Quilmes la pasó mal pero se llevó un triunfazo

Sin entrar en una dicotomía sin sentido, lo importante en el fútbol es ganar. Nadie pone en discusión esa premisa. Claro, para eso se compite. Fuera de esa polémica, Quilmes lo hace pero lo hace dejando una mala imagen. Al igual que frente a Alvarado de Mar del Plata en la fecha pasada, el equipo tuvo un flojo nivel. Aunque más allá de eso, se terminó llevando otra vez los tres puntos para meterle presión a Almirante Brown (juega hoy, a las 15.10, ante Gimnasia de Mendoza) y consolidarse dentro de los puestos de clasificación al Reducido.

El festejo de Quilmes en el vestuario

Luego de que la espuma bajara del trago, Facundo Sava se debe haber quedado preocupado por lo hecho por sus dirigidos contra un Estudiantes de Caseros que, pese a que acumula 12 partidos sin triunfos (nueve empates y tres derrotas), lo superó futbolísticamente desde el minuto cero. Entonces, ¿cómo se explica el resultado? El Cervecero se basó en dos pilares importantísimo para entender el 2-1: por un lado, la soberbia actuación de Rodrigo Saracho; por el otro, la aparición milagrosa de Emanuel Moreno apenas 23 segundos más tarde de haber ingresado desde el banco de suplentes.

La palabra de Saracho, la gran figura

Consciente del mal momento que se encuentra atravesando, el Pincha salió decidido a golpear de entrada. Y tuvo varias oportunidades para abrir el marcador en el primer tiempo. Sin embargo, el arquero local tapó tres mano a mano: a Nicolás Rinaldi, Nicolás Pelaitay y el Gordo Pereyra. Como si fuera poco, Quilmes se puso arriba con un penal que convirtió Facundo Pons antes de retirarse de la cancha por una lesión muscular.

En el complemento, el encuentro continuó con la misma tónica: la visita fue superior ante el sufrimiento ajeno. Saracho sacó un bombazo de Nahuel Arena, pero no pudo hacer nada con el cabezazo de Juan Cruz Randazzo. Así, cuando parecía que terminaba 1-1, el Colo mandó a Moreno, que en la primera que tuvo metió un testazo para el delirio de todo el Sur.

Sin jugar bien, sigue dando pelea. Sí, Cervecero, la pinta es lo de menos.

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