“Me duermo imaginándome cómo forma el equipo”

“Vení, Fran, vení que te cuento. Así me acompañás. Mirá, ellos son periodistas de Argentina. ¿A quién tenés allá en Argentina? A tu tía, a tus primas, a los abuelos… Ahora ellos me hacen preguntas de fútbol. ¿Viste? Como vos me preguntás también, así…”. Diego Simeone explica, el Cholo papá.

Y de repente, el hombre de negro, obsesivo y ganador en la línea de cal, detallista y apasionado en cada respuesta, muestra su lado más íntimo, paternal. Francesca, de cinco años, la mayor de sus dos hijas con Carla Pereyra, su mujer (la otra pequeña, de dos, es Valentina), aparece en cámara, se sienta con su papá y le saca una sonrisa gigante. Así en la cancha como en la vida, Diego Simeone le explica y explica en la larga charla con Olé. “Porque el otro día salíamos del estadio, la gente nos aplaudía y ella me preguntó: ‘Pa, ¿por qué la gente te aplaude?’”.

La respuesta podría ser simple para cualquier hincha del Atlético de Madrid en particular o del fútbol en general. Porque en los diez años que lleva en el club, ganó ocho títulos, fue elegido por la Federación Internacional de Historia y Estadística como mejor DT de club del mundo en 2016 y mejor DT mundial de la década este mismo año. Pero, sobre todo, porque puso al Aleti, actual campeón de España, a la misma estatura del Madrid y del Barsa y de los gigantes de Europa. Invitado de lujo en los 25 años de Olé, se acomoda la camisa y arranca. Por su familia… y el fútbol, claro.

-Se te nota feliz como padre ahora de dos niñas. ¿Te costó volver a arrancar?

-La verdad es que familiarmente es un momento espectacular. Tenemos cinco chicos, dos niñas chiquitas que han renovado la energía del hombre que empieza a ser adulto. Y que, obviamente, tuvo la vivencia de los jóvenes y ahora de las hijas ya más grande. Me llenan de alegría y de energía, me transmiten vida.

-¿Cómo fue el cambio de tener dos hijas después de tres varones?

-Desde el momento en que me volví a enamorar y a casarme entendí que el camino llevaba a formar una familia con mi mujer que es Carla. Y no tengo ninguna duda de que salió perfecto. Ahora tengo tres varones y a ellas, que está claro que me van a exigir más porque las mujeres exigen más… Se ve su necesidad de que uno esté, las chicas necesitan más presencia. Los chicos por ahí vamos a jugar a la pelota y listo. Las chicas es… “vamos a jugar a esto, a lo otro, y vamos a jugar a esto y a lo otro”. No es que te podés escapar como con los chicos, que la pelota los lleva a otra cosa.

-¿Cómo es hoy un día en tu vida?

-Está claro que hay pocos que conocen en persona al personaje o al entrenador que se ve en el campo. No soy de tener muchos amigos, sino muchas personas que conocemos. Evidentemente tengo una vida normal, familiar, soy muy de los míos. Mi día es llevar a las nenas siempre a la mañana al colegio. A las 7.30 ya salimos, nos llevamos los mates para ir con Carla y dejamos a una y a la otra. Y luego, el fútbol. Vivimos en un país maravilloso, en una ciudad como Madrid con una vida social muy bonita, que nos permite recorrer buenos lugares, distendernos y poder compensar todo lo laborar con lo social.

-¿Hoy a qué te toca jugar con ellas?

-A lo que ellas proponen, jajaja. Siempre les gusta que les cuente muchos cuentos. Obviamente, cualquier cuento que les puedas hacer para pensar e imaginar, es un momento de tranquilidad. Si no es todo jugar, vayamos afuera, al parque, a la sala donde tienen sus cocinas y sus muñecas, su peluquería. Todo lo que las niñas hacen y juegan en cualquier casa. Y ahora como papá ya no es la pelota que por ahí era más simple. Y se generan otras situaciones.

-Hablabas de la vida social. ¿Vas al cine o a cenar? ¿El fútbol no invade?

