Messi, la plancha y los drones: las mil historias de Coleoni – 13/12/2019


Dice que es raro verse en la tele, que lo están llamando todos los días de todos lados para hacerle notas pero que no puede con todo: “¡Si hablo todo el día no llego a preparar el partido!”. Gustavo Coleoni vive su momento, sabe que tiene que aprovecharlo, y no mediáticamente: está ante el partido de su vida, la final con la que soñó desde que era la mascota de Talleres, o ese niño que nació y vivió literalmente en un bar, que no podía crecer, un Messi distópico que terminó manejando un taxi por falta de oportunidades y por un tratamiento hormonal que falló y derivó en terapias alternativas, con resultados similares: “Talleres me quiso pagar el tratamiento porque decían que iba a ser muy bueno, pero las pastillas que habían comprado no sirvieron mucho, ja. Y me querían hacer crecer a toda costa: ¡me colgaban de todos lados, me estiraban el cuello, una locura total, hermano!

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Gustavo Coleoni (PRENSA CENTRAL CORDOBA)

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“Cualquier médico hoy te diría que eran unos asesinos”. Hoy dice que Bielsa es su referente aunque, sin saberlo del todo, por entonces aprendió de otro prócer: Ángel Labruna. “Cuando dirigía a Talleres, escuchaba todo el día a Labruna. También a Pedernera. Eran tipos muy sabios. Y me querían mucho, me llevaban a las concentraciones. Mi mamá le cosía la ropa a Angelito, y me acuerdo cómo le gustaban los dulces y el hipódromo. Fue un maestro”. Aún con todas sus incontables vidas expuestas a lo Gran Pez, sólo Coleoni sabe exactamente por lo que tuvo que pasar, todo lo que la peleó para finalmente estar aquí, en Mendoza, a punto de definir un título con uno de los equipos más recordables de la historia del fútbol argentino: el River de Gallardo, el River del Labruna de estos tiempos.

-¿Cómo vivís estos días?

-Los estoy disfrutando mucho. Por empezar, esta semana para mí arrancó de manera muy especial: estuve con Diego, pude saludarlo, nos cagamos de la risa. Me dijo “hola, Sapo, ídolo”, y no lo podía creer: él está al tanto de todo, es tremendo. Me encantó verlo fresco al gordo, contento. Nosotros le decimos gordo como si fuera de la familia, ja. Le llevé una foto que tenía de cuando él jugó para la Selección contra Suiza y yo estaba de alcanzapelotas y me la firmó. También otra en la despedida de mi ídolo, Daniel Valencia. Para mí fue todo, cómo te explico.  Y ahora, bueno, tener este partido por delante también es hermoso. Es un sueño jugarlo, prepararlo, y trato de estar enfocado en eso.

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-¿Lo llamaste a Monarriz para pedirle alguna receta? O el celular de Dios, al menos…

-Jaja, no. Pero además si ves el partido, fue un accidente: River superó ampliamente a San Lorenzo y te diría que de diez partidos así, gana nueve…

-¿No te vas a defender como hizo San Lorenzo, decís?

-Yo lo que digo es que tenemos que estar en partido todo el tiempo. En estado de alerta permanente, pero no de miedo, eh, sino de estar en alerta para que River no emboque todos los pases. Para eso necesitás comunicación. Determinación, que este equipo la tiene: y eso se mide en las pelotas divididas y en los momentos en los que nos den la posesión, para no fallar, sean diez minutos, media hora, o 45’. Paciencia y concentración, para no salirnos de nuestro plan. Agresividad desde lo psicológico para jugar todo el partido: eso es lo que te hace estar en juego, con el dibujo que quieras, con River o con cualquier equipo. Intensidad: tenemos que ser intensos 90 minutos, ó 120, mejor. Entonces: alerta, comunicación, determinación, paciencia, concentración, agresividad e intensidad. Nada de eso puede fallar. Después cualquiera de River se pasa a cuatro tipos y la pone contra un palo y no tenés nada que hacer, pero nosotros no podemos desviarnos de ese plan.

-¿El dibujo táctico es lo de menos?

-Con River, para mí sí. River te desnuda. Son diez biotipos de jugadores con una técnica impresionante, sienten una manera de jugar que en general te lleva al partido que quieren. A veces no, y la idea está ahí, que nosotros seamos dueños, y no necesariamente es ser dueños de la pelota todo el partido sino de controlarlo con los armas para ganar. Vos recién me preguntabas lo de meterse atrás… Y yo te digo: a River se le meten atrás desde que nació. Y gana, gana, gana, gana. Entonces vos te colgás del travesaño y ellos tienen un pase filtrado increíble: enganchan uno y perdés. Y de la otra forma, si los atacás como loco, te la roban y tienen la mejor transición del fútbol argentino. Con lo cual el dibujo no garantiza nada. Acá la cosa es que si bajás la guardia con River, pagás.

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-¿No puede favorecerlos que ustedes juegan sin presión, que tienen poco por perder y todo por ganar? River, al revés, parece obligado y si no gana sería un serio dolor de cabeza.

-Hay una frase que uso siempre yo. ¿Viste la película 300? Nosotros no tenemos miedo a morir. Yo voy a encerrarme en lo que yo tengo que hacer. Si ellos están presionados… No sé. Pero yo no puedo decirte que River tiene presión, porque después imaginate si me hacen cinco goles. Todos me van a decir: “¿Y la presión?”, y yo voy a quedar como un boludo. Así que yo solo pienso en lo mío y nada más.

