River y sus 122 años: de la fusión en 1901 a una historia que se sigue agrandando

Dos clubes. Una fusión. La hora cero de algo que se convertiría en descomunal, gigante, inmenso. Sería más que interesante si, por un ratito, se pudiera revivir a ese grupo de pibes que un 25 de mayo del 1901 decidió juntar a Las Rosales y Santa Rosa y fundar el Club Atlético River Plate para saber qué piensan ahora. ¿Cuántas preguntas se les podrían hacer? Miles. Imaginar ese momento ficticio implica dejar volar un poco la mente…

Serían muchachos que hoy rondarían los 140 y pico o casi 150 años. Habría que dejarles, entonces, un ratito para que se acostumbren al mundo actual: claro que será un cambio bastante groso el hecho de haberse ido con radios gigantes y comunicaciones mayoritariamente a través de cartas y aparecer en una realidad en la que con un par de clicks o movimientos de dedos ya se puede saber lo que pasa en la otra punta del planeta. Pasada esa horita, se les podrá consultar si la realidad, 122 años después, superó a todo o algo de lo que pensaban al momento de la fusión.

La respuesta, por más contrafáctica que pueda sonar, seguramente sea un sí. ¿Podrían haber imaginado la existencia de un Angelito Labruna, máximo ídolo del club? Quizás cuando se enteren de que fue la pieza clave de La Máquina, uno de los mejores equipos de la historia a pesar de haber jugado juntos apenas 22 partidos -cuatro de ellos amistosos-, se agarrarían la cabeza. Y que a toda su grandeza como jugador, le agregó otra etapa inolvidable como DT: Angelado, volvió en el 75 para romper una sequía de 18 años sin títulos y seguir agrandando una figura que hoy tiene un lugar indiscutido en la bandera de los ídolos.

A esos pibes (o señores, elija usted la edad de resurrección) habrá que sentarlos un rato también a hablarles de la gran conquista de 1986, cuando el club que ellos fundaron fue el mejor del mundo. “¿Pero cómo, una Intercontinental?”. Sí, en ese año River conquistó el mundo por primera y única vez en su rica historia, meses después de haberse sentado en el trono de América con la Libertadores. Pumpido; Gordillo, Gutiérrez, Ruggeri, Montenegro; Enrique, Gallego, Alfaro, Alonso; Alzamendi y Funes, repetirán hasta el hartazgo y aprenderán de memoria, como las gambetas del eterno Beto: revolucionario y diferente, se convirtió en uno de los máximos emblemas de la historia de River y su magia sigue presente hasta la actualidad. Basta recordar el video en blanco y negro de apenas unos segundos que compartió el club en sus redes en plena pandemia y fue furor…

“Ah, ¿así se juega al fútbol ahora?”, dirán probablemente algunos de ellos que fallecieron antes de la profesionalización. Sí señores, como el 10. Y como el equipazo que logró el tercer y -hasta ahora- último tricampeonato de River (único club argentino en lograrlo): el de Ramón Díaz del 96 y 97, que también ganó la Copa y se le escapó por poco la del mundo. Burgos, Astrada, Gallardo… Muchos apellidos. Y Francescoli, claro: elegante como pocos, el Enzo marcó una época como centrodelantero de aquel recordadísimo momento.

El tiempo de estos sujetos revividos fictiaciamente por un rato podría seguir por el Museo, donde podrían apreciar con mucha más claridad que en una charla todo en lo que se convirtió ese club que habían fundado con una fusión tantos años atrás. Goles, nombres, momentos épicos, noches gloriosas… Hasta que llegarán al final del camino y verán una palabra: “Madrid”. Quien oficie de guía deberá ser bastante concreto para lograr resumir en poco tiempo todo lo que tiene que ver con la final más importante de la historia, por más que suene imposible…

“No hay nada más”, repetía Marcelo Gallardo aquel 9 de diciembre de 2018. Y, en cierto punto, tiene razón: cuesta imaginarse que en el futuro pueda suceder algo similar a eso, con todos los condimentos que tuvo y la tensión que había en el ambiente. Literalmente, se paralizó el continente y una parte del mundo.

Gallardo, con la Libertadores 2018 (Prensa River). Gallardo, con la Libertadores 2018 (Prensa River).

Esa sala dedicada especialmente a la conquista de aquella Copa servirá también para mostrarles a los muchachos y a Leopoldo Bard -primer presidente de la historia de River– quién es el entrenador más laureado de estos 122 años. Una persona que ganó el 50% de las Libertadores de River en ocho años y medio de gestión, además de haber derrotado a Boca en cinco cruces mano a mano, conseguido 12 títulos más, forjado una identidad en sus equipos y mejorado íntegramente el club, entre otras tantas cosas. Mirarán asombrados seguramente, aunque cuando salgan del Monumental verán la estatua y quedarán boquiabiertos…

El viaje, este momento ficticio, termina. ¿Qué dirán los jóvenes que hace 122 años fusionaron dos clubes y fundaron River? Seguramente estén más que sorprendidos…

La bandera de los ídolos de River

Los ídolos, en la bandera. Los ídolos, en la bandera.

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