Que esta felicidad se haga costumbre

El Profesor Gago tocó piezas y se la jugó con dos extremos rapiditos de buen uno-a-uno. Y se jugó por Vecchio. ¡Lo bien que hizo! Porque en Lolo y Vecchio tuvimos movilidad y sabiduría, una sociedad que no coronaba porque todo terminaba en centros y sin ese pase filtrado que destraba todo (no se apure, defrentista, que ya llegará). Éramos mejores pero aprendimos que el mereciómetro da más palmadas que puntos. Hasta que devolvieron corta una paloma mensajera y la lámpara de Vecchio convierte el rebote en golazo. Y ahí, ya cómodos, tuvimos un Chancalujo poniendo un pase de contra que este Enzo -¡qué lejos cuando le costaban los controles!- baja y define con un globito hermoso. Y en esta noche de reencuentros y despedidas, con emociones de todos los colores, llega al fin el pase filtrado de este Vecchio de pensamiento joven, y el Ositocrack que la coloca y permite que entre Nery, porque la vida puede ser en colores, y no en Blanco y Nery.

Nery Domínguez, gracias por todo (Foto: 
Fotobaires),

Nery Domínguez, gracias por todo (Foto:
Fotobaires),

Estuvo fantástico el Profesor aceptando que Nery se despida en casa, porque los que son familia se van con un abrazo. Decía un gran escritor de apellido impronunciable que hay hombres que luchan un día y son buenos, otros que luchan un año y son mejores, otros luchan muchos años y son muy buenos, pero hay quienes luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. Nery, un imprescindible. Tu camiseta roja de sangre también está teñida de clase: la clase de la persona que la viste y la clase de la persona que honra al juego. Gracias, Nery: volvé siempre… Y además, otra vez 5, y cómo te extrañábamos, Demonio, y Maxi Romero que entró bien, y el golón de Gómez, y solo nos queda ser regulares. Que esta felicidad de los retornos y del retorno del buen juego, otra vez sea costumbre.

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