Qué (no) dijo Battaglia de su futuro

Tranquilo. Sobrio. Serio. Inmutable. Una roca. Sin una sonrisa que asome en su cara, ni siquiera a medias, pese a que Toto Salvio ya había metido el quinto penal que le daba el título a Boca. Mientras sus jugadores ya festejaban en el campo de juego con el trofeo en alto. Hasta que en el momento cúlmine de la espuma y el papel picado, varios jugadores lo fueron a buscar, lo empataron y lo hicieron partícipe. Así de medido, correcto y centrado fue Sebastián Battaglia durante toda su carrera como jugador y lo es como técnico.

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Tampoco cambia su vieja costumbre. Las copas en alto, las medallas y las vueltas olímpicas. Desde su debut como futbolista en 1998 hasta su retiro en 2011. Y lo mismo en el inicio de esta carrera como entrenador: este miércoles levantó la Copa Argentina en su primera experiencia en el banco xeneize y sumó su título número 18 en el club.

Los objetivos se cumplieron y estamos contentos. Nos hicimos cargo del equipo en un momento difícil y sumamos muchos puntos. Tuvimos momentos muy buenos, regulares y otros que no lo hicimos bien”, dijo Battaglia tras levantar el trofeo.

El camino al título

No fue sencillo el camino y tampoco lo será lo que venga, porque así es Boca y Battaglia lo debe saber mejor que nadie. Tuvo altibajos, triunfos y derrotas, buenos y malos momentos futbolísticos, momentos de paz y momentos de tensión. Caminó por la delgada línea que supone ser el DT de un club que no sabe no convivir con el conflicto.

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Entró de emergencia por el mal momento del equipo con Miguel Russo, con la Copa Argentina ya avanzada y River en el camino, y realmente el equipo cambió y mejoró, se renovó y se soltó. Pasó a Patronato en los penales y luego a Argentinos. Para llegar a esta final con Talleres en la que apostó por su equipo de memoria y, pese a algunas dudas durante los 90 minutos, cumplió con el objetivo.

En el medio atravesó varios sobresaltos. Las dudas con algunas derrotas. El microgate con Riquelme y la tensión puertas adentro. Y la “intoxicación” que terminó siendo mucho más que un malestar estomacal.

Toda esa situación lo puso a Battaglia en una situación límite, más afuera que adentro de Boca, con el Consejo de Fútbol moviéndose en la búsqueda de un entrenador para 2022. Su única esperanza era levantar la Copa Argentina, darle a Boca el título 71 de su historia, y a partir de la vuelta olímpica retomar fuerzas.

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“Yo estaba pensando en ganar hoy, después veremos como sigue todo, el objetivo está hecho. Ahora voy a festejar, sino festejo ahora… Una vez que se logra un objetivo hay que festejarlo”, dijo sobre su futuro. Y cuando los periodistas insistieron si él quería seguir, evitó responder y revelar su intención: “Yo no hablé con nadie, nunca dije nada”.

Qué dijo Riquelme de Battaglia

Más tarde, Riquelme tampoco sería claro con la continuidad del entrenador. “Dijimos que Battaglia era el técnico hasta el 31 de diciembre. No tengo por qué contestar si va a seguir“, explicó medio enojado.

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