Con bodegas de Río Negro, Neuquén y de Chubut, Expo Vinos de la Patagonia tendrá su primera edición virtual



Desde la Patagonia, la producción vitivinícola busca posicionarse por su calidad Crédito: Viñas de Nant y Fall

Mientras las vides comienzan a brotar y a dejar ir al frío para entrar en floración, renovando así esperanzas y un ciclo de vida que no se interrumpe por pandemias, las bodegas agrupadas en Wines of Patagonia (WOPA) concretarán este viernes, entre las 20 y las 23, la primera edición virtual de Expo Vinos de la Patagonia, muestra que, adaptada a las circunstancias impuestas por el Covid-19, sucederá a las tres ediciones presenciales concretadas en Buenos Aires desde 2017.

“Si algo positivo podemos destacar de estos tiempos que nos tocan vivir es darnos cuenta de que existe tecnología suficiente como para que lo presencial no sea obligatorio. Eso no quiere decir que no resulte más emotivo participar de una Feria de Vinos de forma presencial, pero de esta forma hoy llegaremos a muchas personas que no podrían participar en forma presencial en Buenos Aires. Esta es una muy buena posibilidad para que las bodegas de la Patagonia puedan llegar a ser conocidas en otras regiones del país”, contó a LA NACION Roberto Patritti, presidente de WOPA y propietario de Bodega Patritti, en San Patricio del Chañar, Neuquén.

En total, en la muestra participarán 24 bodegas. Por Chubut, Casa Yagüe, Contra Corriente, Otronia, Rincón de los Leones y Viñas del Nant y Fall; por Neuquén, Familia Aicardi, Familia Schroeder, Fincas del Limay, Fin del Mundo, Impasse, Malma, Patritti, Puerta Oeste y Tero Rengo, y por Río Negro, Agrestis, Aniello, Aonikenk, Chacra Moschini, Del Río Elorza, Humberto Canale, Humberto Tronelli, Miras, Viñedo San Sebastián y Wapisa.

Patritti destacó que la Patagonia como proveedora de vinos de alta calidad todavía está dando sus primeros pasos en cuanto a instalarse en el inconsciente colectivo. “Si bien hay varias bodegas antiguas en Río Negro, por una cuestión de distancia a los grandes centros de consumo y por la logística deficiente en el país no pudieron insertarse en forma masiva en el mercado cuando los vinos que se comercializaban eran de alto volumen y de calidades básicas. Por las características del terruño, los viñedos en Patagonia producen en su mayoría de 3 a 4 veces menos uvas por hectárea que los viñedos del este de Mendoza o de San Juan, en consecuencia, no pueden competir en ese mercado de volumen”, dijo.

Durante 2019 en Patagonia se destinaron a la vid 3419 hectáreas y la producción sumó 191.367 quintales, mientras que las exportaciones totalizaron 1.352.700 litros, por unos 9,53 millones de dólares. Estos números pueden parecer insignificantes frente a cifras nacionales que muestran 215.169 hectáreas cubiertas, 25.174.698 quintales en la última vendimia y 802,85 millones de dólares en concepto de ventas externas. Sin embargo, con algo menos del 2% del área nacional, Patagonia tiene una participación a nivel país del 14% en la elaboración de Pinot Noir y del 7% en la de Merlot.

El empresario explicó que la vitivinicultura patagónica la competencia sí la puede dar en los segmentos de mayor calidad. “Aún hoy debemos trabajar más para difundir y explicar que en Patagonia no se pueden elaborar vinos básicos por el bajo rendimiento de quintales por hectárea que se obtienen por las condiciones climáticas de la región que, casualmente, son las que nos permiten obtener vinos de media y de alta gama”, aseguró.