El fútbol son las 24 horas. Es así. Cuando uno está durmiendo hay otro que está despierto. Y el que está despierto está pensando y si vos estás durmiendo… Entonces, hay ventaja para el que está despierto. Por eso hay que tener cuidado. Siempre comento que el fútbol es algo que es imposible correrlo de todas las distracciones habidas y por haber. Si vas al cine, es verdad que si la película dura una hora y media… Puede estar buenísima, pero en el recorrido de una pausa que tenga, o en el momento en que se hizo un poco más lenta, vos empezás a pensar quién juega, si juega Joao o juega Correa. Es difícil contarle al que está al lado. Pero en tu cabeza no dejás de pensar, aunque te vayas a descansar o a dormir. Y muchas veces mi forma de relajarme o irme durmiendo, es imaginándome cómo puede formar el equipo.

Un corte de la charla por Zoom con el Cholo, en este receso de Eliminatorias, por los 25 años de Olé, con entrevistas a los top del deporte. Y fluyen los recuerdos de mucho tiempo atrás: “Bueno, la anécdota es que a partir de la presencia de Olé, yo tenia mis 25 años. Los que somos futboleros de toda la vida, en ese momento no había un periódico de todos los días que nos invitara a leer como lo fueron haciendo. Te empieza a chupar el periódico, dia tras día al despertarse tenía el diario de cabecera nacional y el deportivo que se instalaba en la puerta de tu casa. Y eso te generaba tener la info de lo que pasaba diariamente, no había un informativo de papel que te informara tanto. No uno que se inserte en el futbol directamente o en los deportes”. Y hoy, a la distancia, agrega que “tengo el As, el Marca y el Olé, los tres que sigo cotidianamente, para seguir a Racing, a la Selección o saber lo que dicen”. 

-¿Y cómo se desarrolla la jornada del DT del Aleti?

-A la mañana, antes del entrenamiento nos juntamos por Zoom, para un repaso de lo que vamos a hacer, porque practicamos a las 11. Después, nos quedamos hablando para ver la tarea del día posterior, lo que vamos a preparar. Y en el interín nos llamamos mil veces con Hernán (Bonvicini) y con Nelson (Vivas) porque van apareciendo cosas. Siempre cuando arranca la semana les comento que vamos a jugar de una manera, pero cuando cierro el equipo, casi seguro no es el mismo que les conté el lunes. Eso es un poco lo que somos y cómo vamos encontrando las mejores soluciones.

-O sea que sos cambiante…

-Vamos revisando, mirando, observando, ya sea al rival o a tu equipo. A veces, en las primeras imágenes, no terminás encontrando los pequeños detalles que te van a hacer mejorar, lo vas encontrando repitiéndolas. Si jugamos con Liverpool, por ejemplo, tal vez encontrás cómo hacerle daño en el octavo partido que te ponés a ver.

-¿Cómo funcionás en ese sentido? ¿Ves muchos partidos o lo hace tu equipo?

-Tenemos gente que nos baja los cortes de partidos de lo que buscamos. Y nos llega al mail un video con situaciones ofensivas y defensivas, nuestras y de los rivales. Ahí yo miro por mi parte. Y en nuestra conversación con Hernán y Nelson vamos marcando una línea metódica de lo que recogemos. Después, miro partidos como distracción. Por ahí me estoy acostado viendo Temperley-Almagro. Y mi mujer me pregunta qué estoy mirando y le digo: “Un partidazo”. Sea el que fuera.

-¿El fútbol argentino es tu distracción?

-Sí. Nunca lo miro para recoger cosas para el entrenador, pero sí como distracción. No dejo igualmente de valorar en la simple visión, que River juega muy bien, que Talleres tiene una buena búsqueda de juego, que Vélez tiene sus momentos de altibajos pero que representa en los momentos buenos cosas muy buenas, que Racing convive siempre con esa irregularidad que no le ha permitido mantener el equilibrio… Disfruto de nuestro fútbol ahora que está volviendo la gente, siempre es más bonito. Te acercás a lo tuyo. No sé si les pasa, pero para mí es feo cuando llegás y el partido está empezado. El mejor momento para empezar a ver el partido es cuando está el escenario todo enfocado, el comentarista preparado, los tipos para sacar de la mitad de la cancha. Y ese primer toque no me digás qué tiene, pero es algo especial. Cada vez que llego tarde y van diez minutos, digo: “Me perdí el arranque”. Ese arranque sigue siendo algo muy bonito.

