Carta contra el cepo. Metalúrgicos advierten: “No sobreviviremos a la regulación actual”



Las metalmecánicas cordobesas están entre las principales proveedoras de las automotrices.

CÓRDOBA.- Los industriales metalúrgicos de Córdoba hicieron una presentación ante el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, planteando que las restricciones de acceso a divisas dejaron al sector “sin margen”. “La industria metalúrgica de Córdoba no sobrevivirá a la regulación actual del mercado de cambios. Sostenemos que es crucial y vital corregir estas disposiciones adoptadas por el BCRA que regulan el llamado cepo”, señala el texto al que accedió LA NACION.

Ramón Ramírez, tesorero de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC), explicó a este medio que los autopartistas están entre los más afectados del sector. “No podemos pagar deudas al exterior; si hay deudas anteriores al 1° de junio no habilitan el ingreso al mercado oficial. Habilitan a pagar hasta US$1 millón por todo concepto y las consultas enviadas al Central no son respondidas. Estamos en alto riesgo de quiebre de la cadena autopartista y, por ende, de la industria automotriz”.

La industria metalúrgica de esta provincia es, junto con la de Buenos Aires, la más importante del país. “Hoy no tenemos más margen. El industrial metalúrgico es por definición símbolo de esfuerzo y espíritu de trabajo en un país capaz de posicionarse y competir en el mundo. Pero medidas como las dispuestas recientemente por el organismo rector del sistema financiero argentino cierran las puertas del camino que pueda llevarnos a una pujante Argentina productiva”, señala la carta enviada a Guzmán y a Pesce.

En el texto las autoridades de la cámara describen los efectos que las diferentes decisiones en materia de restricciones “severas” al Mercado Único y Libre de Cambios tuvieron para el sector, en especial “para el pago de importaciones y otros pagos al exterior que son operaciones vitales para el sano funcionamiento” de la industria.

Señalan que su planteo va “más allá de los efectos sobre la economía causados por la pandemia” y que son “comprensivos” de las medidas y resguardos tomados por las autoridades de todos los niveles respecto del Covid-19, las que -aseguran- acompañaron “en diálogo permanente y con acciones concretas”.

“Con cuatro meses transcurridos desde la primera de las disposiciones que llevaron a la producción industrial metalúrgica a terapia intensiva, consideramos haber contribuido con paciencia y comprensión, sosteniendo nuestras actividades a fuerza de pérdidas y sacrificios personales, en pos de dar tiempo al gobierno para encauzar la grave crisis económica y social en la que nuestro país está sumergido”, agregan.

Y advierten que ahora la situación es “terminal”. Indican que, desde mayo, “muchas” pequeñas, medianas y grandes empresas “debieron enfrentarse, en primer lugar, a la pérdida absoluta de confianza de los proveedores internacionales que les habían brindado plazos largos para financiar capital de trabajo” y que en estos días están “imposibilitadas de hacer frente a deudas, sean comerciales o financieras”, por las trabas establecidas por el Central. “Esta situación llegó para complicar aún más las dificultades que ya venían afrontando”, resumen.

Además, sostienen que se enfrentan al “inminente quiebre de la cadena de pagos con el inequívoco destino, si no hay un redireccionamiento del camino a seguir, del freno de la producción por cortes en los envíos desde el exterior, que llevan inevitablemente a la falta de insumos”. Ratifican que “sin insumos, no hay producción. Sin producción en nuestro sector, desaparecen gran cantidad de puestos de trabajo genuinos y se desvanece la fuerza y empuje histórico”.

Con las resoluciones de este mes del Central, afirman, se profundizó la crisis: “Obligando a reestructurar y refinanciar las deudas de privados con el exterior, pone al sector en un real default, reforzando la pérdida de confianza por parte de nuestros proveedores, alejando inversores, cortando la posibilidad de crédito comercial o financiero para lograr, finalmente, poner en jaque la supervivencia de las empresas”.

“Debe quedar claro que la demanda de divisas que hacen nuestras industrias es para importar insumos destinados a producir piezas y productos en el país; el nuestro es un sector que trabaja con stocks ajustados; y los presupuestos que realiza este sector industrial se hacen a valor del dólar oficial. Si el Estado no nos habilita la compra de divisas, nos obliga a recurrir al contado con liqui (CCL), opción que sin lugar a dudas, en las circunstancias actuales, lleva a la quiebra a cualquier empresa”, finaliza.

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