En ese sentido, según Patritti, entre los objetivos que WOPA se plantea en el corto plazo se destaca la mayor difusión de la producción vitivinícola de la Patagonia como una producción de “de vinos de calidad, tanto para el mercado interno como para la exportación. Por ello estamos tratando que las provincias nos ayuden en ese trabajo de difusión, incorporando los viñedos y las bodegas en las imágenes que los gobiernos provinciales trasmiten al momento de presentar sus propias potencialidades. Por ejemplo, el público no debería asociar Neuquén sólo con el gas y con Vaca Muerta, sino que debería poder identificar a la provincia también con el turismo de cordillera, con sus lagos, su producción de peras, manzanas, cerezas y, también, con sus viñedos y con un Camino del Vino que atraviesa todas sus bodegas. Solo así lograremos que el consumidor logre asociar al vino que producimos con la pureza y con los paisajes de la Patagonia”.

Justamente, el sello de calidad natural que implica Patagonia y la necesidad de preservarlo frente a quienes intentan indebidamente apropiarse de él también es parte de la misión que desarrolla WOPA. “Nuestro objetivo fundamental, y en esa tarea estamos trabajando junto con los gobiernos provinciales, es defender la marca Patagonia en las etiquetas de nuestros vinos ante los ataques de bodegas instaladas fuera de nuestra región, en la Argentina y en otros países, que reconocen la conveniencia de colocar engañosamente menciones a Patagonia en sus etiquetas. Defender la marca ante los organismos correspondientes cada vez que alguna bodega foránea la intenta usufructuar es una lucha ardua, que nos cuesta mucho dinero, pero que debemos dar”.

Bodega Patritti, en San Patricio del Chañar, Neuquén Crédito: Bodega Patritti

En la Bodega Patritti se producen 800.000 litros de vino por año, de los que se selecciona lo mejor para embotellar un 20% y comercializarlo bajo las marcas Lassia, Primogénito y Sangre Azul, en una proporción 70/30 entre mercado interno y exportación. El resto se vende a granel a bodegas de Mendoza. En la producción de destacan las uvas tintas, como Pinot Noir y Merlot, pero también se suman el Malbec y el Cabernet Sauvignon, y, en menor escala, el Cabernet Franc y el Petit Verdot, que se utilizan para los blends. En blancos la bodega se especializa en Chardonay.

En tiempo de pandemia Patritti contó que lo que más se modificó fue la etapa comercial. “Muchos de nuestros clientes son restaurantes y ese mercado está en agonía, pero surgieron nuevas oportunidades con la venta online y el delivery desde vinotecas que hicieron crecer la demanda sobre todo de vinos de media y de alta gama”, explicó

Fomento para producir

La vitivinicultura patagónica no es una isla en medio de una crisis económica que la Argentina atraviesa desde varios años atrás. Por eso, los programas de fomento para que la actividad cuente con incentivos que le permitan pasar la tormenta resultan indispensables.

Al respecto, Marcelo Miras, productor y propietario de la Bodega Miras y actualmente director de Vitivinicultura de Río Negro, explicó que desde el gobierno provincial se trabaja para fortalecer la actividad, que hoy cuenta con 1623 hectáreas en producción. “Por un lado, con créditos a tasas subsidiadas otorgados a través de Río Negro Fiduciaria y de la Agencia Crear Río Negro, permitiendo la incorporación de maquinarias, tecnología e insumos al sector vitivinícola. Y, por otro lado, se comenzaron distintos programas, como por ejemplo Vinos de Cercanía, y capacitaciones para seguir con la mejora continua de la calidad de nuestra producción de uvas y de vinos, pero también de sidra, cerveza y destilados. Asimismo, impulsamos capacitaciones en agronegocios, siempre en conjunto con entidades provinciales y nacionales”, explicó.

Agregó que las fortalezas de los vinos de la Patagonia están dadas por sus condiciones agroclimáticas, “que permiten desarrollar una vitivinicultura naturalmente orgánica, con distintas regiones y subregiones de valles irrigados con abundante cantidad y calidad de agua proveniente de los distintos ríos nacidos en la cordillera de los Andes; diversidad de suelos; brisas y vientos permanentes, y con excelente luminosidad, todos estos factores, sumados a la labor humana, permiten el cultivo de variedades de vid de alta calidad enólogica, que luego se reflejan en grandes vinos y espumantes, con características propias que los distinguen”.

