Los misterios antes de Boquita

Llegamos a la mitad del campeonato y no terminamos de saber cuál es River. Es el del primer tiempo en Santiago del Estero que controló la pelota y con paciencia buscó llegar al gol; o el del segundo, que fue casi arrasado por Central Córdoba, el último de la tabla, y que si no fuese por Armani –la tapada a Riaño trajo el hermoso recuerdo de Everton en Porto Alegre– hubiere dejado puntos clave. 

Hay más… ¿Qué es la materia oscura? ¿Tiene fin la Vía Láctea? ¿Hay vida más allá de la Tierra? ¿Marte es un planeta habitable? ¿Existen los ovnis? Carrascal es a River lo que los grandes misterios del Universo son a la especie humana.

Julián Alvarez fue otra vez figura de River. Metió una asistencia y un golazo para el triunfo 3 a 1 en Santiago del Estero.

Julián Alvarez fue otra vez figura de River. Metió una asistencia y un golazo para el triunfo 3 a 1 en Santiago del Estero.

Al término del partido, Gallardo intercambió opiniones con  el árbitro Ariel Penel y sus colaboradores. A River le cobraron un discutible penal en contra.

Al término del partido, Gallardo intercambió opiniones con el árbitro Ariel Penel y sus colaboradores. A River le cobraron un discutible penal en contra.

Un cúmulo de preguntas hasta ahora sin respuestas. Pero como nuestro mundo está en Figueroa Alcorta y Udaondo seguimos preguntándonos por el colombiano cada vez que lo vemos jugar. Contra Central Córdoba hizo una bien cada cuatro mal. Sin embargo, cuando ya estaba perfilándose para otra noche triste, aprovechó una patriada de Julián Alvarez, que le dijo tomá y hacelo. Definió bien el colombiano, seamos buenos. Igual lo suyo es recurrente: luego de tres años no sabemos si está para ser titular o si se afianzará algún día hasta ser un tipo en el que se pueda confiar. Ojalá el domingo empiece a demostrarnos que está para crack.

En todo esto hay mucho de positivo. Haber llegado hasta acá peleando la punta en medio de un proceso de reinvención que hasta ahora no muestra bases sólidas es algo que levanta el ánimo. Hay vergüenza y huevos para intentar siempre a pesar de los errores, sobre todo los defensivos. En torneos pasados, jugando la Libertadores en paralelo, supimos despedirnos bien tempranito de la idea de ganar la Liga. Ahora estamos ahí, ganamos partidos chivos que antes se nos complicaban. Otras dos en la columna del + son que repetimos la efectividad que nos suele faltar y que por primera vez metimos tres victorias al hilo.

El domingo llega Boca luego de un 2021 en el que empatamos las cuatro veces que nos enfrentamos. Nos volveremos a ver las caras todos, los jugadores y nosotros en la tribuna. Que explote el Monumental es una de las consignas. La restante, disfrutar el reencuentro y ganar sin que pase nada raro. El gol anulado la semana pasada contra Arsenal, el penal que le cobraron a Angileri esta noche y -en lo que sería el último de los misterios- los reiterados penales que no les cobran a los primos últimamente sumado al extra de la impunidad explícita que tienen algunos de sus jugadores dan para pensar mucho, y no del todo bien.

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