BCRA: le refinancian hasta 2031 una Letra emitida en 2011 para tomar reservas



El Gobierno le colocó otro Letras Intrasnferible al BCRA, para refinanciar una que vencía. La entidad ya tiene casi US$ 47.000 millones en estos instrumentos que le rinden nada pero le permiten generar ganancias contables para asistir al fisco. Fuente: Archivo

El argumento con que el Banco Central (BCRA)

a costa de la devaluación del peso, lo que le serviría luego para financiar con emisión monetaria al fisco, mostró hoy su debilidad.

Fue esta mañana cuando el Gobierno volvió a colocarle una Letra Intransferible (LI) por US$ 7500 millones, un papel de deuda que vencía y que refinanció en las mismas condiciones, es decir, por otros 10 años y sin costo, ya que sólo paga la tasa anual de referencia Libor, del mercado de Londres, que ronda el 0,33%, menos un punto porcentual.

Es decir, no le genera al BCRA ningún ingreso aunque le permite anotarla a valor libro, lo que con una devaluación oficial del peso que superó el 40% durante el 2020 volverá a generarles ganancias mayormente ficticias cuando cierre el nuevo balance.

El reemplazo se hizo con la publicación esta mañana de una resolución conjunta Nº 3 del Ministerio de Economía y la Secretaría de Finanzas en el Boletín Oficial. “Dispónese la emisión de una Letra del Tesoro Nacional Intransferible en Dólares Estadounidenses, a ser suscripta por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), por hasta un monto de siete mil quinientos seis millones doscientos nueve mil trescientos veintiocho dólares estadounidenses (USD 7.506.209.328)”, ordena dicha resolución.

La nueva LI, que se incorpora a la cargada cartera de títulos públicos, tiene vencimiento pactado para el 7 de enero de 2031, amortización íntegra al vencimiento y, de cambiar las condiciones de mercado (lo que no luce probable en el corto y mediano plazo) le rendiría mínimos ingresos al BCRA por intereses por lo antes explicado, en el menor de los casos.

La debilidad patrimonial es un cuadro repetido en distintos Bancos Centrales del mundo. Pero lo relevante, en el caso argentino, es que coincide con una moneda como el peso, vilipendiada por el propio emisor desde hace años, lo que acrecienta las dudas, la condena a una función meramente transaccional y funciona a la vez como otro motor que alimenta las elevadas expectativas de inflación y devaluación.

El BCRA tiene casi US$ 47.000 millones anotados en sus activos en LI, títulos nominados en dólares que no le generan ningún ingreso, pero, al ser emitidos en esa moneda, les generan fuertes ganancias en pesos

Hay que recordar que estos activos son intransferibles y carecen de valor de mercado (de así ser serían anotados con un descuento significativo). De hecho se los volvió a anotar valor nominal en el balance de la autoridad monetaria desde hace un año, tras lo dispuesto en el artículo 62 de la Ley N° 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, en el marco de la Emergencia Pública, que dio pie al directorio del BCRA para aprobar que se las vuelva a anotar a valor contable, tras dos años de intentar una adecuación a valor de mercado en el marco del acuerdo con el FMI.

La emisión fue realizada para empalmar con el vencimiento de la LI emitida el 7 de enero de 2011 dispuesta en una prórroga a la Ley de Presupuesto 2010, hecho recordado porque cerraba el conflicto abierto un año antes que finalizó con el desplazamiento de Martín Redrado de la presidencia del BCRA. Era una forma de blanquear “préstamo” que la gestión de Cristina Fernández de Kirchner había tomado del BCRA para atender pagos de la deuda como parte del Fondo de Desendeudamiento Argentino.

Al ser una refinanciación en iguales condiciones tiene impacto neutro en la deuda pública.

En el mercado anticipan que la operación es el inicio de una sucesión de refinanciaciones. “Van a rollear los vencimientos de estas Letras todo el año. Si además se patean los vencimientos con el Club de París y FMI sólo habría que pagar US$ 154 millones en el año por deuda”, explicó Leandro Zicarrelli, jefe de análisis en ICB.

De hecho, en las proyecciones oficiales están previstas refinanciaciones de estos instrumentos por US$ 9625 millones.

Vale recordar que las reservas internacionales del BCRA cerraron el 202 en torno a los US$ 39.400 millones, tras caer en más de US$ 5400 millones. Pero apenas 11,5% de ese total son reservas propias (netas), ya que el resto son préstamos.

Además, como durante el 2020 la base monetaria aumentó $ 575.000.000 millones (explicado principalmente por la asistencia al Tesoro en más de $ 2 billones), el BCRA debió hacer frente a un marcado aumento de sus pasivos remunerados, ya que absorbió $1.617.000 millones. De este modo sus pasivos remunerados ya suman un total de casi $ 2,7 billones, equivalente a 9,8% del PBI. “Se trata de un monto equivalente a otra base monetaria en circulación que representa, además, un compromiso de emisión a futuro y tendrá impacto sobre las cuentas del BCRA vía intereses”, hizo notar en un informe la consultora LCG.

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