“Los clásicos son un torneo de 90 minutos”

Con la calma que aportó el triunfo en Córdoba y la que él mismo transmite con su forma de ser, Pedro Troglio atendió a Olé a metros del césped del Bidegain, donde el sábado su San Lorenzo jugará el clásico con Huracán. Tal como se muestra siempre, sencillo y abierto a la charla, habló del pasado, del presente y de los sueños que tiene en Boedo.

-¿Estás más tranquilo con el triunfo?

-Te soy sincero, después de tantos años de fútbol y tantos como entrenador, tengo siempre los pies sobre la tierra y disfruto lo que hago. Claro que soñé tanto tener una posibilidad así, que no quiero que se me vaya. Y para eso tengo que ganar, entonces quería que llegue cuanto antes esa victoria porque te da un envión anímico importante. Pero a nivel futbolístico, veníamos ahí de ganar y no se nos daba…

-¿Confiabas en la mejora que venía mostrando el equipo?

-Sí, por eso me quedé y sigo laburando, porque veo predisposición en los jugadores, te das cuenta enseguida de eso… Pero nos tocó un calendario chivo y no estábamos tan lejos. Después, lógico, la historia de San Lorenzo marca otra cosa, pero por cómo fueron los últimos tiempos, sabía que podía pasar. Ahora ganamos y eso da alivio…

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-Alguna vez dijiste que el fútbol es tu psicología. ¿Vas al psicólogo?

-No.

-¿El fútbol es tu diván?

-Sí, totalmente. Llevó 17 años dirigiendo, no paré nunca. Lo máximo fueron tres meses, desde que me fui de Gimnasia hasta que fui a Honduras, y me encanta, eh. Eso del año sabático no va conmigo, me lo tomaré el día que no me acuerde el nombre de los jugadores. A mí me pasa que vengo acá y hasta que me voy no pienso en otra cosa. De jugador también me pasaba, en el 2001 tuve un quilombo muy grande, unos amigos me acostaron y perdí todo, plata y departamentos, todo lo que había hecho en mi carrera cuando ya estaba en la etapa final y llegaba a entrenar a Gimnasia y me olvidaba de todo. Después, me subía al auto y volvían los quilombos, empezaba a maquinar otra vez. Me pasa eso y entonces soy un agradecido al fútbol, lo disfruto.

-Con ese perfil psicológico, llegaste a San Lorenzo y dijiste que había que cambiar el chip.

-Sí, porque estaba en Honduras y veía aun jugador que hablaba, se emocionaba, lloraba y decía: “Mierda, la carga emotiva que tienen estos muchachos”. El fútbol mundialmente tiene una carga muy grande, pero el argentino mucho más y más en un grande. Es desesperante, porque no termina en el partido, después sigue en las redes y hay mucha maldad; entonces aposté por eso.

-¿Y sentís que está funcionando esa apuesta?

-Yo vengo viendo que hay mejoras en todo aspecto. Desde jugadores que se querían ir y ahora se quieren quedar, otros que están mejor en lo anímico o situaciones que se dan en la cancha que me dan a creer que se puede mejorar. Ganamos, ahora hay que seguir ganando y ojalá podamos hilvanar dos o tres triunfos, que es algo que al club no le venía pasando… Son todos campeonatitos que tenemos dentro del campeonato.

-Sos un técnico que absorbe la presión. ¿Lo buscás o te sale naturalmente?

-Es natural, no es que no me hago malasangre, pero veo tantas cosas terribles en la vida, que me siento un iluminado por estar sentado acá. ¿Qué puede pasar? Que me puteen 50.000 personas, que me maten en las redes sociales o no, todo lo contrario, que sea todo color de rosas. Después, creo que me he comportado bien en el fútbol, tengo una manera de ser que generó que no haya tanto rencor para conmigo y entonces hay mucho positivismo en el periodismo, en la gente, en la gente de otros equipos… Yo no me meto con nadie y hay un respeto que se transmite y entonces no pasa que nos estén matando todos los días, es como que se genera una armonía que también viene de afuera hacia adentro y eso te deja trabajar un poco más en paz. Fijate que perdimos con Defensa y con River, y la gente aplaudió. Por dentro el hincha te quiere matar, pero vino a la cancha y aplaudió porque vio algo. Eso da tranquilidad.