-Vas a cumplir diez años en el Aleti. ¿Imaginabas un ciclo así al arrancar?

-Nosotros fuimos siempre de un pensamiento, aunque no pensar en Miguel Muñoz, técnico del Real Madrid que estuvo 14 años. Lo único que busco es poder ver lo que me gusta, sentirme identificado con los futbolistas que bajan lo que yo quiero dentro del campo. Y no me importa qué jugamos, si es un amistoso, Copa del Rey, final de la Champions, Europa League… Tenemos que competir. Porque mañana en el diario y en el mundo sale Atlético Madrid equipo y el resultado. Lo que importa no es quién jugó, sino que el Atlético Madrid ganó o perdió. Es la primera información. Ganó o perdió. Es lo que intentamos transmitir con hechos y no con palabras. Mostrar que cada entrenamiento es una búsqueda de mejorar, exigir, estarle encima al jugador, para que no sienta que hace diez años que estamos acá. Para que sienta que, si perdemos cuatro partidos, nos pueden echar.

-¿Qué ves del Aleti hoy?

-El crecimiento del club ha sido enorme. Y en consecuencia la búsqueda de más crecimiento sigue estando dentro nuestro proyecto, no sólo en lo futbolístico. Tiene un estadio fantástico, pero necesitamos un centro deportivo nuestro, que hoy sigue siendo prestado. Tenemos pocas canchas para entrenar, dos canchas, así que tú imagínate… Ya me salió el tú (NdeR: aclara, pero será por única vez en la nota). Imaginate, son dos canchas que nos pueden ver desde afuera cotidianamente. Yo siempre digo que nosotros entrenamos para toda España, pusimos lonas, pero se ve igual, porque se transparentan todo con el sol, ¿entendés? Hoy tenemos un vestuario mucho más grande que el que empezamos: el Profe consiguió hacer dos gimnasios de verdad, muy completos, llenos de herramienta para los chicos. También pudimos tener el desayuno estable para los futbolistas todas las mañanas con la posibilidad de que almuercen también ahí, condiciones que antes no había.

-Incluso el plantel tiene más figuras…

-En base a los éxitos laborales y del equipo hubo una construcción general en la que el club, de a poco, pudo darnos más posibilidades. Antes, con todo respeto, teníamos en el ojo 11 ó 12 jugadores. Hoy mirás al plantel y es un dolor de cabeza cada formación que hacés porque te quedan afuera un montón de chicos muy importantes. Todo eso lo generamos desde la oportunidad que le dimos al club para vender mejor el producto y la gran capacidad de gestión que tienen Miguel Ángel Gil y Cerezo. Pero nos queda mucho por hacer.

-¿Hoy tenés un desafío extra con este nivel de plantel? ¿Manejar los egos?

-Yo creo que quieras o no eso va pasando siempre. Cuando ganamos la Liga de 2014 teníamos en el equipo a Juanfran, Joao Miranda, Godín, estaba Alderweirled, Turan, Tiago, lo teníamos a Sosa, a Raúl García, a Koke, a Villa, Cebolla Rodríguez, Diego Ribas… Posiblemente menos nombres, pero muy buenos futbolistas porque si no, no salís campeón. Pero lo único que pone en el lugar correcto a todos es el campo, porque el campo no miente. Nosotros tenemos que buscar, desde la conducción, que ellos entiendan que lo que el campo muestra es lo que nosotros seguimos. Hablar con cada uno, contarle, explicarle, no me gusta, porque siempre vas a terminar mintiendo en algún momento. Jugamos martes, sábado, martes, sábado… Si tengo que ir todos los días diciéndoles a todos va a jugar éste por esto, porque el partido me lo imagino así... Yo fui jugador y por más que me cuentes lo que me cuentes, yo quiero jugar. Es problema tuyo. No me contés historias para justificar lo que estás haciendo. Y hasta se puede interpretar también que justifico por qué lo hago. Hay que buscar que el grupo entienda que yo quiero ganar, no me importa otra cosa que ganar y que no tengo compromiso con nadie.

