Pasos de acero – Olé


Retrocedamos al invierno. Julio. Dos o tres grados de térmica. Seis de la mañana. Ajustarse los cordones, preparar la ropa térmica y salir a correr antes del amanecer resultaría algo osado, ¿no? Imposible, ¿no? Pues, no… No para él. Para Sergio Damián La Riccia. Profe de Cycle en SportClub Castelar. Y triatleta “hace 18 años”, como se describe. Él se entrenó con frío, llovizna y viento en contra. Y todo para cumplir con su gran objetivo de 2019: el Ironman de Mar del Plata.

“Comencé a entrenarme en abril y, dentro del macrociclo de entrenamiento, en octubre corrí las distancias que representarían un medio Ironman en Rosario”, explica Sergio. “La meta me la planteé el año pasado. Pero desde que se lanzó la primera carrera de Ironman full en Mar del Plata, que fui a verla, que fue mi deseo ser partícipe como triatleta de esa prueba”, piensa en voz alta.

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​Fue, la de diciembre, su primera experiencia en el registro Ironman. Antes había participado de dos triatlones en Punta del Este. Sin embargo, lo que vivió en la Feliz no lo disfrutó en ninguna otra competencia. “La sensación de correr de verdad un Ironman es increíble por varios motivos. El principal es el tema de la organización: la logística, el apoyo que te brindan, cómo los circuitos están demarcados de manera excelente, cómo se colabora con el atleta… No tenés margen de error: está todo preparado para vos”, describe.

Sergio es profe en la sede de SportClub Castelar.

Ahora bien, ¿cómo hizo Sergio para combinar el entrenamiento y el trabajo? “Tengo la suerte de trabajar en este ámbito de la actividad física, por lo que no me cuesta mucho volcar el tiempo al ejercicio. Sí tenés que adecuarte según las circunstancias laborales, ejercitando antes y después del horario laboral. El sacrificio es que tenés que levantarte muy temprano. Pero lo hacés consciente de que es la única forma de lograr el objetivo. Ser profe de Cycle a su vez me ayudó a trabajar la parte del ciclismo. Por eso le tengo que agradecer a SportClub Castelar, que siempre me apoyó”.

Sergio se entrenó. Con frío y con calor. Dando pasos firmes. Pasos de acero.

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