-En algún momento hablaste de los tiempos y se armó un lío bárbaro…

-Pero no dije nada equivocado, eh. No ganas en un club como San Lorenzo y…. Nadie llega y dice: “El club apuesta al proyecto y me dijeron que puedo perder 25 partidos seguidos”. No es así, eso es mentira, no existen los proyectos en el fútbol, el único es ganar. ¿Por qué? Porque los técnicos somos el único fusible posible. Vos no podes cambiar a 40 dirigentes, ni a 50.000 hinchas, ni a 25 jugadores. Es la más fácil…

-¿Y cómo le explicás al hincha que para levantar al equipo hace falta tiempo?

-Se lo expliqué. Si vos venís de salir 22, no es normal que tengas seis jugados seis ganados y vayas primero en la tabla. Entonces, ¿qué tenés que mirar? Que estuvimos ahí, parejos, que estamos compitiendo… Pero eso a la gente le importa tres carajos, quiere ganar. Ahora, si ganamos el clásico, van a decir que se venía viendo que el equipo estaba mejorando y si perdemos, nos van a putear, je. Hay una realidad, necesitás trabajo. Los jugadores no se adaptan a una idea en un mes, eso pasa si tenés la suerte de empezar ganando de culo, entonces se genera un contagio. La verdad es que los chicos del plantel son unos fenómenos, ganamos y ahora esperamos seguir así…

-¿Te la jugaste mucho diciendo que la meta es terminar entre los cuatro primeros de la Zona?

-Es el ideal, después si no se da… Yo no puedo llegar y decir, bueno este año si mejoramos un poquito, estamos contentos. Tengo que apuntar a algo que la gente espera, no voy a decir que vamos a salir campeones, pero en San Lorenzo tenés que pelear. Si después no sale, la gente analizará, veníamos de salir 22 y salimos sextos, estuvimos ahí.

-También dijiste que querés hacer historia y quedarte mucho tiempo en el club…

-Sí, es un sueño. Pero lograrlo va a ir de la mano de lo que yo pueda conseguir con el trabajo. Me costó mucho llegar acá y me encanta este club, me encanta donde estoy…

-¿Qué es lo que te encanta?

-Esto, que estás todo el día en el quilombo, ponés la tele y hablan todo el día de San Lorenzo. Y acá, venís y te dan todo, tenés unas instalaciones de la puta madre… Yo estoy comodísimo y sueño con mejorar, que digan: “Che, mirá qué buen laburo que hizo”. Ir progresando día a día, tener la posibilidad de ir armando ese proyecto que me haga pelear algo a futuro.

-Se viene Huracán. ¿Qué es un clásico?

-Es lo más importante que te puede pasar, me ha tocado jugar muchos y que en muchos me vaya bien, no hay nada más lindo que eso. Y cuando lo perdés, es terrible. Un clásico es un campeonato dentro del campeonato, un campeonato de 90 minutos. Ahí a la gente no le importan las formas, le importa ganar…

-¿Cuánto pesa la historia?

-Pesa, pero también es importante el momento futbolístico. A veces, lo que puede pasar, es que si hay una diferencia en lo futbolístico, la historia haga que no pese o es algo que pesa en la mentalidad de los jugadores.

Ricky la rompió en Córdoba. "Entrena como un fenómeno, los compañeros lo adoran y mete unas arengas bárbaras", cuenta Troglio. (Foto: Telam)

Ricky la rompió en Córdoba. “Entrena como un fenómeno, los compañeros lo adoran y mete unas arengas bárbaras”, cuenta Troglio. (Foto: Telam)

-¿Por qué ni dudaste cuando surgió la chance de sumar a Centurión?