-¿Y cómo es tu trato con ellos?

-Mirá, como cualquier relación, no es fácil estar diez años con alguien. En lo que quieras elegir. Entonces, hay que mantener un equilibrio. Que es ceder cuando hay que ceder, marcar el camino cuando hay que marcarlo, y acercarse cuando hay que acercarse. Intento ser lo más natural posible, responder a lo que creo de este juego. Lo único que nos une, de verdad, a vos y a mí (se refiere al jugador), es que los dos queremos ganar. Eso es lo que nos une. Si a partir de eso generamos una relación, fantástico, pero cuidado porque siempre está en el filo de que alguno de los dos la rompa. El objetivo no está en la línea fina de romperse, vos tenés uno y yo el mismo. Listo. Si ya la relación genera que yo tenga debilidades o vos te pases de la línea, se rompen los lugares… Hemos tenido a Godín, a Costa, a Turan, a Gabi, a hombres con quienes pudimos convivir porque hemos podido mantener siempre los lugares. Siempre. Y cuando aparece la tentación, sobre todo de nosotros los entrenadores, de cruzar esa línea… Si te metés, no volvés. Entonces, hay que refugiarse y decir… (gesto de hasta acá llegamos).

-¿Qué otra cosa no negociás?

-La actitud. Yo digo que los cuerpos hablan, nunca reclamo el jugar bien que se puede dar, como podés jugar mal. Es un juego. A veces el otro juega mejor que vos o está más preparado que vos. Pero la actitud no, porque el cuerpo habla. Y todos cuando vemos un cuerpo sabemos si está contento, si quiere trabajar, si está comprometido. O si vos le decís andá para la izquierda y va para la derecha, quedate cerrado y está abierto; y ni que hablar para disputar una pelota, para la construcción de una jugada, para la velocidad de juego que le queremos dar a los equipos.

-¿Y el jugador soporta esa exigencia e intensidad por cuánto tiempo?

-Siempre lo digo: vos vas al Bayern Munich y no tenés otra opción que ganar, vas hoy al City, al Barcelona y al Madrid, igual. ¿Y por qué en el Atlético de Madrid no? Si no estás preparado para competir así, dejale el lugar a otro. Lo indispensable no son ni el entrenador ni los jugadores. Lo indispensable es el club. Hay que entender eso. ¿Pero cómo te preparás para ganar siempre? En la comodidad, no. La comodidad para cuando dejes de jugar, o andá a otro lugar donde todo puede pasar. Nosotros queremos crecer en la exigencia y somos los primeros que nos autoexigimos, porque los que nos autoexigen son jugadores. Y por eso cambiamos. Ahora nos dimos cuenta de que el 4-4-2 era monótono, que no sorprendíamos a los rivales, que para los nuestros se hacía pesado y estamos en un 5-3-2, 4-3-3, 5-4-1, buscándole la vuelta.

-A propósito de eso: tu frase de ganar es lo único que sirve, ¿es tan así? Porque en ese caso no podrías estar orgulloso de una final de Champions…

-Una cosa no quiere decir que no vaya de la mano de la otra. Siento orgullo de todo el trabajo, hayamos ganado o perdido. Llegamos en finales de Champions al minuto 93 (el empate de Sergio Ramos en Lisboa) y a los penales (en Milán), estoy orgulloso, pero quería ganar. Todos estamos en esta polémica de si es más importante jugar bien o ganar y ahí digo: “No se mientan”. Vas a jugar la final del mundo y no te importa si jugás bien o mal. Querés ganar antes que jugar bien y perder. La polémica la van generando aquéllos a quienes les gusta y tienen un pensamiento despectivo para quienes trabajamos de otra manera. ¿Hay un equipo que haya salido campeón que juegue mal? Es difícil. Ahora, ¿puede tener un estilo de juego que no te convenza del todo? Sí. Francia salió campeón del mundo replegado y jugando de contragolpe. En cambio, España salió campeón jugando bien. ¿Pero por cuánto ganaron los partidos importantes en los mundiales? 1-0, 2-1, por penales…. O sea, las distancias son mínimas. Entonces, hay que salir del espacio en el que terminamos mintiéndonos. Yo quiero jugar bien y ganar. Pero el día que mis jugadores no tienen un buen partido, se necesita un plan B. Normalmente los campeonatos se ganan cuando ganás partidos que no te merecés ganar. En diez partidos de Copa América o un Mundial, no podés tener diez partidos malos porque si no no llegás, pero aquel partido que se te complicó y jugaste mal, lo tenés que ganar también porque si no, no pasás.

