“No puedo creer que les pongan Ponzio de nombre a sus hijos”

-Marcelo, me quiero sacar una foto con vos…

-¡Sí, por supuesto!

-Sabés que nosotros somos los padres de Leo Ponzio

-¡¿Qué?! No lo puedo creer. ¿Cómo no nos encontramos antes? Hubieran venido un día a Ezeiza, ¿por qué Leo nunca me dijo?

-¿A vos te parece que iba a molestar a Leo y a vos para eso?

-Tenés razón. ¡Pero qué alegría!

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El objetivo de Isabel Emilia Vásquez, a quien todos conocen como Chabela Ponzio, no era darle un abrazo especial a su hijo el día que anunció su retiro, minutos después de la vuelta olímpica frente a Racing, sino cumplir con un objetivo que le había quedado trunco desde hacía mucho tiempo: conseguir una foto con Marcelo Gallardo, a quien ella, hincha de River como toda su familia materna, considera “mi ídolo”.

“Nos habíamos cruzado muchas veces pero nunca se había dado el momento. Una vez Leo me llevó al predio y con Daniel, mi marido, nos quedamos en el auto a esperarlo. ‘Él siempre estaciona al lado mío, así que lo van a ver’, nos dijo Leo y nos explicó qué auto tenía Marcelo. Cuando lo vi venir, abrí la puerta y me bajé para ir a buscarlo, pero manejaba otra persona”, le cuenta a Olé la mujer de 63 años que vive con la misma intensidad que su hijo.

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“Y el día de Racing yo le había dicho a Leo: ‘Mirá que voy dispuesta a todo, eh, voy a entrar a la cancha’. Y así fue. Jamás le había pedido una foto a D’Onofrio o a Francescoli y esa noche también lo hice. Fue muy loco porque ellos se alegraban de conocerme a mí y me pedían que les pasara la foto a través de Leo, ja. Estábamos en el Vip con Clara, la hija de D’Onofrio, y ella me hizo entrar al campo. Ahí lo agarré a Gallardo. Fue increíble ver la sencillez, la humildad y la felicidad que demostró al vernos, un hombre tan imponente, tan exitoso, tan acertado en todo lo que hace. ¿Viste que siempre se dice que River es una familia? Es realmente así”, no sale todavía de su asombro con la hiperactividad a flor de piel.

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-Leo seguramente seguirá siendo parte de esa familia desde otro lugar.

-Sí, él tiene ganas de seguir en River, pero primero tiene que bajar la adrenalina, empezar a convivir en familia con sus otras mañanas, como dice él, compartir momentos con amigos, ir al club… Y recién después ver qué tiene ganas de hacer. Pero primero tiene procesar el final de una etapa, de toda una vida dedicada al fútbol.

Ponzio junto a sus padres en el Monumental.

Ponzio junto a sus padres en el Monumental.

-¿Va a jugar algunos partidos en el William Kemmis?

-Seguro. Eso va a pasar, pero todavía no es el momento. Por ahora tenemos que acompañarlo en este proceso que está viviendo. Es un cambio muy importante en su vida y tenemos que estar al lado de él como lo hemos hecho siempre. Desde llevarlo o traerlo desde Rosario mil veces, viajar a Zaragoza cada vez que él nos pedía, cantarle el arrorró por teléfono a Paulita (la hija de Leo) para que se durmiera, festejar sus cumpleaños a través de una camarita de computadora o ir a la final contra Boca en Madrid… Un montón de cosas que la mayoría de los padres hacemos. Después, sé que están hablando con Nacho Scocco y con Poroto Lux para organizar amistosos con cada uno de sus clubes (Huges FC y Atlético Carcarañá) y nosotros, además, tenemos pensado hacer eventos con él para recaudar fondos, porque ya nos han llamado de las filiales de River de todo el país. Pero en el Kemmis todavía no hemos armado nada porque el primer homenaje grande tiene que ser en River.

-¿Cómo lo notó en los últimos días, antes y después del retiro?

-Y, yo me daba cuenta de que estaba nervioso pero no hablé nada de ese tema. Era algo que Leo venía madurando desde el año pasado, cuando Paula empezó el colegio secundario y mi nuera Silvina también se quedó en Las Rosas. Pero como después le agarró el Covid y la miocarditis, lo postergó. Aparte yo le dije: “Vos acá (por el pueblo) tenés que venir curado”. Gracias a Dios salió todo bien, porque no sólo pudo volver a jugar sino que terminó ganando dos títulos más y se despidió de la mejor manera.

Chabela está pendiente del minuto a minuto de la vida de sus dos pichones y de sus cuatro nietos y como prosecretaria del club en el que Leo es vicepresidente se ocupa de “estar empapada de lo que pasa en todas las áreas, organizar eventos, contratar profesores, mandar a cambiar una lamparita quemada… Yo hago de todo. Y Leo es inquieto como yo, siempre fue de andar a las corridas. Y muy responsable, eh…”.

-Pero antes que todo es el jugador de River con más títulos en la historia.

-¡Sí! Con mi marido decimos que a partir de ahora nos vamos a empezar a dar cuenta de todo lo que ha logrado este muchacho, porque mientras jugaba nosotros seguíamos su ritmo. Lo felicitábamos y festejábamos cada título pero al otro día ya pensábamos en el partido siguiente. Y no conversábamos mucho de su trabajo sino de nuestras vidas, de cómo estaba cada uno, de la nena…

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Los Ponzio: Leo, Chabela, Daniel y Ayelén.

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-¿Y qué momento de la carrera de Leo la conmovió más?

-¡Uy, fueron un montón! Pero el primero que se me viene a la mente es el reconocimiento de la Legislatura (NdeR: fue nombrado personalidad destacada del deporte en CABA). Porque es algo que le dieron por sus valores y por ser un ejemplo como persona. Y fue muy fuerte verlo a él tan emocionado, hablando con el corazón en la mano y todos llorando. Fue inolvidable.

-Usted habrá llorado, también. ¿O no?

-No, ¿sabés que no? Alguien me dijo “¡qué fuerte que sos!, ¿cómo hacés para no llorar”? Yo soy la madre y siempre le tengo que transmitir fortaleza. Soy de moco flojo pero en ese momento tenía que mantenerme fuerte para que él pudiera decir lo que necesitaba decir.Si me veía llorando, se iba a quebrar más. Con mi marido ya hicimos catarsis después del partido con Racing.Ahí lloramos un montón. Y ahora tenemos que tomar energía para estar al lado de Leo, como nos dijo Sandra Rossi el día del reconocimiento.

-¿Qué les dijo la doctora?

-“No me lo descuiden, no me lo descuiden porque se vienen días difíciles…”. Nosotros le explicamos que siempre estamos con él y que mi hija Ayelén es psicóloga y siempre lo ayudó mucho. Igual sabemos que River, como los caballos y el pueblo, lo va a seguir acompañando toda la vida a mi hijo.

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-¿Y ahora que Leo ya es historia, qué gesto de gratitud de los compañeros o los hinchas la sorprendió más?

-Me impactó el mural que le hicieron en el puente Labruna, impresionante. También su imagen en la bandera de los ídolos de River, algo totalmente impensado. Pero la mayor locura es que haya gente que le pone el nombre Ponzio a sus hijos. Ponzio Gómez, Ponzio Pérez, así. ¡No puedo creer eso!

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