River y un año inmuñequeable

Además de otra señal de que con Centurión probablemente tendrá arquero por mucho tiempo, la buena noticia para River es que ya falta poco para que empiece el Mundial. Que podrá poner por varios meses la cabeza en remojo. Es, en principio, lo que necesita un equipo que mentalmente está roto, que aunque tal vez no lo sepa tiró la toalla hace rato y que juega por inercia, en un modo zombi: es el resultado de un año que ya no podrá calificarse como irregular sino que, en cambio, se ve en retrospectiva como una gigantesca decepción. Una decepción que intercaló algunos chispazos de lucidez que no fueron más que una trampa para generar -por los antecedentes de esta era maravillosa- una ilusión forzada que chocó siempre con la misma realidad.

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Aunque ahora el partido contra Patronato se advierta naturalmente como una final, pase lo que pase en la Copa Argentina el principal objetivo de un año olvidable debiera ser arañar la clasificación a la próxima Libertadores para ganar tiempo y un escenario despejado en el que Gallardo, si es que decide continuar (sería raro que el Muñeco se vaya dejando esta imagen que no merece su ciclo), haga la evaluación que debe hacer de un plantel que no le responde y que necesita cambios de base. Aunque no quiera “cortar cabezas”, el técnico tendrá que analizar caso por caso para desmalezar: algunos tal vez merezcan una última chance. Otros, definitivamente, ya no.

River y un presente inédito en el ciclo Gallardo (fotobaires)

River y un presente inédito en el ciclo Gallardo (fotobaires)

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En todo caso, hoy tal vez lo mejor sea bajar la pureza de la idea (que con el paso de los años pareció tornarse cada vez más sofisticada en paralelo a un proceso de pérdida de jerarquía en la plantilla) a lo terrenal de los intérpretes que tiene: entre buenos futbolistas con la confianza por el suelo, otros que muestran cada vez más limitaciones y hombres de jerarquía que ya no son físicamente confiables, tal vez la premisa haya quedado un poco fuera de contexto.

La próxima reinvención de este ciclo, si es que sucede, tendrá que ser la más cruda de todas: nunca en estos años River ofreció tan pocos elementos de los que sostenerse hacia un futuro que es cada vez más incierto.

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