su amor por River y las ¡cuatro veces! que quiso volver

“No te pongo hoy, Martín. Mañana viene Delém a ver jugadores para River. Quiero que estés descansado”. Momento cero. Martín Demichelis tiene 14 años y es el Tincho de Justiniano Posse. Un volante de Renato Cesarini que escucha atentamente a Jorge Solari anunciarle que entrará en el radar de su sueño.

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Demichelis durante su paso por River. Prensa River.

Demichelis durante su paso por River. Prensa River.

Aquel Demichelis de ninguna manera habrá proyectado todo lo que vendría. Ni que veintisiete años después estaría en las vísperas de suceder al DT más ganador de la historia de River: de no mediar contratiempos, Micho cerrará aquel círculo que comenzó a trazarse en Rosario en el momento en el que pose con el buzo de deté junto a otros dos amigos que absorbieron los conceptos del ciclo MG, Javier Pinola y Germán Lux.

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Fanático desde los cinco años, nueve soplos de velitas después aprobaría el scouting de Delém y comenzaría a formar parte de las Inferiores, educándose en el Instituto River y hasta involucrándose en la vida administrativa del club: en tiempos en los que era habitual que los chicos de la pensión colaboraran en distintas áreas fuera del horario de entrenamiento y de clases, MD contribuía con el Departamento de prensa.

Y luego de vivir en Casa River también compartiría vecindario con otros jugadores de la cantera como Cavenaghi o Costanzo, con quienes lo unía la empatía por los colores en un edificio cercano al Monumental, sobre Av. Cabildo.

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En el 2000, Demichelis participó de su primera pretemporada con la Primera bajo la tutela de Ramón Díaz. Sin embargo, la posterior renuncia del Pelado impactó en su carrera: Gallego lo bajó a Cuarta para alternar con Reserva. En ese contexto, y con la posición de #5 superpoblada, Roque Alfaro le aconsejó un cambio de rol. Que con su calidad y contextura era mejor que se retrasara unos metros a la posición de defensor.

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Desde el fondo su carrera en River se reactivó: el dirigente Néstor Sívori insistió en que se le firmara contrato para evitar la libertad de acción automática, la que se hubiera ejecutado el 20 de diciembre de 2001. Y con el regreso de Ramón en 2002, Martín resurgió: se ganó un sitio en la defensa llegando a ser determinante, solvente y precediendo a Enzo Pérez en una imagen histórica: la de un jugador de campo ocupando el arco.

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El día que Demichelis fue arquero a lo Enzo Pérez.

El día que Demichelis fue arquero a lo Enzo Pérez.

Fue en un clásico ante Racing, por el  Clausura 02: expulsado Comizzo, él pidió guantes, el buzo y armó la barrera en la que pegó el tiro libre que ejecutó Úbeda. Un rebote que propició una contra definida por Cuevas. La victoria resultaría determinante para un título que Micho festejó como un hincha más, cumpliendo su promesa y jugando teñido de platinado ante Central…

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​El día que Demichelis fue arquero

Aquel título sería la génesis de su consagración en el fútbol nacional, la que llegaría en la temporada 02-03 contribuiría a su salto a Bavaria: a través de Adrián de Vicente, el apellido Demichelis sonó en Munich justo cuando el Bayern buscaba un 5. Micho fue scouteado durante diez meses hasta que se decidieron por ficharlo: Karl-Heinz Rummenigge viajó a verlo y en diciembre de 2002 quiso llevárselo. Él logró una prórroga: partió en 2003 por € 5.000.000.

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A partir de ahí, Demichelis inició su ruta europea sin dejar de mantenerse actualizado con lo que pasaba en Núñez. De hecho en 2005, en pleno affaire Ameli-Tuzzio, sin tanta continuidad en Alemania pensó en pegar la vuelta por primera vez. Una idea de la que acabó declinando y que sus íntimos reconocen pero que jamás tomó estado público como sí las otras tres chances de regresar a River.

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Una, a mediados de 2013, en plena crisis financiera del Málaga: luego de contactarse con Diego Turnes, entonces vicepresidente, el desdén con el que lo trató Daniel Passarella en un encuentro casual lo llevó a reconsiderar su plan. “Sus gestos fueron patéticos: no se paró, no sabía dónde jugaba. Ni siquiera supo saludarme. Me dolió mucho”, contaría en 2018 en diálogo con La Nación.

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Demichelis en River.

Demichelis en River.

En 2015, en el alba del ciclo Gallardo, Demichelis hizo fuerza para intentar regresar aunque el DT prefirió darles lugar a juveniles. Y en 2016, también con el Muñeco, a Micho se le abrió otra ventana, aunque le jugó en contra encontrarse en recuperación de una pequeña cirugía. Y el club acabó fichando a Luciano Lollo…

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Sin embargo, el amor no se resintió. Ni hubo rencores: en 2017 visitó el River Camp y fue recibido por el Muñeco. Ese mismo al que vitoreó el 9 de diciembre de 2018, cuando viajó a Madrid exclusivamente para ocupar una butaca en el Santiago Bernabéu junto a su esposa y sus hijos. Una era que gozó cuando estuvo radicado en Málaga (declinó varias invitaciones de la filial malagueña para alentar en yunta a River, prefiriendo siempre la intimidad para disfrutar de los partidos) y luego en Munich.

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Demichelis rara vez se perdió un partido: incluso los miraba dos veces para disfrutarlos primero como hincha antes de analizarlos con mirada de entrenador. Una especie de trabajo de campo que realizó -quizás- comprendiendo que su vuelta ya sería en otro rol.

Demichelis festeja con D'Alessandro en la Bombonera.

Demichelis festeja con D’Alessandro en la Bombonera.

Por eso, una vez que se cumplan pasos intermedios como una inminente charla con Enzo Francescoli -si no se dio en Madrid como se especulaba ayer, se dará a la brevedad en otro punto del planeta, incluso podría viajar a Baires para encontrarse con Marcelo Gallardo y encarar la transición. Un regreso que soñó desde el momento en el que se fue, porque él nunca dejó de querer estar en River, y cerrando el círculo de la vida. Y del amor a River…

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