Bocados pequeños para saciar un hambre voraz



El culto a la productividad por la productividad misma más que un culto se puede transformar en una secta. Y en este año tan desafiante entender a las herramientas para mejorar la productividad como un medio y no un fin, puede ser la diferencia entre poder organizarnos mejor o terminar en un burnout.

En el genial newsletter Smarter Living del New York Times, encontré una definición que describe algo que muchos de nosotros sentimos este año. Ese abatimiento extra, donde cada intento y tarea pesa como mover una gran roca. El concepto es de Teresa Amabile, directora de investigación en Harvard Business School y coautora de El principio del progreso: usar pequeñas ganancias para encender la alegría, el compromiso y la creatividad en el trabajo.

Ella propone cambiar nuestro foco hacia conquistar pequeñas victorias. “Durante este tiempo extraordinario, tenemos que darnos cuenta de que ahora todos tienen un trabajo adicional de medio tiempo que podría llamarse Ciudadano de la pandemia Covid-19”, describe la investigadora. Esta ciudadanía Covid-19 se trata de monitorear y salvaguardar nuestra salud y seguridad, revisar la avalancha de información sobre el virus, administrar cuidadosamente nuestras finanzas, ofrecer apoyo emocional y contacto social, y educar y cuidar a nuestros niños mientras trabajan a tiempo completo entre otras responsabilidades. ¿Les suena familiar? ¿Alguien más que se sienta identificado como un ciudadano Covid-19?

Lo que nos falta, dice Amabile, es que nuestra productividad diaria refleja no solo los logros que podríamos compartir en las redes sociales, sino también la suma total de lo que hacemos en un día, caótico y desordenado como nos toca enfrentar este año. Amabile recomienda al final de cada día, reconocer tus logros, grandes y pequeños, y celebrarlos. Es comprensible que celebremos más cuando logramos un gran avance o resolvemos algo grande, pero los grandes logros son menos frecuentes que las pequeñas victorias, y si solo esperamos estas “la mayoría de nosotros sufriremos vastos desiertos de tedio y desazón”. La investigación de Amabile sugiere que las pequeñas victorias pueden tener una influencia tan positiva en nuestro sentido de auto realización, felicidad y nuestra productividad como lo hacen los grandes logros.

¿Qué es una pequeña victoria? Bueno no soy yo quién para decírselos, cada uno tendrá las suyas. Sólo puede compartiles algunas mías: terminé un tratamiento odontológico, esta semana le pusimos una traba a una puerta del fondo de casa que no cerraba bien, le ayudé a mi mamá a aspirar sus alfombras, compramos una alfombra para la cocina para cuidar el piso al lavar los platos, mi marido empezó a leer una novela de Stephen King y logramos ver una serie con nuestro hijo adolescente. Hay otra tonelada de cosas que no alcanzamos, pero hoy me quedo con las que sí.

Una manera de conseguir y documentar las pequeñas victorias es usar la Técnica Seinfeld, también conocida como “No rompas la cadena”. Personalmente es una de las técnicas que más uso para sacarle al día las pequeñas cosas que quiero conquistar a diario como entrenar un rato, leer por placer, reposar unos minutos cuando termino una tarea, conectar con mi hijo. Para implementarla necesitan un calendario, un marcador y establecer 2, 3 o 5 pequeñas victorias que quieran que se transformen en sus hábitos diarios. A medida que las alcanzan, tachan el días en el calendario con un color. Los días que no las alcanzan puede marcar el día con otro color y al final de la semana ver cómo luce su calendario. Esto sirve para replanificar las metas diarias y para incentivarnos a tener cada vez más días tachados y alcanzados.

Para los que prefieran apps en vez de papel para darle seguimiento a su rutina, pueden prueben con Habit Streak donde vas marcando las victorias alcanzadas y que además te recuerda y empuja a alcanzarlas a diario. Puede ser molesto, sí, pero a veces ese recordatorio nos pone en movimiento. Otras apps similares son Habitus, Fabulous, iDot Habit y usarlas junto a familiares o amigos aumenta nuestro compromiso con lo que queremos alcanzar. Tenemos una sensación de urgencia de mejorar nuestra productividad, como un hambre voraz por lograrlo de una vez. Prueben con pequeños bocados, es posible que al final de la semana se sientan saciados y conformes.

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