En la Bodega Miras, en Río Negro, la germinación renueva el ciclo de la vid Crédito: Bodega Miras

Bodega Miras tiene bajo producción unas 27 hectáreas, con cepas Merlot, Pinot Noir, Malbec, Trousseau, Cabernet Franc, Chardonnay, Semillón y Torrontés. “La producción ronda las 90.000 botellas anuales, distribuidas en tres líneas comerciales, Miras Jovem, Miras Crianza y Familia Miras, esta última, es una nueva línea de vinos orgánicos. En cuanto a mercados estamos comercializando un 75% en el mercado interno y un 25% va para la exportación hacia países como Alemania, Reino Unido, Canadá, Brasil y Perú”, detalló.

Trevelin Indicación Geográfica

Poner en una botella todas las características que hacen de la Patagonia un territorio indómito nunca será tarea sencilla. Requiere tiempos para leer e interpretar suelos; brisas y vientos; lluvias y nevadas, y para no ceder frente a heladas que desafían el ingenio. Recién entonces, tras esa dinámica que se reescribe permanentemente, toca descifrar sensaciones, gustos y encontrar en cada sorbo reminiscencias del lugar donde todo se origina.

La certeza de que los vinos obtenidos en Trevelin reflejaban la identidad natural de la región fue la que hacia fines de 2018 impulsó a Marcelo Yagüe, propietario de la bodega Casa Yagüe, a presentar ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) la solicitud para que se reconociera Trevelin como Indicación Geográfica (IG), en el departamento Futaleufú, al noroeste de la provincia de Chubut.

“A partir de los clásicos Chardonnay y Sauvignon Blanc, en 2017 notamos un particular interés del ambiente del vino por lo que hacíamos nosotros y las bodegas Contra Corriente y Viñas de Nant y Fall, las tres bodegas pioneras de la región. Así fue como nos empezaron a invitar a presentar nuestros vinos en Buenos Aires y como se sucedieron compras de vinotecas y de restaurantes. Fue todo un despertar para los vinos de Trevelin. En ese momento, en charlas con el resto de los productores dijimos, ‘bueno, evidentemente hay algo diferente en los vinos que estamos haciendo que llama tanto la atención'”, relató a LA NACION Yagüe.

Para este emprendedor, el camino por delante estaba bastante claro: contar con la IG Trevelin y con el sello de calidad que implica Patagonia se constituiría en una base sólida para la producción más austral de vinos argentinos. “Cumpliendo todas las normativas del INV fuimos presentando la documentación relativa al clima, al suelo, a las heladas y los análisis sensoriales que debimos trabajar con organismos especializados en el tema para descubrir las particularidades de los vinos de Trevelin. A eso le sumamos las opiniones de todos los críticos nacionales y extranjeros con los cuales habíamos participado para las clásicas puntuaciones, que desde el principio estuvieron arriba de los noventa puntos. Y así juntamos un cúmulo de información que fue nutriendo el expediente del INV”, rememoró.

Y, finalmente, el 6 de agosto pasado el INV publicó en el Boletín Oficial la Resolución considerando cumplidos todos los requisitos y destacando que la nueva IG Trevelin está formada por terruños con cualidades distintivas, aptos para la producción de vinos de calidad.

“Tener la IG Trevelin, que comprende unas 36.000 hectáreas, va a beneficiar a los productores que hoy estamos elaborando vinos, pero también a los futuros que quieran instalarse en esta región, porque la podrán utilizar en sus etiquetas y en sus viñedos. Y comercialmente considero que es muy importante. Nosotros comenzamos a exportar a España y a Francia, y el hecho de tener una IG nos ayudará a mejorar el posicionamiento de nuestros vinos en mercados muy competitivos”, auguró Yagüe. Añadió que por ser producciones pequeñas, los vinos de Trevelin son de precios elevados, pero con una calidad que los respalda y que los posiciona muy bien para la exportación y para el segmento de alta gama en el mercado interno.

