los hinchas de Racing palpitan su regreso

Sufrieron por un 2021 difícil. Se lamentaron frente a los televisores o diferentes dispositivos. Les gritaron a las pantallas, aplaudieron son que esos aplausos llegaran a destino, se descargaron a través de las redes sociales. Y por sobre todas las cosas, extrañaron. Pero la espera finalizó. Después de 20 meses, los hinchas de Racing regresarán al Cilindro. Serán cerca de 25.000 (el aforo permitido) los que, por fin, podrán exteriorizar sus sentimientos como más les gusta: desde las tribunas. Fue muy duro este tiempo lejos de casa la ansiedad por la vuelta al Cilindro es inmensa. Olé conversó con cinco socios y abonados fanas que no ven la hora de ocupar el espacio que les pertenece, en este caso ante el difícil Estudiantes.

“Rompí puertas en mi casa”

Hernán, el primero de la izquierda, junto a sus amigos inseparables,

Hernán, el primero de la izquierda, junto a sus amigos inseparables,

Hernán Caetano nació hace 40 años. Administrativo en una ART, es abonado desde 2012 y su lugar en el mundo está en la Platea D. Vive en Gerli, Avellaneda, a unas 200 cuadras del Cilindro. Y sus desahogos frente a la TV probablemente se hayan oído desde el estadio en estos 20 meses que fueron insoportables para él. “Fue una locura ver los partidos sin ir a la cancha. Soy fanático de Racing desde chico. Si no tengo toda la perspectiva de la cancha, me vuelvo loco porque siento que no veo cosas. Me hace muy mal ver los partidos por televisión. Grito mucho, me enloquezco. He roto puertas en mi casa, je. Una locura”, cuenta con una verba encendida.

Las ganas de retomar el ritual de toda su vida no le entran en su cuerpo. Porque siente que lo despojaron de algo muy valioso que está próximo a recuperar: “Volver al Cilindro será muy especial. Es como volver a tu casa. Ir con la gente que vas siempre, hacer la previa, entrar ahí… Estoy esperando esto hace mucho tiempo”.

¿Cómo te hiciste de la Academia? “De chico mi viejo empezó a llevarme a la cancha, en el 88-89. Lo seguíamos a todos lados a Racing con el equipo del Coco Basile”. Cuando entre al Cilindro, seguramente, en medio de tantos recuerdos, su cabeza revivirá el que le quedó grabado a fuego: el clásico de Avellaneda que Racing ganó 1-0 con gol de Macelo Díaz cuando el equipo tenía 9 hombres. “Ese día casi me agarra un ACV después de que echaran a Sigali (también fue expulsado Arias”, evoca. Llegó el día, Hernán.

“Como si fuera mi primera vez en la cancha”

Lucas, en una de sus visitas al Cilindro, aquí en el banco de suplentes.

Lucas, en una de sus visitas al Cilindro, aquí en el banco de suplentes.

El tipo no sólo es enfermo de Racing, sino que además trabaja a sólo 50 metros de la cancha en una fábrica de radiadores y tanques de combustibles. Y debió acostumbrarse a convivir con esa ambivalencia de estar tan cerca desde lo geográfico y lejos de sentirlo desde adentro. A Lucas Bertone, de 38 años y socio desde su nacimiento, no lo dejaban entrar a su hogar. Y eso le dolía en el alma. “Sonaba contradictorio: por la pandemia todos nos pedían que nos quedáramos en nuestra casa, pero nosotros no podíamos ir al Cilindro…”, arranca este fana que nació, vive “y voy a morir en Avellaneda”.

Los meses sin la dosis presenciales en el estadio se le hicieron eternos. Una vigilia larga, angustiante, interminable. “No me pasaban más los días, las horas… Hasta que al fin estamos viendo el final de la pesadilla. Estoy ilusionado como un nene que va a ir a la cancha por primera vez. Así, realmente. Cuento cada segundo para que llegue ese instante de encontrarme ahí, donde mi pasión brota, donde soy feliz sin importar el resultado”, dice Lucas, con esmero en elegir las mejores palabras para transmitir su sentimiento.

Hay tiempo para la nostalgia, también, Que se le mezcla con el inminente retorno a las gradas: “El fútbol cambia constantemente y mucho más el argentino. Hubo momentos en que podíamos ir de visitante. Era viajar con mi viejo o amigos y seguir a Racing adonde fuera. Pero después prohibieron ir a los visitantes y eso cambió drásticamente todo. Había que juntarse a verlo por TV, ya no era lo mismo”. Jamás imagino que los estadios directamente estuvieran sin parcialidades, directamente “Nunca nos íbamos a imaginar estar 19 meses sin siquiera verlo de local… Fue duro no poder estar ahí -relata su experiencia-, cantando, alentando, apoyando a nuestros 11 muchachos… Ni siquiera podíamos juntarnos con amigos o con mi viejo a verlos juntos porque teníamos que cuidarnos…”.

“Más cerca de un amigo que amábamos”

Javier Escudero, el de barba, con sus amigos en tiempos previos a la pandemia.

