Conocimiento: exportación sin containers – LA NACION



Detrás de los números y las estadísticas, las empresas que son parte de la economía del conocimiento están presentes en nuestra vida con productos y servicios de calidad producidos desde la Argentina para el mundo

La economía del conocimiento nos atraviesa. En los últimos meses, mucho se habló sobre el proyecto de ley de apoyo al sector de los Servicios Basados en el Conocimiento que finalmente aprobó el Congreso Nacional a principios de octubre. El proceso tuvo idas y vueltas, avances y frenos. Mientras tanto, con un ojo puesto en la discusión, cientos de empresas, pymes y emprendedores seguían produciendo en la Argentina, que hoy es uno de los diez países con mayor potencialidad en este rubro. Estamos hablando de una verdadera usina generadora de empleo, talento, innovación y riqueza.

Para poner blanco sobre negro, estamos refiriéndonos a aquellas empresas que se caracterizan por hacer un uso intensivo de tecnología y de recursos humanos altamente calificados. Dentro de este abanico hay firmas muy diversas y se incluyen actividades de ingeniería y ciencias que hacen investigación y desarrollo; software; producción y posproducción audiovisual; biotecnología; servicios geológicos; industria aeroespacial y satelital; servicios profesionales de exportación; nanotecnología y nanociencia; e incluso compañías que trabajan en Inteligencia artificial, robótica e internet de las cosas.

Es decir: desde ingenieros argentinos que construyen satélites para enviar al espacio hasta animadores encargados de dar vida a personajes de dibujos animados, todos conforman este dinámico y prometedor sector que hay que mirar no solo por su capacidad para generar puestos de trabajo formales, sino porque representa una importante fuente de ingreso de divisas. Sus exportaciones hoy implican unos US$6000 millones, pero se espera que en 2030 ese número llegue a US$15.000 millones, según estimaciones de Argencon.

Las exportaciones del sector implican unos US$6000 millones, pero se espera que en 2030 ese número llegue a US$15.000 millones, según estimaciones de Argencon. Crédito: Shutterstock

El sector emplea a unas 435.000 personas y tiene la capacidad de repercutir positivamente en muchas otras industrias, como la construcción, la textil, la alimenticia, la automotriz, el comercio y el agro.

Los nombres detrás del sector

En nuestro día a día nos cruzamos con servicios o productos que se idearon en empresas del conocimiento argentinas, pero muchas veces no lo sabemos o no reparamos en quién está detrás.

Un claro ejemplo de eso es la app que tenemos en nuestro teléfono unas 700 millones de personas en el mundo. Preguntados, el juego que es un hit entre los fanáticos de los desafíos de preguntas y respuestas, fue creado por Etermax, la empresa de Máximo Cavazzani. Desde una ex fábrica textil del barrio de Villa Crespo, este ingeniero en Sistemas junto con un equipo de grandes talentos creó el juego que llegó a ser el más popular del App Store en más de 45 países.

También hay empresas de esta economía dándonos soporte en acciones que ejecutamos a diario. Cada vez que hacemos log in en alguna plataforma o web, hay una compañía argentina con presencia global que se encomienda a que esa cajita donde introducimos nombre y contraseña funcione de forma correcta y segura. Los encargados de protegernos de los hackers son Eugenio Pace y Matías Woloski, emprendedores fundadores de Auth0, empresa que el año pasado se coronó como el quinto unicornio argentino. El minucioso y complejo trabajo que hay detrás de esos dos pasos para iniciar sesión sin sobresaltos es el métier de estos dos ingenieros y su equipo de más de 500 profesionales.

Cualquiera que haya pasado su tiempo libre explorando el catálogo de películas de las plataformas de streaming seguramente se cruzó con títulos como Relatos Salvajes, El Ángel, El Clan o La Odisea de los Giles. Esos grandes nombres están desarrollados por K&S Films, la productora que fundaron Hugo Sigman y Oscar Kramer en 2005. Este proyecto orientado a la producción integral de largometrajes no solo nos dejó grandes historias, sino que llevó adelante películas que fueron seleccionadas y obtuvieron distinciones en los más prestigiosos festivales como Cannes, San Sebastián, La Habana y Toronto.

Por último, también podemos destacar el caso de Arbusta, una empresa de tecnología con oficinas en Buenos Aires, Rosario, Montevideo y Medellín, con la particularidad de que tiene un fuerte basamento social: sus empleados son jóvenes de barrios vulnerables, más del 50% mujeres, que se incorporan así al mundo del empleo formal. Creada por Paula Cardenau, Emiliano Fazio y Federico Seineldin, en 2013, llevan la bandera de que el talento es universal y está en todas partes. Así, sus más de 300 colaboradores dan soluciones que usamos todos los días como ayudar en los procesos de validación de una compra digital o crear los chatbots que facilitan la atención al cliente.

Es así como en suelo argentino crecen y se desarrollan grandes talentos que movilizan la economía y exportan al mundo lo mejor de nosotros: nuestra imaginación y creatividad; nuestra inventiva forjada a base de resiliencia. Talento que empuja y que, por lo tanto, merece ser cuidado. No dejemos pasar esta oportunidad.

*La autora es directora ejecutiva de Endeavor

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