-De Argentina te fuiste con una imagen de técnico ofensivo…

-No sé por qué me sacaron esa etiqueta.

-Bueno, en España te llegaron a tildar de defensivo. ¿Qué pasó en el medio?

-En el medio nos encontramos con un Atlético que luchaba en un espacio reservado para el Madrid y el Barcelona, y para entrar, teníamos que hacerlo así. De otra forma, no entrábamos. Más claro, imposible.

-¿Y cómo te definirías?

-Es que no me puedo definir, no sé mañana qué plantel voy a tener. El 2014 jugamos de una manera y la temporada pasada de otra, con tres centrales, carrileros altos, dos defensores nada más. Carrasco es ofensivo, Trippier también, Llorente lo descubrimos y potenciamos como un mediocampista con gol, a Lemar lo daban por muerto, no podía salir de su ostracismo y del mal momento de dos años anteriores, y le encontramos un lugar… Suárez parecía que venía expulsado de Barcelona y la rompió, Joao y Correa se compartieron ese lugar para darle vitalidad, y ganamos un campeonato yendo 30 fechas primeros, que es muy difícil. Menos mal que Dios esta vez estuvo de nuestro lado. Imaginate el último partido, que el Madrid le ganó sobre la hora al Villarreal y nosotros, que teníamos que ganar sí o sí, empatábamos o perdíamos contra el Valladolid…. Imaginate esa etiqueta si salía campeón el Madrid, tras ir primeros 30 fechas…

-¿La Champions sigue siendo tu sueño?

-La Champions es dificilísima, eso es. Dificilísima. Cómo lo puedo explicar… No sé qué ejemplo poner porque puede ser perjudicial. Lo ves al City que se prepara poniendo millones para ganar la Champions y todavía no la pudo ganar. Ves al Liverpool, al PSG, que no sabe qué hacer para generar un grupo de futbolistas extraordinarios, lo ves al United que se potenció muy bien, y decís… (hace el gesto de difícil). Y me estoy olvidando del Dortmund…

-Y al Bayern Munich…

-Perdón, una falta de respeto, ¿viste cómo juega el Bayern Munich? Juega con Pavard, que es lateral, de central por derecha. Y Lucas, que en la historia era un central más lateral, y un líbero. Juega con dos extremos altos, como era con Bielsa en algún momento en el 3-3-3-1, y tres delanteros más. Llegan todos, hacen goles todos. No la pierden nunca. Y tiene a Kimmich, que la única vez que perdió una pelota fue cuando se la dio al hijo para jugar en la casa.

-Y al Barsa ahora le ganó muy fácil…

-Mirá, nosotros en la temporada pasada no jugamos mal contra ellos, no concretamos; y el Bayern, en seis llegadas, nos metieron cuatro. ¡Cuatro a cero perdimos! En la vuelta ganábamos, hicimos muchos cambios, entraron cuatro, nos empataron y nos podían haber ganado en 15 minutos. Hay equipos muy buenos, es una competición que es bonita, porque en un momento es vos o yo, y en ese espacio te podés equivocar, tener el día malo. Pero es difícil. Aunque yo creo que aún más difíciles son las ligas. Tienen más mérito porque es el campeonato de la regularidad, y eso sólo te lo da la liga porque son 38 fechas.

-Y en el caso de ustedes, más.

-¿Ustedes entienden que nosotros tenemos al Real Madrid y al Barcelona siempre? Se lo cuento a todos. Jugamos Copa del Rey y están. Jugamos la liga y están. Jugamos la Champions, y aparte del Real Madrid y Barcelona, están el City, el Bayern Munich, el Liverpool… Lo bueno es que generamos y fuimos formando algo tan bonito que ahora nos obliga a ganar.

-¿Cómo ves al Barcelona hoy? Le va a costa salir de esta situación, ¿no?