-Primero porque me gustan los buenos jugadores y después porque he tenido la suerte de haberme podido amoldar a esta clase de muchachos que han tenido algún inconveniente. Quizá tenga que ver con mi historia, que yo también tengo una historia de vida difícil, de pocas posibilidades, y tengo una manera de ser con la que trato de manejar esas situaciones y, en general, me ha ido bien. Con alguno no me habrá salido, pero la mayoría me han respondido. Pero a mí, si me dicen de un jugador que es bueno, damelo. Después vemos cómo nos acomodamos. Y si no se acomoda, mala leche…

-Bueno, Centu pareciera que se acomodó…

-¡Sí! Y viene todos los días y entrena como un fenómeno, sus compañeros lo adoran porque tiene una onda bárbara, antes de entrar a los partidos no sabés las arengas que mete, está todo el día gritando… Faltaba que se soltara, pero es lógico que le costará, venía de no jugar, no hizo pretemporada y, pobre, yo lo tiré a la cancha desde los amistosos. Ahora ya está, se soltó, ojalá que siga así.

El técnico había anticipado que el Pocho se venía destacando en las prácticas: ante Talleres fue clave en la jugada del gol. (Foto: Prensa CASLA).

El técnico había anticipado que el Pocho se venía destacando en las prácticas: ante Talleres fue clave en la jugada del gol. (Foto: Prensa CASLA).

-¿Hiciste justicia, como dijiste, con Cerutti?

-Sí, había sido injusto con él. Pasa que el técnico, si tiene dos dedos de frente, no le tiene que importar cómo está el jugador en la opinión pública o cómo fue lo último que hizo, tenés que ponerlo o no, de acuerdo a lo que ves. Y si el día de mañana te tenés que ir o te putean, que sea con la justicia de lo que viste, no con lo que te dijeron los demás que pasó. Pocho me había demostrado que estaba muy bien en los entrenamientos, lo saqué y se siguió matando. Entonces lo puse y la rompió, es un ejemplo para los más jóvenes, que viste que a veces se enojan… Bueno, él no, es un ejemplo.

Orti viene entrando en los segundos tiempos. "Entra 30 minutos y hace un desastre, pero eso no quiere decir que nunca vaya a jugar 90", señaló el DT. (Fotobaires).

Orti viene entrando en los segundos tiempos. “Entra 30 minutos y hace un desastre, pero eso no quiere decir que nunca vaya a jugar 90”, señaló el DT. (Fotobaires).

-¿Cómo se hace para mandar a Ortigoza al banco?

-Es cuestión de hablarlo, también viene con una fascitis plantar que no le permite entrenarse al 100%, entonces jugando 90 minutos tiene que administrar y capaz que perdés al mejor Ortigoza. Hoy entra 30 minutos y te hace un desastre, tanto si vas perdiendo como si vas ganando, porque te maneja los ataques, genera situaciones y mete pases gol o la agarra y no la pierde nunca. Y hasta le da el cuero para meter un cierre en el fondo como el otro día en Córdoba. Lo charlamos, es cabeza dura el Gordo, pero creo que lo entendió. Además, no quiere decir que nunca va a jugar los 90, hoy entra 30, quizá un día juega 45 y otro día va de entrada, pero el equipo hoy está conformado así y él le está dando mucho desde ese lugar.

-¿Cómo están las situaciones de Donatti y Peruzzi?

-Lo mismo que dije con Cerutti, yo me tengo que abstraer de las opiniones y tengo que contener al ser humano, entender qué le pasa y ver si los puedo agregar. Con ellos conseguimos que se empiecen a sentir cómodos y se agregaron. Además, no son dos jodidos, son buenas personas que estaban pasando un momento anímico muy difícil. Después nos sorprendemos cuando vemos situaciones feas que pasan con algún jugador y durante una semana o diez días están todos dando cátedra, hablando de que son seres humanos… Y a los 15 días volvemos a la jungla, volvemos a ser una mierda, que ganamos guita… Yo apelé a eso y si sirve para recuperar a dos grandes jugadores para el plantel, no me importa la opinión. Tenemos un equipo con muchos jóvenes y necesitamos gente grande que ayude.