Desde Casa Yagüe, el valle de Trevelin, en Chubut, nueva IG para la vitivinicultura argentina Crédito: Casa Yagüe

“Si ya no era poca cosa el ser un viñedo de Patagonia, un viñedo de Chubut y un viñedo de Trevelin, en uno de los puntos más australes del planeta, ahora ser un viñedo con IG resulta un broche de oro para dar a conocer este nuevo terruño del cual están saliendo vinos con características únicas que sorprenden al mundo”, dijo Sergio Rodríguez, integrante de la familia propietaria de Viñas del Nant y Fall, bodega que produce sobre tres hectáreas Pinot Noir en tinto y, en cepas blancas, Gewurztraminer, Sauvignon Blanc y Riesling, con unas 12.000 botellas anuales.

“Siempre que damos a probar nuestros vinos a sommeliers y a críticos vivimos la misma experiencia, a priori identifican la cepa diciéndote, por ejemplo, ‘qué rico Pinot Noir’, e inmediatamente lo quieren comparar con algún Pinot de otra región y al no encontrar similitudes nos reconocen que se trata de vinos diferentes a los probados en otras regiones. Y en realidad es así, ya que el suelo, el clima y los métodos productivos que tenemos que aplicar en Trevelin son tan particulares que el vino se expresa de una manera totalmente diferente a la que uno pueda conocer. Eso implica también un nuevo terruño. No sé si comercialmente la IG abrirá nuevos mercados, supongo que sí, pero de lo que no tengo dudas es de que va a despertar el interés de muchísima gente amante del buen vino y de probar cosas nuevas y distintas”, aseguró Rodríguez.

Yagüe explicó que más allá de las oscilaciones de las añadas, a los vinos de Trevelin se los caracteriza “por el bajo contenido de alcohol, que estará entre 11 y 11½ por ciento, y por una acidez natural característica dada por el clima frío. Ambas cualidades cuentan con buena recepción en el mercado mundial. En Casa Yagüe, al Chardonnay y al Sauvignon Blanc los denominamos ‘nuestro auténticos’, porque se destacan por lo aromático debido a la amplitud climática y, también, a la insolación que tenemos en la región, que en verano se da entre las 5 y las 22”.

Para Rodríguez, hablar de vinos de Trevelin, no es hablar de vinos patagónicos genéricamente, sino que es “hablar de vinos de una Patagonia bien austral, de una Patagonia extrema. Lo que más los caracteriza es su acidez elevada y natural, una acidez que permite ser disfrutada, que lejos de hacerte fruncir el ceño te invita a seguir tomando, y lo segundo, el hecho de que producto del clima son vinos bajos en alcohol. Siempre me gusta describir a los vinos de Trevelin como vinos para disfrutar de tomar vinos, que se puede tomar independientemente de un horario o de una comida. Por ejemplo, a pesar de ser un tinto, nuestro Pinot Noir puede acompañar muy bien un pescado, por su suavidad”.

Por las particularidades del presente año, con una primera etapa de la cuarentena que se dio cerca del inicio de la vendimia, Yagüe explicó que las 4 hectáreas que actualmente están en producción se trabajaron con mucha calma y sin apuros. “Hicimos microvinificaciones y probamos maderas nuevas, por caso, barricas que trajimos de Francia que no tienen tostados por combustión, sino que tienen tostado con piedras volcánicas, que quitan toda esa influencia que pueda tener la madera en cuanto a vainillas, cacaos, mantecosos o lácteos, que a nosotros en particular no nos gustan, dado que preferimos que resalte la fruta y eso es lo que buscamos con estas barricas tan particulares”.