-¿Sabés el equipo que tiene el Barcelona? Vamos a hacer nombres… Sergi Roberto de lateral, Dest suplente, de central Umtiti campeón del mundo más allá del mal momento, Lenglet, Piqué, Araujo, Jordi Alba, Balde que la destroza. Pedri… ¿lo viste al Gavi de 17 años que fue titular en España? De Jong, Busquets, Ansu Fati, Agüero, Dembélé, Memphis Depay, De Jong por si necesitas juego aéreo, Coutinho… No me contés, no me contés el cuento, no, no… Ahora si me decís no está Messi, y perdimos 30 goles, te digo sí, claro, 30 goles no los tenés como no los tuvimos siempre nosotros, que nunca tuvimos a Messi.

-Justo hablaste de Messi. ¿Te recordó a cuando diste la vuelta olímpica con la 10 en las copas América 91 y 93?

-No, yo fui un ladrón (de la 10) por un ratito, pero creo que la representé bastante bien. Tengo dos copas América con la 10. Seré tronco o me tildarán de tronco los pocos entendidos, pero yo jugué con la 10… Y dos veces. Pero, bueno, yo hablaba con De Paul antes de la Copa América, cuando estaba por venir al Atlético, y ya se intuía algo en ellos que estaba siendo muy positivo. No tengo ninguna duda de que la presencia de Scaloni, Roberto (Ayala), Samuel, Aimar, generó buen ambiente y capacidad de trabajo. Y que empezaron a buscar como objetivo potenciar a los futbolistas que tienen. Y, así, la mejor manera de representarlo fue como fue representado. Te puede gustar más o menos, pero no tengo dudas de que una vez más se demuestra de que jugando en equipo es más fácil. Sin desbordar en entusiasmo para algunos que les gusta un tipo de juego, pero sí siendo contundentes, sí siendo respetuosos de las características de los jugadores.

-¿Qué te gusta de esta la Selección?

-Me gusta que es ordenada, que sabe lo que quiere. Sabe los momentos que tiene que atacar, respeta mucho la pelota porque tiene jugadores que juegan bien y eso, a mi criterio, lo hace ser un equipo. A partir de eso fue creciendo y mecanizándose ese juego. No es que entran y salen muchos, siempre juegan los que representan esa forma de volver a ganar. Eso les dio fuerzas al entrenador y al equipo. Siempre comento lo mismo: ¿cuánta diferencia hay entre todos los entrenadores? Muy poquita. La diferencia está en cómo bajás tu mensaje. La relación con los jugadores, en cómo transmitir la idea y cómo se identifican con uno. Después, que Klopp, que Mourinho, que Guardiola, que Ancelotti, que Zidane… son todos buenos. Y puedo ir a entrenadores con menos nombre que trabajan muy bien. ¿El chico que está en Talleres tiene menos idea que nosotros? Seguro que no. Marcelo (Gallardo), que está hace años en River, ¿tiene menos idea que nosotros? Seguro que no.

-Y como hincha de la Selección, ¿qué te dejó este título en la Copa América después de 28 años?

-Yo digo que necesitábamos volver a ganar. Argentina, nuestra Selección, es una Selección importante que desgraciadamente ha pasado una etapa que no fue positiva. Pero también no es fácil ganar, todos creemos que es fácil. Pero no lo es, por más que tengas al mejor del mundo. Y en el momento en que le tocó volver a ganar, en plena pandemia, a la gente no le importó nada y salió igual, estaba oprimida, estaba con el deseo de decir: “Soy argentino y volví a ganar”. Somos de una manera especial por llamarlo de algún modo. Evidentemente nos generó decir: “Bueno, ya está, ya empezamos otra vez”. Y a ver si ahora esto nos da fuerzas para poder seguir en esta línea…

EL LLAMADO A MESSI Y EL “QUIERE GANAR SIEMPRE”

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“¿Si me preguntás dónde tiene que jugar Messi? En un equipo que quiera ganar”. La obsesión y la voracidad por esas cinco letras (ganar) los acerca, los une, los identifica. Si podrán coincidir alguna vez el jugador argentino top con el DT argentino top en Europa, no se sabe. Pero esa ventana estuvo a punto de abrirse hace muy poco, cuando Leo dejó el Barcelona, y el Cholo movió su ficha para ver si el destino la clavaba en el ángulo. Pero el entrenador del Aleti, que siempre lo tuvo como rival, esta vez de alguna manera lo pudo disfrutar como hincha en la Copa América de Brasil.

