radiografía de otro Gallardo que juega con la 10

“Si tuviera otro apellido, igual jugaría en la Reserva de River y hablarían de él, porque es un jugador con el ADN de esta camiseta”.

Matías Gallardo festeja su gol a Sarmiento. Foto: Prensa River.

Matías Gallardo festeja su gol a Sarmiento. Foto: Prensa River.

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Pasaron cuatro años desde que el pequeño Matías Gallardo festejaba los goles con su papá en el banco del Monumental como alcanzapelotas. Hoy, aquel chiquilín con voz de niño ya es mayor de edad y los formadores del club lo ven como un interesante proyecto.

El MG que juega como titular en la Reserva que dirige su tío Jonathan La Rosa ya se dio el gusto de convertir (y con la 10) su primer gol en la categoría el domingo, ante Sarmiento. “Siempre hablo con mi papá y me da consejos, me apoya y está presente, como toda mi familia. Eso me hace bien para seguir adelante”, dice Gallardiez.

A los 18 años, el pibe está cada vez más cerca de seguir los pasos del Muñeco y cumplir el sueño de debutar en Primera. Aún necesita pegar un amplio estirón futbolístico para dar el salto fundamental de convertirse en futbolista profesional, el objetivo que se propuso desde que empezó a patear y como ya sucedió con su hermano mayor, Nahuel, hoy a préstamo en el Once Caldas de Colombia.

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El desafío del Chino, como hasta su papá llama al segundo de sus cuatro hijos, es sobrellevar esa mochila de ser “el hijo de…” y convertirse en un jugador con nombre propio en River, por virtudes técnicas y una sólida personalidad.

Matías es el Gallardo Jr. más similar al Muñeco por su habilidad con la pelota y panorama de juego. Mostró esa virtud desde que se sumó a las Infantiles con las clásicas características del 10 de River, de perfil zurdo, y se fue desarrollando a partir de la Novena como un volante más completo, aunque su principal evolución se produjo en los últimos 24 meses, cuando creció varios centímetros, fortaleció su físico y le agregó intensidad y aceleración a sus cualidades genéticas.

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A partir de los últimos partidos en la Quinta, el Chino logró un notorio desarrollo: ganó dinámica y le sumó agresividad y más goles a su juego: metió tres en cinco partidos en la Quinta y en la Cuarta festejó uno en nueve. Su debut en la Reserva fue en la primera fecha de la Copa de la Liga, en febrero de 2022, contra Unión en Santa Fe, y ya suma 22 partidos oficiales, en los que además de un gol aportó una asistencia.

“Me identifico con el juego de mi papá porque soy un jugador con buen pase, que piensa y es rápido”, se autodefine MG junior.

Precisamente, esa rapidez a la que se refiere el pibe es más mental que física, como pasaba con el Muñeco futbolista. El zurdito no suele trasladar mucho la pelota ni se destaca por la gambeta. Su punto fuerte es la distribución del juego con pases inteligentes y la versatilidad para cumplir con ese rol desde diferentes puestos. “Yo empecé de enganche y me gusta esa posición, pero me suelo tirar un poco más atrás y he jugado como volante por la derecha o por la izquierda. Me gusta asociarme con mis compañeros y llegar al área, que es lo que me venían pidiendo los técnicos”, contaba antes de de incorporarse definitivamente a la Reserva.

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De hecho, esa faceta es la que aún debe potenciar para aspirar a que papá Marcelo (o quien lo suceda) le dé una chance en Primera, más allá de que el zurdo la tiene clara y replica el mensaje del glorioso deté: “Yo estoy muy tranquilo y sé que a medida que pase el tiempo voy a tener oportunidades. Ahora me estoy afianzando, me siento bien y quiero ir de a poco, no me como la cabeza pensando en que tengo que llegar, más allá de que es mi sueño”, aclara el admirador de Enzo Fernández y Exequiel Palacios. Nada es casualidad.

