Comunicar (o no) las políticas oficiales, ¿qué impacto tiene?



Fuente: LA NACION

1 Comunicación. El entorno para la comunicación de la política económica ha ido cambiando rápidamente en los últimos años en todo el mundo, con nuevos retos y la apertura de nuevas fronteras. El crecimiento de la conectividad ha hecho posible que cada vez más personas expresen sus opiniones sobre las políticas públicas y ha contribuido a aumentar las expectativas de transparencia y rendición de cuentas, incluso cuando la confianza en las instituciones ha disminuido. La comunicación, entonces, se pone en el centro de la escena de los funcionarios a la hora de buscar orientar las expectativas de los ciudadanos y convencerlos de que el camino elegido es el adecuado. Los mensajes deberán ser confiables, convincentes, y adaptarse a las diferentes audiencias.

2 Alcance. La comunicación juega un papel crucial en el establecimiento y en el apoyo de la credibilidad del marco de política monetaria y la independencia del Banco Central en casi todos los países. Antes de los años 90, la idea de los bancos centrales a nivel mundial era sostener una escasa comunicación con respecto a sus estrategias, procurando que no fueran develadas, dejando la política monetaria en pocas mentes decisorias y haciendo que cualquier mensaje fuera críptico. Sin embargo, en esa década y sobre todo a comienzos de los años 2000, esta idea comenzó a cambiar y los banqueros centrales asumieron que no solo es importante el control efectivo de la tasa de interés (sobre todo en un mundo que empezaba a crecer a un ritmo más lento), sino también, la evolución de las expectativas y la transparencia en la toma de decisiones para la conducción efectiva de la política monetaria. En febrero de 1994, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de Estados Unidos comenzó a anunciar sus decisiones sobre el objetivo de la tasa de interés. Cinco años más tarde, abrió sus evaluaciones de sesgos de política monetaria, y luego publicó en sus notas los votos con nombre y apellido del comité decisorio. A partir de febrero de 2005, el FOMC aceleró la publicación de sus actas para ponerlas a disposición antes de la siguiente reunión, al tiempo que aumentaba su frecuencia de publicación de pronósticos.

3 Credibilidad. No tendría sentido mencionar ninguna estrategia de comunicación si el objetivo de máxima no fuera ganar credibilidad. En un estudio realizado por el FMI entre 2004 y 2018, nuestro país fue líder entre 19 países emergentes entre los que más disociación tuvieron entre expectativas del mercado y lo que efectivamente sucedió en materia inflacionaria, pero eso no es casual. En países donde las expectativas de largo plazo no están bien ancladas, un shock externo tiene un impacto mucho mayor que en economías en las que sí hay un ancla o un rumbo claro en la política monetaria. Los datos muestran que las expectativas de inflación a más largo plazo se afianzan cada vez más en las economías emergentes durante las últimas dos décadas, en las que, por ejemplo, Estados Unidos anunció que aumentaría sus tasas de interés en 2013 y casi todos los países mostraron depreciaciones en sus monedas, pero solamente eso generó inflación en los países que no mostraban un ancla en sus expectativas sobre la inflación.

4 Menos, ¿es mejor? Los bancos centrales han comenzado a cambiar su estrategia, para llegar a un público no familiarizado en economía, mientras que hace años la decisión era contar las estrategias y perspectivas a expertos y a referentes del mercado, que daban sus opiniones en los medios para que el alcance al público general no fuera directo. Ahora hay una mayor inclinación por generar un canal directo con expertos, con los medios y con la población en general. Un caso que es furor en el último tiempo es el del Banco Central de Jamaica (BOJ) que, desde sus propias cuentas oficiales en redes sociales, produce canciones que hablan sobre la importancia de la política monetaria y el sendero de inflación que planean llevar adelante y sobre cómo eso tiene consecuencias favorables en la economía. La unificación de los canales de comunicación, o el hecho de que solo una voz sea la líder en pos de no contrariar ideas y expectativas, es lo ideal para sostener la credibilidad.

5 En conjunto. Una buena comunicación por parte de diversas instituciones o funcionarios no evitará malos resultados si la decisiones que hay detrás no son sustentables: por ejemplo, si no hay coordinación entre la política fiscal y la monetaria, o si falta independencia de entidades como el Banco Central. La credibilidad es imperante. Como advirtió Mark Twain: la verdad es lo más valioso que tenemos.

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