tensión, palos y futuro difícil

La noticia en diciembre, una vez dejada atrás la final de la Copa Argentina e independientemente del resultado, no sería que Sebastián Battaglia no continuara en el banco de Boca. La noticia, por cómo están las cosas hoy entre Juan Román Riquelme y el joven entrenador, sería que siguiera…

BATTAGLIA Y SU PELÍCULA EN BOCA

“Battaglia está afuera en diciembre. Se la ve venir, sabe que lo sacan”, aseguró a Olé una fuente que conoce muy bien al técnico de Boca que viene de varias semanas de turbulencia y tensión con el Consejo de Fútbol.

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El episodio del micro fue el detonante que terminó de dañar la relación en un matrimonio que nunca cerró del todo, porque Battaglia no formaba parte del círculo de Román sino que estaba más cerca de Martín Palermo, a diferencia de otros ex compañeros que se sumaron al proyecto como Marcelo Delgado, Hugo Ibarra y Pablo Ledesma.

El DT consideró que invadieron su espacio y lo pasaron por arriba, lo desautorizaron completamente, y peor se sintió cuando dos días después se prestó -siendo políticamente correcto- a participar de la conferencia de prensa junto a Carlos Izquierdoz y quedó todavía peor parado, pese a que en ningún momento celebró el accionar de su vicepresidente y apenas lo justificó diciendo que “Román es una autoridad del club”.

“La relación está rota”, le dijo a Olé una fuente que conoce los movimientos internos del club y pasó mucho tiempo junto a los dos. “Nunca congeniaron, fue una relación por conveniencia. Battaglia es Palermo, nunca Román. Y encima Román se mete en todo, es imposible laburar”, agregó.

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El estallido final se produjo luego de ganarle a Argentinos Juniors en Mendoza y clasificar a la final de la Copa Argentina, cuando Battaglia cerró una nota en el campo de juego con un mensaje (”Me voy, no vaya a ser cosa que se me metan en el vestuario”) que en un primer momento pareció para afuera (el periodismo) pero en realidad también fue para adentro (Riquelme), según confirmó a este medio alguien que conoce muy bien al DT.

Ya antes de ese partido, entre la derrota contra River y las dos al hilo ante Vélez y Gimnasia, el propio técnico xeneize había percibido cierto operativo de desgaste a través de los medios y periodistas cercanos al Consejo, algo muy parecido a lo que había ocurrido meses antes con Miguel Angel Russo.

Y ni siquiera la banca pública de Jorge Bermúdez surtió efecto como calmante, después de que un día bancaran a Russo y al otro lo empujaran a irse, aun habiendo eliminado dos veces a River y dicho públicamente que consideran que no perdieron ninguno de los dos partidos ante Atlético Mineiro.

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La ruptura, claro, no es unilateral. Si Battaglia percibe lo que percibe, más allá de su bronca en particular por lo del micro y sus consecuencias, es porque del otro lado se produjo un nuevo desencanto en unos pocos meses y a la vez empezaron a sentir la necesidad de dar un golpe de efecto más temprano que tarde, luego de los primeros reproches aislados de hinchas y la indiferencia de las tribunas hacia JR en los tres partidos con público en la Bombonera.

Y por golpe de efecto se entiende la llegada de refuerzos de jerarquía que por ahora costó incorporar pero también la contratación de un técnico con experiencia para conducir al equipo. Y con ello, volver a levantar la vara en Boca, donde clasificar a la Libertadores es obligación y no un premio para celebrar.

Lo que viene

En este escenario, Boca volvió a sondear candidatos para reemplazar a Battaglia en 2022, con algunos nombres de técnicos jóvenes y emergentes sobre la mesa. ¿Gabriel Heinze? ¿Alexander Medina? ¿Eduardo Domínguez?

El problema es que con cualquiera de ellos lo del micro y el vestuario hubiera terminado mal, por lo que para ir por alguno de ellos Riquelme y su Consejo deberían soltar las riendas que tomaron tras la salida de Tevez y Russo.

Siendo Battaglia un interino no sería raro que a un mes y algo más del final de las competencias haya comenzado la búsqueda. Lo llamativo es que el actual DT fue presentado en conferencia de prensa no como un interino (a los interinos no los presentan en conferencia), sino que lo hicieron con bombos y platillos, como permanente en el cargo, chochos de haber llegado al punto de promover a Primera a quien estaba en Reserva y era señalado desde el día uno como el técnico del futuro “por mucho tiempo”.

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Mientras tanto, que el jugador más ganador de la historia de Boca y su chapa con la gente esté al frente del equipo funciona como blindaje para el Consejo. “Si gana será mérito de ellos que lo pusieron y si pierde, gracias por la mano que nos diste hasta diciembre”, analizó ante Olé una persona que sabe de los manejos de la actual conducción del fútbol xeneize.  “Todos saben cómo se manejan, ¿a quién van a traer?”.

El resultado de la Copa Argentina y la clasificación a la Libertadores, junto con las trabas para la llegada de alguno de los exigentes técnicos pretendidos y la falta de otras opciones mejores, parece ser lo único que podría mediar para reflotar la continuidad de Battaglia, si es que él quiere seguir aferrándose a la oportunidad en las condiciones actuales. 

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