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Así como existen similitudes entre padre e hijo, también hay una enorme diferencia: a la edad de Matías, el Muñeco no sólo formaba parte de un River repleto de figuras (Francescoli, Ortega, Crespo…) sino que también era una fija en la Selección de Passarella, el DT que lo hizo debutar a los 17 años. “No se los puede comparar porque Marcelo era un jugador fuera de serie desde muy chico”, explica Gabriel Rodríguez, el hombre que fichó a MG senior en la cantera de Núñez y quien conoce al Chino desde las Infantiles. Por otro lado, el pequeño MG cuenta con la ventaja de llegar mejor preparado a esta etapa, porque siempre recibió una nutrición adecuada a la exigencia que demanda la alta competencia y, a la vez, tiene incorporado el esfuerzo diario que requiere perseguir la meta de ser profesional.

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Matías es parecido a Marcelo, pero no le resultará fácil seguir el recorrido del hombre que deja una pesada herencia en la sucesión futbolística familiar. Muñeco hay uno solo, aunque el Chino no es un Gallardo más .

Gustavo Fermani, ex DT de la Reserva de River: “Tiene calidad y viveza”

El Chino es un típico enganche de River. Tiene calidad, es inteligente, muy vivo para encontrar los espacios, jugar a uno o dos toques y meter pases filtrados. Con el paso del tiempo se fue adaptando a diferentes posiciones y hoy suele jugar como interno aunque le gusta arrancar por la derecha cuando no juega libre. Otras de las características que incorporó es una mayor velocidad en sus movimientos y más llegada al área para definir.

Es un chico que siempre se esfuerza por mejorar porque tiene la convicción de ser profesional y la conducta para lograrlo. Ahora empiezan los momentos clave para el despegue, aunque seguramente deba foguearse más en Reserva antes de subir a Primera. De lo que estoy seguro es que ser el hijo de Gallardo no le va a dar ningún beneficio si no está a la altura de River. Pero tiene condiciones.

Gabriel Rodríguez, el formador que lo fichó: “Tiene el peso del apellido”

A Matías lo conozco desde que se sumó a las Infantiles y lo tuve en la Novena. Es cierto que tiene cosas de Marcelo en su juego, pero el padre tuvo un crecimiento muy acelerado desde muy joven y el chico está trabajando ahora en la Reserva para pegar ese salto.

Es un joven con buena técnica, que entiende el juego y asume la conducción. Todavía le falta un poco de potencia física y de intensidad ofensiva pero está evolucionando dentro de los parámetros habituales. También hay otra realidad: no es fácil llevar el apellido Gallardo en River después de todo lo que logró Marcelo. Es imposible que no lo comparen con el Muñeco y eso puede ser una carga, como les pasó a tantos hijos de ex futbolistas: Alonso (Norberto Gabriel), Labruna (Omar), Ramón Díaz (Emiliano y Michael), Simeone (Gio, Gianluca y Giuliano)… No es nada fácil.

Santino Gallardo, la excepción de la familia

Santino es el diferente de la familia no sólo porque es el más alto de los hijos del Muñeco (supera el metro ochenta cuando apenas tiene 16 años): también, porque el diestro es el único que empezó a jugar al fútbol recién a los 12 y como centrodelantero.

Santino junto a su papá Marcelo.

Santino junto a su papá Marcelo.

El tercero de los cuatro hijos de Gallardo se tentó con probarse en la Pre Noneva de River después del nacimiento del pequeño Benjamín. En un puñado de partidos mostró cualidades interesantes para el puesto pero la pandemia le cortó el envión en 2020 y, sobre todo, el crecimiento acelerado que necesitaba en la Novena porque no cumplió con el proceso habitual de desarrollo en las Infantiles. Hoy, el categoría 2006 integra la Séptima y es compañero del Diablito Claudio Echeverri, el zurdo chaqueño que la rompe en la Selección Sub 17. Alterna partidos como titular y suplente mientras se esfuerza para seguir con su evolución, aunque con una pasión diferente a la de sus hermanos mayores, Nahuel y Matías.

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