llegó a Florida haciendo windsurf tras sortear olas de cuatro metros

El windsurf es un deporte que miles de fanáticos del agua y el viento disfrutan. El desplazamiento se realiza mediante una tabla y una vela, pero el viento cumple un rol fundamental ya que puede condicionar mucho a quien esté conduciendo el elemento. Justamente Elián López vivió una compleja situación al salir de Cuba y terminar en Florida sorteando obstáculos muy complejos.

López arrancó a las 7:14 de la mañana en Varadero, Cuba con un complejo objetivo en mente: llegar a Estados Unidos. Tras sobrevivir al cáncer de colón, necesitaba hacerse una colostomía que en su país no podía. Durante más de 24 horas estuvo en el agua y nada fue sencillo.  “La travesía fue muy difícil, no era lo que estaba esperando en cuanto a las condiciones del viento, sobre todo, el mar muy desorganizado, todo muy lento y monótono”, dijo en una entrevista con el portal Noticias 23.

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Si bien durante el día el traslado no había sido tan dificultoso, al anochecer la situación cambió. La marea se volvió difícil de surfear y el temor creció.  “El mar estaba muy desorganizado. Una cosa es el oleaje, pero una ola de cuatro metros por este lado, otra de dos metros de frente, tú dices, ¿cómo gestiono esto? En dos ocasiones el oleaje me sacó de la tabla y es cuando pierdo mis espejuelos de visión”, agregó.

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“Era increíble, nada más ponerme de pie en la tabla, era un proceso, hacer algo tan sencillo, sacar la vela del agua, no caerte. Me ponía de pie, agarraba la vela, avanzaba algo, frustrante. Me volvía a caer, revisaba posición, me daba cuenta que no había avanzado nada”, explicó.

En medio del caos intentaba comunicarse con su familia y contarle lo que estaba viviendo. Fue ahí que su esposa e hija, le enviaron mensajes motivacionales desde Cuba para alentarlo en lo que restaba. Sin embargo él buscó no generarles una mayor preocupación y confesó: “Yo no quería hablar con mi esposa en esas condiciones, y mucho menos con mi hija”.

Al segundo día, cuando se hizo de noche, la situación ya era insostenible. El miedo a una hipotermia era cada vez más factible y fue ahí que Elián decidió contactar a dos amigos que estaban en Miami para pedirles ayuda. Justo cuando anocheció, la Guardia Costera llegó al rescate y concluyó: “Creo que no hubiera podido sobrevivir si tenia que pasar otra noche, a lo mejor mi mente lo quería, pero mi cuerpo no hubiera resistido. En todo ese día yo no había bebido nada de agua. Creo que lo que me quedaba era una barrita de cereal, que ya le había entrado agua de mar”.

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