Comprar un auto, ¿es una inversión o es un gasto?



1- ¿Inversión o gasto? La compra de un vehículo suele ser catalogada como una “buena inversión”. Sin embargo, comenzaré esta nota con un spoiler: la compra de un auto no puede ser calificada como una buena inversión, porque simplemente no lo es; en realidad, es un gasto. Las estimaciones promedio marcan que cuando un auto sale del concesionario pierde hasta 10% y 15% de su valor de forma inmediata, por el simple hecho de haber perdido su condición de 0 kilómetro.

2- Plan de ahorro. Quienes ofrecen estos planes atraen a los clientes diciendo que el capital que se va ahorrando se actualiza al ritmo del valor del 0 kilómetro. Eso es así, pero también es cierto que, al mismo tiempo, se incrementa la cuota de aporte mensual. La estructura de estos planes está basada en juntar una determinada cantidad de personas tal que la suma de las cuotas mensuales permita entregar un auto por mes a lo largo de un plazo determinado. La cantidad de integrantes del grupo es dos veces el número de meses de duración del plan. Todos los meses el concesionario hace un sorteo entre los aportantes, y el que sale sorteado puede retirar el auto y seguir pagando la cuota más los gastos administrativos. Si alguien deja de aportar, recupera el dinero al final del plan, con una actualización que se calcula en función de la cotización del vehículo.

3- Alquiler con opción a compra. El leasing puede definirse como el derecho a usar un bien sin poseerlo. En su estructura se identifican tres actores: el dador (entidad que compra el vehículo), el proveedor (empresa que vende el vehículo) y el tomador del leasing (se endeuda con el dador para comprarlo). Una vez finalizado el contrato de leasing por el cual se paga mes a mes, quedan tres opciones: adquirir el vehículo ejecutando la opción de compra por un valor residual; suscribir un nuevo contrato sobre el mismo vehículo, o devolverlo a la entidad que lo prestó. La principal ventaja del leasing es que no es necesario tener la cantidad total de dinero que vale el vehículo para poder usarlo, sino que para hacerlo hay que desembolsar entre el 10% y 12% del precio total.

4- Gastos. Cuando se tiene un auto es posible identificar tres tipo de gastos. En primer lugar, los que deben hacerse solo por una vez: se trata de los gastos de gestoría, que varían según el auto sea usado o nuevo y según el lugar de radicación; impuestos nacionales (aranceles de importación o nacional, certificación de la firma, condominio o persona jurídica, título, cédula, chapas y el alta para empezar a tributar); impuestos provinciales y cargas municipales (sellado, formulario para el alta en la jurisdicción y patente), y, por último, los gastos pertenecientes al concesionario (formulario de inscripción inicial, solicitud de verificación física, grabado de autopartes y flete). En total, se estima que los impuestos nacionales representan cerca del 2%; los municipales y provinciales, cerca de 4,5%, y los de concesionario, cerca de 5% del valor del auto. Así, en la compra de un vehículo hay cerca de 11,5% de gastos adicionales respecto del precio de lista. En segundo plano se ubican los gastos frecuentes; por ejemplo, la nafta (históricamente, el precio del litro se asemeja al valor de un dólar). Otros gastos, como los de patente, estacionamiento, seguro y service anual. Por último, se encuentran los gastos extraordinarios, como los arreglos, el cambio de neumáticos y el lavado.

5- Decisión relevante. La compra de un automóvil es una de las decisiones de mayor relevancia dentro de nuestra vida económica activa, y es por eso que comprender cuál es la manera más eficiente de hacerlo es fundamental. Tan necesario como saber que no estaremos invirtiendo, sino gastando.

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