Cómo evitar el burnout: Mamushka de prioridades


Cuando las tareas se empiezan a apilar, es bastante fácil perderse en el espiral de improductividad que eso nos genera. Para no caer en ese agujero sin fondo les propongo que armen una especie de mamushka con las cosas que tengan que resolver, con sus planes, con sus metas. Imaginemos que tenemos una mamushka de 4 piezas. La mayor representa al año, luego sigue la que representa a los meses, en tercer lugar, la de las semanas y por último, la más pequeña, la de los días.

En momentos de alta incertidumbre como el actual, planificar puede parecer una pérdida de tiempo, sin embargo, es más necesario que nunca. Nuestro modo de resolución de temas es mayormente reactivo y eso hace que muchas veces empecemos por la mamushka equivocada: por la más pequeña. Sumamos más tareas, atendemos falsas urgencias de otros, apostamos a la gratificación inmediata. Todo parece importante, pero al final del día, cuando levantamos la cabeza y miramos las prioridades de las mamushkas de nuestras semanas, meses y año nos encontramos con que mucho de lo que se llevó el tiempo de nuestro día no es un correlato de nuestro “master plan”.

Pongamos algunos ejemplos para bajarlo a la diaria. Uso los días trabajando sin parar durante 4 o 5 horas, no hago breaks para tomar agua o descansar, con 2 horas de redes sociales y otras dos para series relego el ejercicio físico y el llamado a mi gente querida. Pero en mis prioridades que anoté para mis meses y semanas estaba caminar todos los días una hora, dormir una hora más, leer 30 minutos por día, aprender a manejar, tener un tiempo de ocio más cuidado.

Todas mis buenas intenciones no encuentran correlato en las horas de cada uno de mis días. Por eso, antes de seguir sumando tareas o responder a tantos temas que estaban fuera de la planeado, podemos parar para volver a preguntarnos: ¿Cómo armo mis días para alcanzar mis metas de la semana, del mes o del año? ¿Qué de todo lo que estoy priorizando construye ese mediano y largo plazo y qué no? Y quizás lo más difícil: ¿Qué voy a dejar de hacer, a qué voy a renunciar hoy para poder construir lo que viene? Esto es válido tanto para el plano profesional como para las decisiones más personales. Pensar en esto junto a nuestros colegas y equipos puede aportar cierta claridad que de sentido a cómo usamos nuestro tiempo.

Todo plan en la actualidad está amenazado por un contexto que busca romper hasta con la más mínima previsibilidad, por eso es que, para no perdernos en un presente tan revuelto, tenemos que poner a las cuatro mamushkas en fila y estar atentos para que la mayoría de nuestro tiempo las más pequeñas jueguen para las mayores, que son faro y guía para no dejar de avanzar aún en estos tiempos tan complejos.

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