2020: el único pronóstico que me atrevo a dar



Durante el año que comenzó anteayer no nos vamos a aburrir. Mejor dicho, tampoco nos vamos a aburrir, porque desde hace muchísimo tiempo en la Argentina quien se aburre es porque está mal informado.

¿Cómo anda la salud del presidente de la Nación? Pregunto con ansiedad, porque no quiero pensar en las implicancias de que, por razones médicas, Alberto Ángel Fernández tuviera que renunciar, o pedir licencia durante un período prolongado.

Pero además lo pregunto por la forma en que encaró la política económica. Un presidente de la Nación está sujeto a continuas presiones. Cuando Arturo Frondizi defendió su relación con Rogelio Julio Frigerio, citó el caso de Franklin Delano Roosevelt y Harry Hopkins. Roosevelt recibía con alivio a Hopkins, porque era el único que aparecía por la Oficina Oval y no le pedía nada.

Pero la cantidad e intensidad de las presiones depende del estilo de gestión. Una política económica muy discrecional es una invitación a “endogeneizarla”, volcando las decisiones públicas en favor de determinados sectores, grupos o regiones. Un ejemplo: en marzo próximo Fernández dictará un decreto, aumentando las jubilaciones y pensiones. El número decepcionará a los nonos y nonas, preocupará a “los mercados” y generará dolores de cabeza en los responsables de las cuentas públicas. Inevitable. Otro ejemplo: quien congela aumentos tiene el tiempo en contra, porque atrasa los precios relativos entre los precios congelados y el resto. La corrección posterior es inevitable, tanto mayor cuanto más tiempo pasa.

La política económica práctica está sujeta a la política-política, y también tiene su componente protocolar, como cuando se “dialoga” con la Mesa de Enlace, o se firma un “acuerdo genérico” con representantes de los sindicatos, los empresarios y las organizaciones sociales.

Pero cometerían un grave error quienes tienen altas responsabilidades ejecutivas, si se agotaran en esto. La política económica práctica es decisiones, implementación, comunicación específica, etc.

Presidente Fernández: con el mayor de los respetos y afectos. Te estás cargando la mochila con demasiadas piedras. Que alguien te haga una planilla con la importante cantidad de definiciones que tenés por delante. Tenés que dejar de dar la impresión de que estás comprando tiempo, al servicio de no se sabe qué. Que tus ministros te expliquen cómo es que va a funcionar todo esto; pero que te lo expliquen de manera que a vos te convenza. Y por sobre todo, cuidá tu salud.

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