-¿Sentís que por fin en la Selección, sus propios compañeros, pudieron bajar a Messi del póster?

-Yo creo sinceramente que es muy difícil opinar de afuera, opinamos de lo que vemos y muchas veces es lo que no es porque adentro conviven de otra manera. Y de verdad, lo saben ellos. Pero lo que se ve desde afuera, justamente, es que la personalidad de Leo, su presencia, fue más visible. Y en todos los factores. Siempre fue visible por lo que él representaba. Pero desde que empezó este ciclo con Scaloni, fue empezando a andar: hay un Leo que se ve como lo quisieron ver todos siempre. Él tuvo su tiempo para llegar a este momento que bajó de la manera que bajó. No sé cómo se manejan para adentro, pero es lo que se ve desde afuera, ¿se entiende?

-¿Esto lo puede liberar ahora?

-Nunca me tocó entrenarlo a Messi, pero conociéndolo muy poco, con muy poca charla o diálogo con él, lo que digo es que él quiere ganar. Él quiere ganar… Todo lo que sea generarle la expectativa y la ilusión de ganar, a él le suma, porque es ganador. No es que él quiere jugar de otra manera. Mentira. Él es el primero que quiere ganar. Y se sumará a todo lo que vaya en representación de eso que busca, que es seguir ganando. Y eso se representó claramente en esta Copa América.

-Fue un punto de inflexión, entonces.

-No tengo dudas de que le saca esa situación que tenía, de que gané mil Champions, gané mil ligas, tengo 200 millones de goles, tengo el Balón de Oro y ¡no pude ganar con Argentina! Era increíble, pero la vida a veces te termina dando las cosas un poco más tarde y bueno, hay que aceptarla como es. Lo que siempre he valorado de él es que nunca se dio por vencido, que nunca intentó desde su lugar de protagonista enojarse con el mundo, decir no voy más, me alejo. El fue ahí, ahí, ahí, ahí, y es como la vida, al final machacando, machacando, machacando, algún día cae.

-Está claro que esa convicción también los une. ¿Te gustaría dirigirlo en algún momento de tu carrera como DT?

-Cuento un detalle, cuando pasó lo que pasó con él en Barcelona, lo llamamos a Luis (Suárez), con todo el respeto, para preguntarle cómo estaba Messi, si estaría con ganas, para ver si había una mínima posibilidad, imaginándonos de que podía venir al Atlético de Madrid. Es decir, no lo llamé a Leo, sino a Luis. Pero la situación duró tres horas porque ya el PSG, evidentemente, estaba obsesionado con esa incorporación. La verdad es que no se dieron las situaciones para poder coincidir. Él estuvo siempre en el Barcelona, nosotros en el Atlético, en la etapa de la Selección que él está, yo no estuve… Pero insisto, a mí él me transmite eso: quiere ganar. No tengo ninguna duda de que Messi tiene que jugar en un equipo que sepa lo que tiene que hacer para ganar. ¿De qué juega? No importa, mentira, él juega en un equipo que quiera ganar y que esté preparado para ganar. No pienses en él, pensá en el equipo.

-Pero en esa ilusión que duró tres horas, ¿llegaste a pensar en tenerlo?

-No, no, no. Es lo que te digo. Lo llamamos a Luis para ver si había una opción. Y fue… ¿viste el avión que pasa por arriba y decís: ahí vieneeeeeeee? (hace el gesto del avión pasando). Pero, bueno, era un momento difícil de él. Y enseguida apareció el Paris y no hubo espacio ni de hablar con el club.

Y EL FUTURO DE GALLARDO EN EUROPA

-River también tiene un ciclo largo como el Aleti y un DT que transmite intensidad. ¿Qué ves cuando lo ves, Cholo?

