Cómo es la reforma tributaria que imagina Martín Guzmán



Crédito: Presidencia

La reforma tributaria de Martín Guzmán pasará por el Congreso antes de fin de año, a la par del Presupuesto 2021. ¿El principal foco? Buscará recaudar más, es decir, dar una señal hacia la sostenibilidad fiscal (en medio del a negociación con el Fondo Monetario) y dar “incentivos adecuados”. Su espíritu es la progresividad, por lo que el peso de los impuestos recaerá sobre los que más ganan. Como anzuelo al sector privado, aparecerá una promesa que hicieron todos los gobiernos y nunca cumplieron: simplificar la estructura y ampliar la base.

En el Gobierno juran y perjuran que no está previsto incrementar la presión tributaria sobre los asalariados (“no se está estudiando la cuarta categoría”) ni tampoco sobre el monotributo. También negaron que se eliminen los incentivos a la reinversión. Incluso, el Ministerio de Desarrollo Productivo trabaja en un plan de incentivos fiscales en base a la inversión.

Los cambios en el Impuesto a las Ganancias, algo que el presidente Alberto Fernández ya había anticipado, vendrían más bien por el lado de las corporaciones, aunque no faltan personas en el Gobierno que ya usan a los países nórdicos (algo que cada vez se repite más, pese a las desmentidas presidenciales) como excusa sobre las alícuotas que pagan allí.

Es una comparación claramente forzada. Más allá de los servicios públicos de elevada calidad que devuelven esos países, allí no existe la inflación. En la Argentina, la suba de precios y las decisiones políticas de no actualizar bases y alícuotas hacen ingresar al impuesto a cada vez más asalariados, autónomos y jubilados de rentas medias. Sin embargo, en el Gobierno descartaron tajantemente que la reforma en camino aumente la presión impositiva sobre la clase media, los profesionales y las empresas que intentan invertir.

“Cada peso que se recauda es un peso que vuelve a la sociedad en políticas públicas y productivas como el Programa ATP o el IFE. Los cambios en estudio apuntan a lograr un sistema tributario que privilegie la producción, la equidad, la igualdad y que sea sostenible”, afirmaron fuentes oficiales. El Gobierno necesita mejorar su caja en momentos en que arranca las negociaciones con el FMI y cuando se estima un rojo fiscal de 8 puntos del PBI este año.

El foco estaría puesto más bien sobre el impuesto a las ganancias a las corporaciones. La reforma de 2017 impulsada por Nicolás Dujovne, muy criticada hoy dentro del equipo de Guzmán, preveía bajar paulatinamente el impuesto sobre las ganancias corporativas que no se distribuyan hasta un nivel de 25% en cuatro años desde el 35% de entonces. También Dujovne avanzó con bajas en los aportes patronales que debían hacer las empresas. Esta semana, la AFIP habló de “reducción de derechos para los trabajadores” y de la mejora de la “rentabilidad de las empresa”. Otra pista de por dónde vendrán los cambios tributarios.

“Va a haber una ampliación de las bases a los que mas ganancias tienen, a pesar de la pandemia”, confirmaron a LA NACION en Casa Rosada.

En mayo pasado, el propio Alberto Fernández había dicho: “Cuando uno mira la recaudación impositiva y se da cuenta de que la mayor parte son impuestos al consumo que paga por igual el más pobre y el más rico, uno dice ‘qué injusticia’. Ahora tenemos la posibilidad de revisar todo esto”. Además del IVA, el Presidente habló entonces del impuesto a las Ganancias. “Cuando yo veo la parte del impuesto a las Ganancias que aportan los que cobran un sueldo, yo digo ‘esto está mal’. Claramente está mal y hay que corregirlo”, completó entonces.

En el Palacio de Hacienda trabajan en el nuevo campo de batalla ideológico. Nada de reforma laboral. Nada de reforma previsional. Lo tributario, sí, encaja como anillo al dedo para mostrar un proyecto político en base a una reforma estructural, tales como las que reclama el Fondo. El espíritu de la reforma oficial, para el Gobierno, tiene que ver con modificaciones que vuelvan a la Argentina más “inclusiva”, con un “crecimiento dinámico de la productividad” y con “consistencia macroeconómica en materia fiscal y monetaria”. Es una Reforma que muestre una política económica “federal” y “soberana”. Esos son los términos que usará el Gobierno.

Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Filipuzzi

En el Ministerio de Economía consideran clave “ordenar la estructura fiscal más allá de lo coyuntural” dentro del plan que vienen confeccionando desde hace meses. Por eso, el impuesto a la riqueza de Carlos Heller, calificado como “coyuntural” es algo que no contemplan dentro del plan que trabaja el secretario de Políticas Tributarias, Roberto Arias, y en la AFIP, Mercedes Marcó del Pont. “No pensamos en bajar impuestos, sino en gravar a los que tienen mayor capacidad contributiva”, dijo esta semana la titular de la AFIP en un seminario.

“Queremos que se aporten más recursos porque sea progresiva no más regresiva”, contaron a LA NACION semanas atrás desde el Palacio de Hacienda. La ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, por caso, ya trajo consigo una suba de Bienes Personales.

Los tiempos de debate entre un proyecto de ley que cambie la estructura tributaria y el Presupuesto 2021 se entrelazan. La llamada ley de leyes llegará el 15 de septiembre.

“El primer paso a dar será el presupuesto 2021. Allí comenzarán a verse ejes programáticos que el ministro tiene en la cabeza pensando en el largo plazo. Obviamente, tomará en consideración a la coyuntura, pero además comienza a enfocarse en cuestiones estructurales. Plasmará sus ideas de cómo debe darse el desarrollo de la Argentina. Será un paso programático”, anticiparon semanas atrás en el Palacio de Hacienda.

Varias dudas se abren con este avance en el horizonte y ampliarán el debate. Con la actual presión tributaria fogoneada por el crecimiento del gasto del Estado en las primreas décadas del siglo, la idea de sumar más impuestos al sector empresario, ¿impactará en la reactivación pospandemia y la generación empleo en el sector privado? Y con relación al dólar y al plan exportador que planea presentar el Gobierno, con nuevos impuestos, ¿será posible dar vuelta la caída de las exportaciones, y lograr generación de divisas y acumulación de reservas? Dudas que deberá despejar el presidente Alberto Fernández y su equipo económico.

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