River y el desafío de validar la levantada

¿Crisis? ¿Qué crisis? Si existe tal cosa, no se ve ni se escucha: la tapan la humareda y el griterío made in Mar del Plata. Baja Gallardo, alza y menea la mano derecha -la izquierda está guardada en el bolsillo izquierdo- y saluda sonriente una, dos, tres veces. “Gracias”, dice antes de saludar por cuarta vez y perderse en el hall del Costa Galana.

No hay forma de oírlo: el “Muñeco” con la “e” sostenida trona mientras Zuculini, Palavecino, Barco y Braian Romero bajan el último escalón del bus para dirigirse al lobby… River llegó a MDQ con el calor que suele acompañar a los vencedores incluso cuando hasta aquí al equipo no sólo le ha costado repetir triunfos: incluso fue duramente vencido. Por caso, de eso se trata el viaje a La Feliz: de conseguir por fin un par de victorias consecutivas, algo que el equipo no consigue desde hace un mes -5-1 ante Unión; 2-1 versus Lanús- y que de darse podrían demostrar que -como dijo el deté- “no es todo oscuridad”.

Un envión que propicie mayor optimismo en pos de que afloren con mayor facilidad esas “actitudes futbolísticas” que a Gallardo le permitieron creer después de la victoria ante Barracas Central, por Copa Argentina.

La gente cree. Alcanzaron como muestreo los miles de hinchas que se arrimaron al cinco estrellas de Playa Grande. ¿Si tiene con qué creer? El equipo deberá comenzar a consolidar su confiabilidad a partir de lo que hasta aquí ha funcionado: un Armani con los niveles ideales de tensión y atención, la presencia y técnica de Casco, la reivindicación de Maidana y de Mammana como potenciales #2 ante la ausencia por lesión de Paulo Díaz, el tándem creativo Aliendro-Palavecino, un Simón en versión 2021 y un Beltrán contundente aunque a la vez proletario cuando el equipo requiere su intervención defensiva.

Aunque también deberán validar sus plazas jugadores como Barco, en leve crecimiento, Elías Gómez -de intermitentes apariciones- o David Martínez, de extraña irregularidad.

Porque River no te espera y en esta fecha les quedó claro a Leandro González Pirez y a Tomás Pochettino, dos futbolistas en declive que verán el partido lookeados de civil: Gallardo no los citó dando una muestra de que la competencia interna no es un eslogan sino una corriente de pensamiento. Una meritocracia en la cual el que no rinde, pierde su lugar. Y en la que además, con esfuerzo de pocos días, ya asoman otros talentos que intentarán irrumpir como titulares como Pablo Solari y Miguel Ángel Borja.

El momento justo

Gallardo, sonriente al llegar al hotel (Juan José García)

Gallardo, sonriente al llegar al hotel (Juan José García)

River atraviesa este proceso de reconversión cuando está obligado a ganar para sostener la ilusión de sus dos objetivos. El de mínima, la clasificación a la Copa Libertadores por el camino más allanado: la posición final en la tabla general. El de máxima, la pelea por el campeonato, sosteniendo la fe en los antecedentes cercanos: para ganar la LPF 2021 debió descontarle puntos a Talleres y no sólo lo hizo, sino que fue campeón cuando faltaban tres fechas para cerrar el fixture.

Enfrente estará Aldosivi, que ganó un partido de los últimos 15 (¡con diez derrotas!) pero que necesita al mismo tiempo reencontrarse con su mejor versión para trepar y salir de la zona de descenso. El local también está urgido de victorias. También necesita tirar para arriba…

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