“Los jugadores van a dejar la vida”

Néstor García, 56 años, entrenador trotamundos en 31 ciclos de clubes y (cinco) selecciones, está como cuando, a los 23 años, lo llamó Julio Toro para que colaborara con él en un equipo de Puerto Rico (en ese país le pusieron el sobrenombre por la influencia de Ernesto Guevara en el Caribe, al relacionarlo con Argentina). El Che jugaba (poco) en Olimpo de Bahía Blanca, su club de toda la vida, en el que había pasado sus días y noches, esperando a su papá, que tenía la concesión de la cantina. Ya era entrenador. Siempre lo fue, de alma. Y ahora entrenar a la Selección es lo más para él. Así lo cuenta en charla con Olé desde Nueva York, donde fue a visitar a uno de sus cinco hijos.

-¿Qué se siente dirigir a la Selección más allá de que estuviste en muchos lugares ya?

-Uno, cuando tiene pasión por algo, siempre siente estas cosas. Cada vez que voy a dirigir siento algo, y siempre tuve claro que el día que no tuviera eso… Me agarra en las manos y en el estómago, pero esta vez me agarró como cuando salí de mi país con 23 años. Me agarró algo adentro, tiene que ver mucho con la alegría, el orgullo, el honor. Con haber sentido que tuve una carrera. Porque uno, en la vorágine de ir y venir, estar en selecciones, torneos, ves a tus hijos, los dejás, vas a otro país, está dentro de todo eso. Pero con este nombramiento sentí que lo que yo había hecho desde muy joven, sentí que tenía una carrera como que ya estaba hecha. No que yo estoy hecho, sino que lo que había elegido no sabía si me iba a salir así. Y me salió bien.

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-Tantos clubes, tantos países, ¿no te complicaron tu vida personal?

-Yo lo convertí en mi estilo de vida. Yo llego a un lugar, generalmente estás en un hotel los primeros días, y cuelgo los abrigos, el traje y la camisa, para que no se arruguen. Después dejo todo lo otro en la valija, que pasa a ser un cajón grande dentro del armario. Porque si después, mañana, me tengo que ir a otro lugar, guardo lo que tengo de guardar y me voy. Por eso digo que se convirtió en un estilo de vida para mí. Me lo enseñó, no sé, el mismo modo. Yo voy a un lugar, llego con todas las ganas y estoy full donde estoy. Trato de hacerme cargo de todo, aguanto los golpes. Yo creo que la vida pasa por aguantar los golpes y levantarte, así te vas marcando. Y estamos llenos de duelos: siempre que tengo que dejar mis hijos, para mí es tremendo. Pero ellos siempre han estado apoyándome, como yo a ellos en sus decisiones. Desde chiquitos les hemos explicado, sé que han sufrido y lloraban de chiquitos, pero siempre entendieron que era el modo de vida mío, el sostén. Y siempre me dijeron “andá y rompela, si no, quedate acá”.

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-¿No echás raíces en los lugares adonde vas a dirigir?

-Yo termino en un lugar y me quedaré dos o tres días más arreglando las cosas, y se me hace un clic. Es como que automáticamente se bloqueó. Por supuesto que a mí me gustaría que sea mi país, pero yo tampoco sé dónde voy a terminar mi vida. Pero soy muy argentino. Cuando voy a mi país es diferente: las raíces son las raíces, desde la comida, ciertas rutinas, olores, gustos que son nuestros. Y yo ya estoy esperando llegar para comerme un buen costillar, que no consigo en otro lugar, con el hueso a lo largo, ja, ja, ja.

-¿Qué te pasaba cuando jugabas contra Argentina?

-Jugué estando en Uruguay, con Puerto Rico… Pero lo fuerte fue en el Sudamericano del 2014 en Margarita, cuando ya dirigiendo a Venezuela nos toca jugar la final con Argentina. Justo de los 12 jugadores de la Selección, siete habían salido campeones conmigo cuando Julio Lamas, que era el entrenador principal, me pidió que dirigiera el Sudamericano de Chaco, y era todo un runrún en Venezuela, qué iba a hacer, iba a jugar contra mi país… Antes de jugar la final hablé con mi psiquiatra porque tenía una ensalada en la cabeza. Ella, Elina, que en paz descanse, fue muy clara. Me hizo preguntas:¿quisiste ser entrenador?, ¿querías jugar finales?, ¿amás a tu país?, ¿amás al país que te da de comer y te da un trabajo?, ¿saliste campeón y querés salir bicampeón de la Sudamericana? Yo, a todo le contesté que sí. Y entonces me dijo:“¿Cuántas personas están viviendo en este momento?”. Le contesté que yo solo… “¡Andá, estúpido, y disfrutalo”, me dijo. Bien práctica.

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El Che, ídolo en Venezuela.

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-¿Qué pasó con los jugadores en ese partido tan importante?

-Antes de jugar el partido yo los veía, y yo los conozco a todos. Pero no me vino a saludar ninguno, nadie. Estaban entrando en calor, pasaron por al lado mío, y ninguno, ninguno, me saludo. Raro. Cuándo terminó el partido, en el que nosotros salimos campeones, después nos encontramos en el hotel donde parábamos los dos equipos, y Martín Leiva tuvo una actitud espectacular al regalarme su camiseta. Y me dijeron todos que no me habían saludado para no complicarme, porque ellos escuchaban qué iba a a hacer yo al jugar contra mi país. Había mucha presión afuera y ellos no me habían saludado para no complicarme. Fijate la cabeza de esos chicos. Esa es la cabeza que tiene el jugador argentino.