-¿Se te pasan por la cabeza ahora las imágenes de todo lo que pasaste para llegar hasta acá?

-Sí, claro. Hace poco me dieron el Cóndor de Plata al cordobés que más recorrido ha tenido. No fue fácil pero yo nunca paré de laburar, y ésta es mi pasión. Parecía que yo iba a ser Messi y no pude crecer, y eso te termina complicando: acá a cualquiera que deja de jugar y hace una buena carrera la dan la Primera de un equipo. A mí no me pasó: yo me rompí el culo, laburé de todo, dirigí Inferiores, escuelitas de fútbol, estudié psicología, puse un bar, acá laburé en silencio, me cagué de calor todos estos años, y llegamos a este punto. Claro que pienso en todo el recorrido. Y te emociona. Y siento que me lo merezco también: tantos partidos dirigidos, más de 470, para llegar hasta acá. Tantas finales: ésta va a ser la octava y empecé perdiendo las primeras cinco, fue duro. Pero pasé por todo eso y el fútbol me pone acá, en el lugar más lindo.

-Como en algún momento fueron Caruso o Zielinski, ¿creés que hoy reivindicás el laburo de los técnicos que vienen del ascenso? Hace sólo dos años estabas en el Federal A.

-Creo que con el Huevo (Rondina) la estamos peleando bien. Él también está haciendo un torneo bárbaro. Mirá: para mí con laburo podés emparejar. Pero algo es claro: yo rindo examen todos los días. Nos evalúan constantemente. Muchos te miran de reojo todos los domingos hasta que te ponés dos goles arriba. Y eso corre para los jugadores. Yo se los digo: si se rompen el culo la medalla la ganamos todos los días. Nadie nos regaló nada a nosotros y nos merecemos estar acá. ¡Lo re merecemos! Fuimos el único equipo que no ganó ningún partido de la Copa por penales y a excepción del primer tiempo con Mitre les ganamos bien a todos, superamos dignamente a rivales de todas las categorías.

-Hay una preferencia por una nueva camada de técnicos que, a veces, pareciera que sobreanalizan el juego. ¿Sos la resistencia?

-A veces te quieren explicar haciendo un libro cómo se sirve un café cortado. Y yo te lo digo en dos palabras: ¡tiene más café que leche, loco! Son cosas obvias. Y, amigo, a veces así perdés la esencia de esto. Por ejemplo vos sos un volante ofensivo de mi equipo. Yo te voy a analizar a vos: a ver cuántos foules cerca del área te hacen, a ver cuántos pases buenos das, a ver cuántos goles hacés, si sos guapo y tenés actitud. Si vos no tenés nada de todo eso, se acabó. Eso es el fútbol, amigo.

-No te veo amigo de los drones.

-¿Sabés que una vez en Ferro compramos uno? A los dos minutos se nos cayó y se nos hizo mierda, ja. No era para mí. Igual puede estar bueno para ver las prácticas desde arriba, pero…

-¿Tenés cábalas? ¿Hiciste alguna promesa?

-Cábalas sí, las de siempre: llamar a mi vieja en Córdoba antes de los partidos y plancharme la ropa que voy a usar unos minutos antes del partido. Un día me voy a quedar pegado al enchufe, es una plancha del año del pedo, de milagro no me electrocuté, ja. Y promesas… Sí, dije que si gano, voy a dirigir de smoking. Estaba al aire en un programa y me la tiraron y… Bueno, no podía decir que no, estaba al aire, si no quedaba como un cagón, ja. ¡Voy a parecer un muñequito de torta, pero lo vale!

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-¿Qué significaría jugar una Libertadores?

-Todo. Es el sueño de mi vida desde siempre. Por eso nos lamentamos por este Gabigol… Pero el sueño sigue, vamos a enfrentar al mejor equipo del continente sin dudas: River es el mejor de la década y Gallardo también. Tienen una estructura que está a otro nivel.

-Vos te metés mucho en el tema de Inferiores allá, como hace él en River. ¿Querés ser el Gallardo de Central Córdoba?

-¡Sí! De hecho estos días estuve en muchas pruebas de juveniles. También me meto en todo, sí. En la Reserva… Yo soy naturalmente esto, lo hice toda mi vida, conozco cómo se hace. Y es cierto que lo que hicimos con la Primera es muy difícil porque lo armamos en un mes: trajimos 17 jugadores. Y los primeros cuatro meses entrenamos en Camboya directamente. Ahora la logística está mejorando de a poco, pero claramente a este club se le vino la Primera encima, de golpe…

-¿Y te gustaría jugar como el River de Gallardo, también? O no cambiás el estilo aguerrido de este Central Córdoba.

-Mirá: yo no puedo juntar seis pases seguidos, no me dan los recursos para hacerlo. Al cuarto pase ya atacamos al espacio nosotros. Pero es porque en estas canchas en las que entrenamos no puedo, hermano. Y eso me lo impide. En enero la infraestructura va a mejorar, lo tengo claro, y ahí trataremos de agregarle posesión al estilo vertical que tenemos. Aunque Barcelona hay uno solo, ja.

MENDOZA (ENVIADO ESPECIAL).

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