Solari y su noche soñada en el Monumental

Víctor Daniel Solari se habrá pellizcado más de una vez en Arizona, San Luis. Al menos dos. Y es que su hijo, Pablo César, hizo estallar un par de veces el Monumental, en una escena que tanto habrá soñado para el ex Colo Colo el padre de una familia bien riverplatense. El puntano rompió el cero en Núñez cuando el equipo de Gallardo intentaba pero no podía entrarle a Newell’s. No lo olvidará más PCS: en su segundo partido como titular con la camiseta de River y el primero de arranque en el Liberti, le ratificó la confianza al club, que invirtió u$s 5.000.000 en el 60% de su ficha y al Muñeco, que rápidamente lo incluyó entre los 11.

El pibe de 21 años ya había mostrado buenas credenciales desde su debut oficial contra Gimnasia. A su siguiente partido, en Mar del Plata contra Aldosivi, fue una de las llaves para destrabar la goleada al Tiburón: su siguiente aparición, después de faltar vs. Sarmiento por un cuadro gripal, ya fue entre los 11 con Independiente. Y después de que en Avellaneda fuera el motor del ataque pero con una bajísima efectividad para el toque final, ante la Lepra le salieron todas. Incluso con algo de fortuna: su primer gol, tras asistencia de Palavecino, tuvo un desvío decisivo en Vangioni que desorientó a Morales.

El segundo, tres minutos después, fue más limpio, después de una buena jugada elaborada primero por Quintero y luego, otra vez, por Palavecino, que lo dejó pie a mano contra el arquero de Ñuls: Solari definió abajo, cruzado, y volvió a festejar. Y volvió a hacerlo con su sello: la mano a la frente (el último que lo hacía en River era el Comandante Borré), en honor a su abuelo materno Feliciano, de extensa carrera militar. No fue lo único del puntano: también arrancó la contra que terminó con el golazo de Suárez.

Pablo Solari festejó los goles con un saludo militar.

Pablo Solari festejó los goles con un saludo militar.

Papá Víctor y mamá Susana lo miraron por tele y se emocionaron desde Arizona: no pudieron viajar por el estado de salud de la abuela materna de Pablo, Elva, por quien el 16 del CARP también dibujó una E con sus dedos luego de la venia militar que patentó en Colo Colo. “Me emocioné por mi abuelita, que está luchando por su vida. Me gustaría estar con ella”, dijo sentido post 4-1.

La E para su abuela (Juano Tesone)

La E para su abuela (Juano Tesone)

“Es algo soñado, soy hincha de este club. Estoy viviendo un sueño. Con tal de jugar con esta camiseta, que Marcelo me ponga donde quiera. Vengo trabajando desde chico, soy hincha de este club y estoy viviendo un sueño que no lo puedo creer. Quiero ganar algo con River. Mi fanatismo es muy grande”, declaró el pibe post goleada.

En definitiva, un sueño hecho realidad para Solari y para toda su familia. Y esto recién comienza: no sólo empieza a ganarse a prueba de rendimientos y ahora de goles un lugar en el equipo sino que también, de a poco, se va ganando el cariño de la gente, que anoche se rompió las manos para aplaudirlo.

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