Quintero, la zurda mágica y el as de River

Tac. Aunque en las repeticiones de tevé no se escuchó, ése fue el sonido del golazo de Juan Fernando Quintero a Newell’s en Rosario el domingo a la noche: tac. Un golpe seco para cambiarle el efecto chingado a la pelota que había rechazado como pudo Arboleda ante la presión ® de Julián Álvarez. Tac. Para que la pelota apenas peinara la grama del Marcelo Bielsa e hiciera patito un par de veces antes de consumar ese pase a la red, nunca mejor dibujado, con el que ganó River.

La definición hipnótica de Quintero fue tendencia en las redes durante todo el lunes. El gesto técnico, la repentización para hacer fácil lo difícil en una milésima de segundo, la articulación de plastilina para doblar exclusivamente el pie zurdo 90 grados. Ese botín de talle 7 UK, que contempla unos 26 centímetros de magia, es la lámpara de los deseos de todos los hinchas de River.

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Es el pie que hizo estallar el mundo con epicentros en Madrid y Buenos Aires con ese gol que rompió buena parte de las gargantas (y de los corazones) de todo el país. Es el pie de seda que de cachetada, con un efecto demasiado estético para esas alturas, asistió a Gonzalo Martínez para que River terminara por salir campeón de América.

Pero ahí va de nuevo. Como si nunca se hubiera ido, JFQ ya está haciendo de las suyas otra vez. Había regresado en el debut por el campeonato contra Unión, ya había hecho un gol de un penal que él mismo fabricó en la goleada a Patronato del miércoles pasado, pero fue el domingo en el Parque Independencia cuando quedó ratificado que la zurda más talentosa del fútbol argentino is in da house.

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La cara que enamora a los hinchas de River. Foto: Juan Jose García

La cara que enamora a los hinchas de River. Foto: Juan Jose García

Y nada cambió, no. Nada: el golazo de Juanfer que fue la llave para llevarse tres puntos de una cancha muy difícil desbloqueó rápidamente un debate que ya lo cansa un poco, según sus propias palabras: ¿debe ser titular? ¿Hace más daño entrando desde el banco de suplentes? En cualquier caso, el aporte del colombiano es magia pura en un fútbol argentino cada vez menos amable para con la pelota. Cuando todos corren, Juanfer piensa. La aceleración mental vence al tiempo y también a los velocistas.

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Y en ese sentido, un Quintero ingresando en los segundos tiempos tal vez sí podría ser más aprovechable, como votó buena parte del colectivo gallina en la encuesta de Olé: cuando las piernas rivales están algo más gastadas aparecen más espacios para que el 10 haga desastres. Algo que va en sintonía, de hecho, con el patrón del propio River: la preparación física del equipo hace que sostenga la intensidad por 90 minutos y termine sacando ventajas hacia el final, como en Rosario.

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No es casualidad la estadística del último semestre: el lapso de juego en el que el CARP hace más diferencia es la última media hora. Sí, en la segunda mitad del año pasado el equipo del Muñeco hizo 61 goles, de los cuales 27 los anotó en los 30 minutos finales de cada partido. En el primer tercio convirtió 12 y en el segundo, 22.

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En ese contexto, tener fresco a Juanfer en ese tramo decisivo es un ítem que evidentemente ha evaluado Gallardo en todo este tiempo para diagramar cada plan de partido, incluido el más importante de todos los tiempos en el Santiago Bernabéu. De cualquier modo, ya lo dijo MG, probablemente haya juegos en los que vaya de arranque y otros en los que lo guarde como as de espadas: ya de por sí el calendario es tan apretado que el deté deberá dosificar las cargas de todos sus jugadores.

Lo cierto es que el hincha de River está feliz: tiene otra vez en su esplendor al genio que sale de esa lámpara que es el pie zurdo. Pidan un deseo.

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