Además de los clásicos Chardonnay y Sauvignon Blanc, en la próxima vendimia Casa Yagüe comenzará la elaboración de Semillón y de Cabernet Franc. “Creo que no existe otro lugar más al sur que produzca Cabernet Franc. Hemos buscado clones de ciclo bien corto y este año probamos una microvinificación que nos gustó mucho, con una frambuesa en boca realmente fantástica y con la particularidad bien regional de tener un contenido de alcohol mucho más bajo que los clásicos Cabernet Franc. Estamos entusiasmados con los resultados de esta cepa y esperamos una buena evolución”, indicó.

“Además, también tenemos Pinot Noir, que lo empezaremos a elaborar en dos años, y Marsanne, que es una prueba que estamos haciendo con cepas de origen en el Ródano, Francia. Este 2020 elaboramos unas 3000 botellas y comenzamos una escalera ascendente que nos llevará a duplicar la producción en 2021. Con las nuevas plantaciones que hemos hecho y con las que seguiremos haciendo la idea es ubicarnos pronto arriba de las 10.000 botellas y seguir subiendo hasta alcanzar nuestro objetivo, que son las 50.000 botellas”, relató.

Para Viñas de Nant y Fall, “la nueva normalidad” implicó pasar abruptamente de un turismo presencial, que adquiría vinos, productos artesanales y servicios, al ámbito de lo virtual. “Teníamos claro el potencial de la comercialización digital, pero nunca lo habíamos dimensionado, al punto que hoy somos tres personas que estamos cada uno con una computadora recibiendo diferentes demandas relacionadas con el vino y que desarrollamos este nuevo pilar en la estructura del establecimiento que va a trascender con absoluta seguridad a la pandemia. En definitiva, lo que comenzó siendo un problema hoy logramos transformarlo en una gran fortaleza”, destacó Rodríguez.

Los picos nevados les dan marco a las vides en Viñas de Nant y Fall, en el valle de Trevelin, Chubut Crédito: Viñas de Nant y Fall

El productor explicó que si bien una buena parte de la producción de vinos en años normales se comercializa en el establecimiento, que brinda servicios de enoturismo y camping (durante 2019 recibió unos 15.000 visitantes), el resto se distribuye en lugares ícono de la hotelería y de la gastronomía argentina, que van desde el Hotel Llao Llao, en Bariloche, hasta la Parrilla Don Julio, en la Ciudad de Buenos Aires.

“Obvio que no descuidamos el mercado externo, ya que es una forma de transmitir las bondades de nuestra tierra al mundo. Antes de la pandemia estábamos por viajar a Lima, Perú, para avanzar en tratativas de venta con el restaurant Central, del reconocido chef peruano Virgilio Martínez. Además, hemos enviado vinos a Paris y a la Costa Azul”, contó.

Sobre la edición virtual de Expo Vinos de la Patagonia, Yagüe indicó que la nueva modalidad abrirá el espectro de consumidores a todo el país, a diferencia de las ediciones presenciales que se realizaban en la Ciudad de Buenos Aires. “El público será mucho más amplio por el formato elegido, ya que desde sus lugares todos los interesados podrán participar con la compra de las tarjetas con los respectivos kit de degustación que representarán la oferta de vinos y sabores de la Patagonia”, destacó.

Para Rodríguez, la Expo virtual será una experiencia totalmente nueva y distinta, “seguramente vamos a extrañar el tradicional almuerzo de camaradería, donde teníamos la oportunidad de conocer y de compartir tiempo con colegas de la industria del vino. El desafío será no quitarles el componente humano a las relaciones que de ahora en más se desarrollen por medios digitales hasta tanto podamos volver a encontrarnos. Habrá que humanizar la virtualidad para seguir generando vínculos con igual calidez que lo haríamos en modo presencial”.

Para conocer más sobre las formas de participar en la edición virtual de Expo Vinos de la Patagonia los interesados deben ingresar en vinosdelapatagonia.com

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