“No me vuelvo loco por ser el goleador del ciclo”


Se sienta, se acomoda y sonríe. Acaba de grabar un video de cumpleaños para Gabriel. Él accede a cada saludo en mp4 que le piden. Firma camisetas, no reniega ante las selfies. Ignacio Scocco está cómodo en River tanto como River se siente cómodo teniéndolo a él. Es un ícono que trascenderá. Ya dejó una huella pero todavía no sabe si la profundizará. Le quedan seis meses de contrato y no piensa en renovar. No todavía. Quiere seguir disfrutando, insiste cada vez que se le pregunta por su provenir. Vive el hoy. Hizo demasiado sacrificio en el ayer. Pensó que el futuro que imaginaba lejano iba a adelantarse: sus lesiones en el gemelo derecho lo bajonearon demasiado. Pero quedaron atrás. Con dieta. Con esfuerzo. ¿Cómo no sonreír entonces?

-Estás a cuatro goles de ser el máximo goleador de la era Gallardo, Nacho. ¿Te proponés esa meta personal?

-Sería algo muy lindo porque la era de Marcelo es, en mi opinión, la más gloriosa de la historia del club. Y ser el máximo goleador sería muy lindo. Pero no es algo por lo que me vuelva loco. Primero quiero estar bien físicamente y volver a ser importante dentro del equipo. Lo otro vendrá solo.

-Sólo Alario marcó más que vos en este ciclo. ¿Te imaginabas a esta altura estar en esa situación?

-Uno siempre se mentaliza en conseguir tanto las metas personales como las grupales. Y estar tan cerca es algo lindo, pero no es que me vuelva loco. Me gustaría conseguir los objetivos de grupo que tenemos a corto plazo. Si después llega lo otro, bienvenido sea.

-O sea, preferís ganar la Superliga antes que lograr ese récord.

-Sí, sí. Totalmente. Lo que busco es sentirme importante dentro del plantel, ser útil nuevamente y ganarme un lugar dentro de los 11. Si logro eso y si podemos salir campeones, seguro lo demás también llegará.

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-Goleador o no, campeón otra vez o no, ¿por cuánto tiempo más tu carrera va a ser en River? ¿Lo pensás?

-Estoy a seis meses del final de mi contrato y no quiero pensar en eso. Lo primero que quería era hacer una buena pretemporada, porque desde junio del 2018 que no hacía una a la par del grupo y al 100%. Quería lograr eso primero. Y ahora, a medida que vayan pasando los partidos, ir viendo… Creo que me va agarrar justo en vacaciones, en las que con mi familia voy a pensar qué es lo mejor para el futuro.

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-¿Tu decisión va a depender de cuánto juegues de acá a junio?

-Va a depender de muchas cosas, no solamente de cuánto juegue. Va a influir cómo me vaya sintiendo. Siempre digo que voy a estar agradecido a River por abrirme las puertas. Me tocó estar en la etapa más gloriosa de la historia del club. También voy a estar eternamente agradecido a la gente, por todo lo que me dio. Desde el momento en que llegué, me hicieron sentir que era un jugador de la casa.

-Pero…

-Pero a la vez, tengo un cariño muy grande por el club que me formó, que me hizo crecer como futbolista. Entonces, no quiero apresurarme a tomar decisiones.

-¿Maxi Rodríguez no te llamó para tentarte con que vuelva a Newell’s?

-No. Ahora quiero disfrutar esto y pensar en lo que viene: tenemos la chance de pelear por algo que se nos viene negando hace mucho como la Superliga. Estamos a ocho partidos de poder conseguirla y depende pura y exclusivamente de nosotros. Y después tenemos el inicio de la Libertadores, así que no quiero tomar decisiones apurado sabiendo que estoy en la etapa final de mi carrera.

-¿Una etapa que llegó con un rotundo cambio en tu alimentación y entrenamiento. ¿Eso te está dando resultados? ¿Qué cambios sentís?

-Siento una diferencia en cuanto a lo físico y en cuanto a la recuperación de un entrenamiento a otro. Una mejora. Sobre todo en estos tiempos de pretemporada, que en este caso fue corta y exigente. Sirve de mucho saber que de una práctica a la otra te vas a recuperar bien y que podés rendir y estar al ciento por ciento en cada entrenamiento. Eso es fundamental.

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-¿En la cancha también lo notás llegando a pelotas que antes no?

-Es difícil darse cuenta de eso. Lo que sí, uno se da cuenta si su recuperación post partido es mejor. En cuanto a los GPS que nos analizan cuando corremos, estoy en una buena medida. Entonces, como siempre digo, no hay mal que por bien no venga. Esta lesión me sirvió para acomodarme mucho en cuanto a la alimentación y para que, obviamente, pueda llegar a estirar un poco más mi carrera. Aunque so se va a ir viendo con el paso del tiempo, realmente me siento muy bien.

-¿Y qué fue lo que más te costó en todo este cambio de hábito nutricional?

-No fue fácil. Los jugadores somos de cuidarnos en la alimentación, pero me hicieron ver que hay una diferencia entre comer sano y comer bien. Tuve la oportunidad de que me prepararan una dieta muy personal en relación a los estudios y a los análisis que me hicieron. Me agregaron y me sacaron cosas. Y se hace difícil.

-¿Qué te sacaron, por ejemplo?

-Lo dulce, la harina de trigo y los lácteos. No es difícil llevar a cabo la dieta: lo difícil es conseguir las cosas para cumplirla.

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-¿Cómo es eso?

-Tengo que comer mucha comida para celíacos, muchas cosas endulzadas con stevia y después, con el tema de sacar los lácteos cambia mucho. Te pongo un ejemplo: ahora me alimento a base de queso de cabra. Al principio se me hizo difícil, pero después fui encontrando los lugares en donde conseguir las cosas. Porque acá solamente se consiguen en lugares específicos. No es como en Europa, donde las podés conseguir en el kioskito de la esquina. Argentina no está preparada en ese sentido. O recién se está empezando a preparar.

-¿Y quiénes te ayudaron?

-El nutricionista del club y mi señora, porque cambió todo. En especial, el hecho de preparar dos comidas, una para mí y otra para los nenes. Al principio fue difícil, pero a medida que fue pasando el tiempo me fui a acostumbrando y ya lo llevo bien.

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