una clara, una patada y la arenga a los hinchas en su debut

Y el (día) nueve, jugó… Miguel Ángel Borja por fin hizo su estreno en River: a poco más de una semana de haber llegado al club -y con tan sólo seis entrenamientos con el plantel completo- el delantero colombiano tuvo su primera función con la #9 ingresando en lugar de Lucas Beltrán. Y no sólo demostró estar sintonizando con la idea de juego de Gallardo: incluso se animó a levantar a esa gente que lo había arengado antes de entrar.

​”El respaldo del aficionado es muy importante: te da confianza para saber que el apoyo estará allí. Esta es una de las hinchadas más fieles del país”, reflexionó después de sus primeros veinte minutos en cancha. Su conexión popular no sólo se explicó por ese ademán, agitando los brazos hacia arriba cuando faltaban apenas un par de minutos para el final. También se retroalimentó de la confianza que el delantero mostró incluso ensayando un pase de taco que no prosperó cuando apenas llevaba segundos dentro de la cancha.

Miguel Borja remata ante la marca de Morales (Mario Quinteros).

Miguel Borja remata ante la marca de Morales (Mario Quinteros).

Borja a la vez participó de dos situaciones de juego claras, ambas surgidas desde los pies de Pablo Solari: la primera, un desborde que intentó definir al palo del arquero y de primera aunque incómodo por estar atosigado por Morales; la segunda, la más clara, un pase otra vez del Pibe para que él apareciera de frente y rematara, aunque rápidamente atorado por Rey, quien salvó con el pecho.

Estuvo cerca de convertir, ¿qué dijo?

“¿El gol? Estuve cerca”, sonrió el colombiano, admitiendo que “el arquero achicó muy bien” y hasta elogiando a Lucas Beltrán, autor del gol del triunfo y quien compite directamente con él por el puesto de ariete. “Viene haciendo buenos partidos: ante Vélez también hizo un desgaste impresionante”, lo alabó recalcando que “necesitamos de todos para cumplir el objetivo de ser campeón”.

Aunque Borja también intentó alinearse con el masterplan del Muñeco, el deté que lo “motivó a venir”: aun cuando no está en sus características -suele ser un tanque de área- Miguel Ángel retrocedió intentando ser parte del circuito defensivo e incluso le entró con muchísima rudeza a Brahian Alemán. Una entrada a destiempo que se explica, quizás, en el argumento que el propio colombiano planteó: el contraste entre la dinámica del fútbol nacional y el colombiano.

Uno que admitió que se va “entendiendo de a poco” con Palavecino, que tiene feeling con Juanfer porque lo conoce, que también se comprende fácil con Armani, ex cumpa en Atlético Nacional… Pero que sobre todo al día nueve, ya conectó con los hinchas…

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