterior, superando las 32.000 unidades producidas. Sin embargo, eso aún no alcanza para evitar la caída respecto de 2019.

Se recupera la producción de autos tras los meses más críticos por la pandemia Crédito: Archivo

Claro que la pandemia trajo consigo algunos cambios. Ovejero habla de cuatro grandes desafíos en su compañía, pero que pueden extenderse a muchas otras: “Garantizar la salud de la gente, mantener la solvencia de la compañía, reiniciar las operaciones de manera segura y sostener la visión de mediano y largo plazo”, enumera.

En Toyota también hacen referencia al factor pandemia. Diego Prado, su director de asuntos corporativos, cuenta que la planta de Zárate reinició sus operaciones el 18 de mayo. “El 27 de julio se añadió el segundo turno, a partir de una importante coordinación logística que involucró el movimiento de más de 5000 personas”, señala.

Justamente, la exportación es la tercera pata de esta industria, una pata que ahora también está golpeada, pero con algún signo de recuperación. Los envíos al exterior acumulaban un 44% de retracción en los primeros nueve meses del año debido a una demanda externa deprimida por la crisis sanitaria. “No obstante, los últimos meses muestran una desaceleración en la caída de las exportaciones de vehículos y se ven claros signos de recuperación en la demanda brasileña. En este sentido, los patentamientos en Brasil superan las expectativas del mercado y se ubican en los niveles más altos del año”, se analiza en el informe de Abeceb.

Los últimos meses muestran una desaceleración en la caída de las exportaciones y se ven claros signos de recuperación en la demanda brasileña.

¿Cómo será el futuro inmediato del sector? Abeceb hace su pronóstico en virtud de tres escenarios de crecimiento de la economía para 2021, que van desde el 2,5% hasta el 6,5%. En la industria, no obstante, coinciden en que la recuperación futura será gradual y que deberá esperarse como mínimo hasta 2023 para alcanzar los niveles de 2019, que -hay que recordar- no fue un año para nada bueno. Es decir, que para lograr aquella meta de un millón de unidades vendidas, con la que se supo soñar hace una década, habrá que tener algo de paciencia. Más allá de la pandemia y sus coletazos, habrá muchas variables que ajustar, para alcanzar mayor productividad, competitividad, ventas internas y exportaciones.

¿0 km o usado?

Ahora bien, en este panorama de brecha cambiaria que permite dolarizarse a través de un vehículo ¿qué conviene más? ¿comprar un auto 0Km o uno usado? Di Pace, responde: “Los autos usados están muy demandados, por eso su precio subió en los últimos tiempos, mientras que los autos 0 km en términos de su valor interanual en dólares presentan bajas significativas. Hoy hay mayor nivel de circulación y tránsito, por lo cual muchos deciden aprovechar la oportunidad de compra a un precio bajo si cuentan con los dólares para efectuar la operación”.

Roland analiza que, hasta el año pasado, lo que había era mucha cantidad de autos usados, de dos o tres años, a muy buen precio, por la gran venta que se dio entre 2016 y 2018. “Esto último hizo que en todo 2018, 2019 y una parte de 2020 hubiera mucha oferta de vehículo usado y que el precio se mantuviera relativamente bajo, pero esa ventana se está cerrando y, a partir de 2021, eso va a cambiar porque en los últimos años se vendieron menos autos, por lo que habrá menos oferta y el precio subirá”, comenta.

Los autos 0 km en términos de su valor interanual en dólares presentan bajas significativas.

De todos modos, Roland acota que todavía la brecha sigue estando a favor del usado, por lo que la tendencia seguirá unos tres meses más, pero a partir de ese momento la gente va a hacer la cuenta y va a elegir el 0 km.

En tanto, Mariano Otálora, licenciado en administración de empresas especializado en planificación financiera personal y en mercado de capitales, dice que la cuestión es relativa, porque los precios de los 0 Km no se movieron a la par del dólar paralelo, pero los que ajustaron mucho fueron los usados. Hay que buscar mucho y comparar bien los precios. Ahora todas las terminales de 0 Km están aumentando entre un 10 y 15% porque se están cubriendo también, y los usados quedaron caros. Entonces, hay que ver bien la diferencia que hay entre el viejo y el nuevo, y, si no hay mucha distancia, obviamente hay que ir por el nuevo”, opina.

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