Javier Escudero, el de barba, con sus amigos en tiempos previos a la pandemia.

Se llama Javier Escudero. Nació hace 41 años, desde los 13 que es socio y hace 10 que es abonado. Dueño de un kiosco sobre la Avenida Lacarra, Gerli, todos lo conocen como “Javi el de Racing”. Para él, volver al estadio tendrá un significado muchísimo más profundo que la posibilidad de reencontrarse con el equipo. “Hace dos años -se emociona- se nos fue un amigo al que amábamos. Y estar ahí será como sentirlo más cerca porque es lo que más nos vinculaba con él. Racing fue nuestra gran unión. Y en ese grupo nos falta él. Yo amo a Racing y sumarle esto es algo muy especial”.

La platea D lo espera. Lo espera el reducto donde desaparecen todos sus problemas. Se distrae del mundo allí. “No conozco un lugar en el mundo más hermoso que la cancha de Racing. Desde que entré por primera vez me enamoré. Ya tengo todo listo para ir. Quiero estar con mis amigos, pasar un momento juntos”, desea Javier.

La campaña del equipo, el declive del plantel en el último tiempo, es algo que no puede dejar de lado, aunque hoy sólo piensa en disfrutar del día que tanto viene soñando. “Uno no está contento con este Racing, con cómo se está manejando la dirigencia últimamente. Pero volver a la cancha… Jamás lo dudé. No soy un apasionado de ver a Racing por la tele. Siempre fui a la cancha de local y recuerdo el famoso pack de visitante que se iba a sacar a principio del torneo y te daban la tarjeta”.

“Extrañé el calor humano de Racing”

Oscar perdió a un hermano por el covid. Será un día muy emotivo para él

Oscar perdió a un hermano por el covid. Será un día muy emotivo para él

Socio desde hace algo más de 25 años, Oscar Michellod sentirá mucha emoción cuando entre al Presidente Perón. Es algo que excede a la satisfacción de poder ver al equipo de manera presencial. Hay una pérdida que lo movilizará muchísimo. La pandemia, además de impedirle ir al Cilindro, le pegó muy duro por otro lado: “Yo perdí a mi hermano por el covid, muchos han tenido perdidas. Será un día de reencuentros. Volver a la cancha después de tanto tiempo… Volver a mi butaca, contemplar el Cilindro, reencontrarme con mis vecinos de plateas y hablar con los de la popular antes del partido…”, expone su ansiedad Oscar. 

El hombre no sólo continuó pagando su cuota al pie de la letra, sino que ayuda al club desde otro lugar. “En todo este tiempo estuve colaborando mucho con el club. Participo mucho en al filial de Racing en La Plata”, comenta. Y avisa: “Pese a no poder ir a la cancha, nunca estuvo en mi cabeza dudar de pagar la cuota o quejarme de pagar un abono y solo haber visto poquitos partidos. Hubo partidos en los que necesité abrazarme. Necesitaba de ese calor humano de Racing y por suerte volveré a vivirlo”.

Oscar padeció, también, por el flojo año en lo deportivo, aunque se enarbola en la bandera del optimismo. “Si bien el presente del equipo es bastante flojo y me encantaría hacerles seis goles al Pincha -asegura-, me voy a quedar con el Racing positivo. Pasamos una pandemia horrible y acá estamos todos de vuelta. Espero que sea la fiesta que nos merecemos todos después de soportar este tiempo tan difícil, que disfrutemos esta vuelta”.

“Fue muy triste no poder ir a la cancha con mis hijos”

Fernando Sanz regresará al estadio con sus hijos Alvaro y Octavio.

Fernando Sanz regresará al estadio con sus hijos Alvaro y Octavio.

Para Fernando Sanz, médico, ningún plan en su vida es mejor que ir a la cancha con Álvaro y Octavio, sus dos hijos. Esos momentos eran sagrados, no se negociaban. Pero la pandemia barrió con ese ritual y la sensación de vacío se apoderó de ellos. Algo faltaba. Era mucho lo que faltaba. Porque era parte de la felicidad de los tres.

“No haber ido a la cancha fue triste y difícil porque para nosotros es un momento familiar, de disfrute. Estamos muy alegres porque el domingo ya volvemos. Estoy muy contento de poder volver a la cancha a disfrutar con mis hijos. Los tres somos hinchas de Racing de nacimiento”, afirma, con orgullo, este médico vecino de Pilar.

Como suele ocurrir, el programa no terminaba en el Cilindro. Después de cada juego, había otro hábito que los esperaba y que seguramente reanudarán siempre y cuando ese negocio no haya sido arrasado por la pandemia. Si no, será en otro… “Post partido siempre nos encontrábamos con unos amigos en una pizzería, a un par de cuadras de la cancha a charlar, a descargar bronca o festejar”, dice. E Implora para que Racing vuelva a la victoria después de siete encuentros  y comience una levantada: “Esperemos revertir estos malos momentos que estamos viviendo”. 

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