-¿Qué tres cosas ves hasta acá en tu San Lorenzo o buscás que pasen?

-Primero veo carácter, ir a remontar partidos o ir a ganar a de visitante está dentro de cambiar una ecuación que para un equipo golpeado es muy difícil, si se consigue es porque algo bueno se está haciendo. Después me gustaría tener un poco más de intensidad y de presión más alta, a veces perdemos esa presión y venimos al bloque, pero me gustaría recuperar un poco más alto, como pasó el otro día, porque en tres pases estamos definiendo una jugada. Y por último me encantaría, que es algo que ya no tiene que ver con el equipo sino con el entorno, poder ver dentro de un tiempo una comunidad y una unión entre todos, que la gente venga a la cancha feliz de ver al equipo y el equipo se lo retribuya ganando, que todo sea paz y que pueda estar yo peleando un campeonato en San Lorenzo.

Troglio, los rótulos y los estilos de técnicos

Muchas veces, a los entrenadores se los encasilla. Que tal es defensivo, aquel moderno, este otro anticuado… Pedro Troglio en algún momento pasó por eso y hasta el mismo recuerda que en Independiente, a mediados del 2007, lo buscaron para que sacara al equipo del pozo y no para pelear un torneo. Similar al momento actual que vive San Lorenzo. Sin embargo, fuera del país supo dar vueltas olímpicas, tanto en Cerro Porteño de Paraguay como en Olimpia de Honduras.

¿Cómo se describe Troglio? “Yo soy un técnico que aprendió de los de antes, que en la avanzada de hoy trata de adaptarse a los nuevos módulos para no quedar en el camino o no quedar en la famosa frase de que sos un técnico antiguo”, explica.

Troglio con uno de sus maestros: Carlos Timoteo Griguol. (Foto Mauricio Nievas)

Troglio con uno de sus maestros: Carlos Timoteo Griguol. (Foto Mauricio Nievas)

-¿Te gusta el uso de la tecnología?

-Son buenas, pero solamente acompañan. No son la esencia del fútbol, la esencia es el cara a cara con el jugador y lo que les puedas transmitir. Si hoy es tan importante tener un drone volando o 100 computadoras abiertas, mis técnicos y mis maestros no sabían nada porque antes todo eso no existía. Tener eso no es saber de fútbol, si no chau Griguol, chau Bilardo, el Bambino Veira, Dino Zoff. ¿Chau porque no tenían una computadora?. Después, desde lo emocional, trato de adaptarme a los jugadores jóvenes, tengo hijos jóvenes con los cuales puedo practicar, je. Y en la cancha me gusta trabajar con palabras claras, es muy difícil que me escuches a mí decir alguna palabra que los jugadores no me entiendan. Yo el “bascular” no lo digo, sigo diciendo abanico. Por eso amo a Pipo (Gorosito) y sale de un partido y dice: “Jugamos requetebién”.

-¿Pero usás drones y GPS?

-Sí, claro, compré todo. Los GPS son muy buenos, te dan una información increíble, pero antes no los tenías y eso mismo lo veías en la cancha. Mirá, siempre cuento lo de Nacho Fernández. Según los GPS, Nacho a los 70 minutos es como que caía la intensidad de su juego y si le hubiera hecho caso al GPS, lo tendría que haber empezado a sacar y me hubiera perdido como seis partidos que hizo goles entre el minuto 80 y el 90. Para mí, lo mejor que apareció en el fútbol es la edición de video, que cuando Bilardo lo hacía le decían loco porque andaba con los VHS para todos lados, je. En conclusión, lo de antes era bueno y lo de ahora también…

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