“Me decían presión tiene el que labura en una fábrica, pero no saben lo que sufrí. Las puteadas dolían”

A sus 28 años, uno de los tantos canteranos de Independiente que andan por el continente es noticia en el Ascenso boliviano. Se trata de Eloy Rodríguez, aquel delantero flaco y alto que supo ser parte del plantel del Rojo que descendió en 2013, hoy juega en el Club Destroyers, donde es muy querido por los buenos números que tuvo en la última temporada: 13 goles, en 21 partidos. Pero, en medio de la tranquilidad de este presente, el delantero para la pelota y, en charla con Olé, recuerda lo mucho que le costó todo. Eloy debutó en el Rojo que dirigía Brindisi en el Torneo Final 2013, en un 0-0 ante Belgrano en Córdoba: le tocó entrar en el STpor Adrián Fernández. Siempre ingresando desde el banco, jugó también contra San Lorenzo, en aquel partido que marcó el descenso del club. “Tuve golpazos fuertes. Si no fuera una persona resistente, podría haber dejado el fútbol por todo lo que me tocó vivir. La seguí peleando, cuando otros hubieran elegido seguir con cualquier otro trabajo”.

Salió del Rojo, pero le tocó vivir momentos muy difíciles del club.
Foto: Gustavo Ortiz

Salió del Rojo, pero le tocó vivir momentos muy difíciles del club.
Foto: Gustavo Ortiz

-Naciste en Corrientes y viniste a vivir a la pensión del Rojo. ¿Cómo fueron aquellos tiempos?

-Muy difíciles. Yo era feliz jugando al fútbol, pero hoy, con esta edad, digo: “Mirá en el quilombo que estuve”. Éramos chicos, no nos dábamos cuenta del desastre que era el club. Yo llegué a la pensión del Rojo en 2010, con Comparada de presidente. No comíamos todos los días, se manejaban pésimo con los juveniles, en Primera no nos pagaban y los colchones, al mes, parecían sábanas. Mi representante, al tiempo que yo llego al club, me tuvo que traer un ventilador porque no teníamos. La pasamos mal de verdad, pero eso nos terminó formando a muchos, y mirá cómo terminaron saliendo buenos jugadores de toda esa camada, como Bustos, Figal, Benítez. Como que después de pasar todo eso, sentíamos que no había nada que nos frenara, ja.

-Yte tocó ser parte de las últimas tres presidencias de Independiente…

-Claro, pasé el final de Comparada, el inicio de Cantero y me fui con Moyano. Ese tiempo terminé jugando con Milito en Reserva, porque Almirón no me iba a tener en cuenta en Primera. Viví una vida ahí. En mis comienzos, no entendía para dónde iba la plata, porque Independiente fue campeón de la Sudamericana ese año. Íbamos a Lanús u otro club, y no podíamos parar de admirar lo lindo que estaba todo lo de ellos. Uno se forma desde abajo, pero hago un balance y digo que capaz, si les daban bola a los futbolistas de la pensión, estando más presentes para que no les faltara nada, el club hubiese sacado muchas figuras. Con Moyano, en cuanto a estructura, sí se notó el cambio. Pero antes querías llorar cuando entrabas al predio.

-¿Las canchas tampoco estaban en buen nivel?

-Eran pura tierra las canchas, ni una mata de pasto tenían. Las de ahora son un lujo, Pero esto fue parte de un conjunto que terminó condenando al descenso al club.

El extremo hoy es uno de los más destacados del ascenso en Bolivia. 
Foto: Prensa Destroyers

El extremo hoy es uno de los más destacados del ascenso en Bolivia.
Foto: Prensa Destroyers

-¿Creés que por todo esto al Rojo quizá le ha costado tener jugadores con sentido de pertenencia?

-A mí me quedó un cariño muy grande por el club, no hace falta decir lo que significa vestir esa camiseta. Había mucho trabajo por parte de los coordinadores, pero desde el club, mínimo, necesitás las comodidades para que un jugador crezca. Y antes no existía ni lo básico. Eso, mal que mal, te queda marcado.

-Tuviste minutos en el partido contra San Lorenzo, el que marcó la peor catástrofe del club…

-Fue demasiada exigencia, por cómo lo vivíamos. La familia lo sufre mucho más que uno. Las puteadas del hincha dolían. Te decían: “La presión la tiene mi papá que trabaja en una fábrica, no vos”. Y ellos no saben lo que sufría uno a los 17 años, lejos de tu familia, y en esas condiciones. Pasamos miles de cosas, y los jugadores teníamos que ser fuertes para superar esas cosas.

Eloy Rodriguez encontró la tranquilidad en lejos de Independiente, pero es consiente de la grandeza del Rojo.
Foto: prensa Destroyers

Eloy Rodriguez encontró la tranquilidad en lejos de Independiente, pero es consiente de la grandeza del Rojo.
Foto: prensa Destroyers

-¿Fue un alivio irte de Independiente?

-Uno se da cuenta de dónde estuvo cuando se va. Más si te formaste en el club. No hay comparación de lo que es Independiente. En lo deportivo, el sueño que yo tenía cuando estaba la pensión, se me cumplió: jugar en Primera, pero la espina de darle algo más al club nos quedó. En su momento nos largaron y arreglate. Nadie te aconsejaba nada. Yo no iba a ir al lado de Morel Rodríguez o el Rolfi para decirle que me alentaran. Me hubiese gustado que las cosas hayan sido diferentes. Jugué sin contrato, pero motivado, y sin cobrar un peso. Nunca me preocupó el saber que tenía que tomarme el 159 cuando salía del predio. Sólo quería jugar. Ojalá nos hubieran dicho que éramos importantes antes de tirarnos a la cancha. A los juveniles, nunca nos cuidaron.

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