-¿Qué me gusta de River? Que va para adelante, que su objetivo es siempre atacar. Que su gesto en cualquier jugador que empieza el juego es pensar en ir hacia adelante. No tienen un juego, por lo que veo, de una tenencia de pelota, para sostener el juego asociado, pausado, que los lleve a explotar. River es como lo ves. Empieza y busca atacar para hacer daño. Buscando una comparación aquel equipo de Messi, Iniesta y Xavi, en Barcelona, ellos la sostenían más hasta que llegaban a un punto que te cambiaban el paso y ya está, te rompían todo. Pero sostenían la pelota. A River lo veo como un equipo que busca siempre ir a hacerte daño.

-¿Y a Gallardo lo ves con posibilidades de hacer la transición al fútbol europeo y poder dirigir a un grande?

-No tengo ninguna duda de que después de pasar por el fútbol argentino, estamos y está preparado para enfrentar cualquier situación en el fútbol europeo. La única situación que puede tener Marcelo de diferente es que no sepa el idioma cuando vaya a algún lugar, no sé si habla inglés o no. Después, es un entrenador preparado y, seguramente, cuando le toque salir de River, le aparecerá la chance en un lugar importante de los clubes europeos. Y deberá seguir manteniendo y seguir sosteniendo lo que hizo en la Argentina.

-¿A Julián Álvarez también le ves futuro en Europa?

-Ha mostrado cosas importantes, pero, como siempre, no hay que apurarse, porque todavía es joven. Siempre a los chicos de su edad que están en River, y que llegan a la Selección, les van pasando cosas demasiado fuertes. Y siempre hay un proceso en el que todos los chicos que empiezan muy bien después entran en una etapa en la que te tenés que acomodar y ahí disparás para un lado o para el otro. Posiblemente tenga un momento en el que bajará su nivel, y veremos qué jugador es a partir de que salga. Cuando explotan tan jóvenes y salen rápido, después hay un período donde bajas porque es normal. Toda la excelencia, las cosas que te van sucediendo, toda la velocidad con que te pasan las cosas, te dejan una adrenalina siempre arriba. Pero llega un momento que no hacés tantos goles, que te bajó el ritmo físico, estás menos preciso, vamos a ver cómo sale de esa etapa y ahí ya nos vamos a encontrar con el jugador que será.

-Pero las condiciones las tiene…

-Sí, tiene condiciones, gusta, porque tiene fuerza, velocidad, tiene gol, buen golpeo. Ojalá que pueda mantenerlo y que, cuando aparezca ese espacio, tenga gente alrededor que lo ayude para el equilibrio emocional. Eso es clave. Como se dice siempre, nosotros somos gestores de emoción, tenemos un grupo de futbolistas pero en realidad gestionamos emociones. El futbolista, si juega en la Selección o en River, es bueno. Yo se los digo cuando vienen al Atlético: no les voy a hablar de cómo tienen que jugar, porque ya si viene al Atlético, son buenos. Pero con jugar bien, no alcanza. Si juegan bien nada más, no alcanza. Acá necesitamos otra situación.

-¿Qué otro jugador y técnico del fútbol argentino te llaman la atención?

-Hablar de un jugador no me parecería justo, porque no lo sigo como para dar una opinión valedera. Puedo hablar de un gol que hizo tal, pero hasta ahí. De los entrenadores sí, porque veo los equipos. Me gusta cómo intenta jugar Vélez por momentos, me gusta lo de Talleres, me gusta lo de River y me quedo ahí en esos espacios de los que me llaman más la atención. Después casi todos tienen una propuesta con intenciones en la que se ve insertada la mano del técnico. Y ha crecido muchísimo la capacidad de los entrenadores en Argentina. Por ejemplo, el caso del Chacho Coudet.

-¿Tu gusta su estilo?

-Su entrada al Celta fue espectacular. Hablé con él apenas lo contrataron para desearle lo mejor porque lo aprecio. Le decía que tenía un equipo plagado de muy buenos futbolistas, pero con un ritmo pasivo en el andar. Y la temporada pasada hizo una enorme campaña. Y en ésta empezó ahí, ganando, perdiendo, y ahora otra vez muestra la mano de su DT. El Celta juega a esto, y cuando encontrás un equipo que juega a algo definido, a mí me da peligro.

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