-Cómo los ves hoy, ¿están motivados más allá de su rodaje?

-Estos jugadores dan la vida por la Selección, tienen muchísimas ganas. Lo que he escuchado es “Néstor, felicitaciones, vamos todos para adelante, con vos tenemos muchas ganas y cada vez que podamos vamos a ir a la Selección”. Porque ya están hablando, viste, que hay regulaciones de compromiso de la NBA y la Euroliga, pero cuando puedan venir, todos quieren. Escuché y sentí cosas con muchas ganas de ellos. A la Selección nadie la niega, están todos muy metidos Y eso contagia mucho.

-¿Cómo estás planificando? El mes que viene empiezan las eliminatorias para el Mundial con Paraguay.

-En realidad va haber torneos donde uno es seleccionador, como si fueran eliminatorias de fútbol, que estás cuatro días y tenés que hacer un trabajo previo de mandar mucha información, para que cuando los jugadores vengan la tengan vista a través de imágenes, de scouting, de lo que sea. Siento que tenemos que informar muy bien, claro y contundente. Los procesos van a hacer todos con metas cortas y posibles de lograr.

Nestor Che García, campeón del Super 20 del 2019 con San Lorenzo.

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-¿Convocados?

-A la Selección Argentina pertenecen todos los que están en Europa, la NBA, Sudamérica, la Liga Nacional e incluso alguno de la NCAA (NdeR: básquet universitario de Estados Unidos). Tenemos cuatro o cinco ideas que serán fijas. Para los diferentes procesos invitaremos jóvenes que sirvan como sparring y para el día de mañana. Y además tenés que tener en cuenta la pandemia, porque ahora para la ventana vos podés convocar 12 jugadores, pero te hacen un PCR y hay cuatro positivos, ya te quedás con ocho. Por eso hay que tener una base, porque vos armás todo con una expectativa enorme y se te puede caer.

-¿La meta son los JJ.OO. de París 2023?

-Siento que lo único que hay constante en la vida y en esta profesión, y en esto que hablamos de la pandemia, es el cambio. Entonces nosotros vamos a ir ajustando y cambiando. Yo no puedo proyectarme cuando recién ahora puedo volver al país sin hacer cuarentena. Porque mañana viene otra regla y te cambió todo. No me proyecto hasta allá, por supuesto que mi contrato es hasta París y por supuesto que quiero ir, pero es como que no me viene ahora a la cabeza. Me viene llegar a Buenos Aires y armar todo para jugar contra Paraguay, y de ahí no me he movido.

-Si bien la Selección no tuvo unos buenos Juegos en Tokio, es un equipo que siembre está arriba. ¿Es una vara muy alta?

-Argentina está en un lugar de privilegio hace tiempo, y eso pasa por competir de igual a igual, no pasa por los torneos que ganó. En realidad, nosotros, desde el 2011 como país hasta el 2021, hemos ganado tres campeonatos: el Preolímpico de Mar del Plata 2011, el Sudamericano de Chaco 2012 y los Panamericanos de Lima 2019. Pero Argentina siempre ha sido podio o llegó a las finales, o fue cuarto acá, tercero allá. Siempre ha estado, y eso es lo que vamos a buscar: mantenernos. Siempre dijimos qué va a pasar cuando se acaben los jugadores de la Generación Dorada, en vez de disfrutar ese momento, es muy típico nuestro. La pregunta qué haces me parece bien. Pero también sé qué es un ciclo nuevo y sé que tenemos buenos jugadores, y puede ser que aparezcan cosas duras dentro de lo que es el juego, lo que es el desarrollo de jugadores, que estén todos bien de salud y en el proceso. Uno nunca sabe todas las cosas que pueden pasar, pero sé que esta Selección es muy competitiva y que tenemos jugadores para jugar de igual a igual contra todos. Después podés ganar o perder, pero hay compromiso, tenemos talento y tenemos experiencia, porque los jugadores juegan en grandes lugares y la liga nuestras es competitiva… Sé que va a ser muy difícil, sé que nos van a exigir, y es como tiene que ser, porque nosotros estamos representando al país. Porque muchas veces nosotros no queremos pagar un precio, ¿viste? Queremos estar en un buen lugar, que te paguen a tiempo, tener buena plata, que te trate bien la prensa, que si perdemos lo entiendan… ¡Y no es así! No es así. Entonces, sí, sí, yo acepto este desafío. lo acepto como viene.

-Volvés y vas a ver partidos de Liga.

-Sí, sí. Voy a estar. La verdad es que estaba difícil con el tema de los pasajes con esta regulación que había. Yo tendría que haber vuelto el otro fin de semana, pero como no estaba abierto todavía y ponerme a hacer cuarentena una semana no me servía… Cómo salió la información que a partir del 2 de octubre se abría, me voy ese día y ya voy a ver unos partidos. En vez de verlos en mi casa encerrado voy a verlos a la cancha, voy a hablar con la gente de la Liga. Incluso ya estoy haciendo una lista de más o menos cuatro jugadores por puesto y ver si aparece otro. Voy a ver lo que me dicen Leo (Gutiérrez) y los otros ayudantes que voy a sumar además del Gringo Pelussi, seguramente a más tardar este fin de semana lo voy a definir.

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