La reflexión de Marcos Rojo por su expulsión: “Fue irresponsable dejar a Boca con diez”

Es el capitán, Marcos Rojo. El alma de este equipo. El que pone el corazón en cada pelota. El que deja la vida por los colores. Esos colores que siente desde chico. El que de tanto meter, claro, a veces se excede. Pasó anoche en el Allianz Parque, cuando a los 21’ ST dejó al equipo con diez. Fueron dos patadas (patadones) en 15 minutos.

El defensor primero despejó una pelota y le quedó el pie arriba, llegando a rozar apenas a Rony (si le daba de lleno, era roja directa): amarilla a los 6’ del ST. Al rato, Endrick aceleró, llegó antes a la pelota y Rojo, muy tarde. Demasiado. Segunda amarilla y roja en la mano de Matonte, el árbitro uruguayo. Ni siquiera hubo protesta; solo lamento, sabiendo que no solo dejaba a sus compañeros con uno menos en la semifinal, sino que además se perdía una posible final…

“Desde el momento de la expulsión sufrí mucho. Se nos venían. Dejar al equipo con uno menos fue muy irresponsable: solo tengo palabras de agradecimiento a mis compañeros por la clasificación”, dijo Marcos luego de la clasificación. “Ahora en frío pienso en que me pierdo la final que tanto deseaba jugar”, añadió.

La reflexión de Marcos

Se entiende el lamento. Boca, más allá de algún sofocón, lo venía aguantando bien con un Chiquito siempre enorme y una defensa firme, justamente con Rojo como uno de sus sostenes. Pero después de esa tarjeta todo se volvió muy cuesta arriba. Los brasileños se agrandaron y Boca sufrió. Y cómo. De hecho, apenas siete minutos después de la expulsión, llegó el empate del Palmeiras. Y a sufrir.

Dura entrada de Rojo ante Palmeiras (AFP).Dura entrada de Rojo ante Palmeiras (AFP).

“Tenemos un equipo de hombres que va al frente en todos lados. Lo demostramos en una cancha difícil. Hicimos un grna partido y ahora me toca acompañar a mis compañeros”, razonó Rojo. “Tenemos emoción, pasamos muchas cosas. Estamos muy bien. Estaba convencido de que íbamso a ganar: estaba seguro de que íbamos a pasar“, dijo luego de la victoria por penales.

En ese momento, fue inevitable no pensar en aquella final de la Copa América 2016 ante Chile en los EE.UU. Esa vez el árbitro brasileño Heber Lopes, que había expulsado a Marcelo Díaz y los chilenos estaban con diez, expulsó a Rojo por salir a cortar una pelota ante Arturo Vidal. Encima, después también vinieron los penales y la Selección (¡y con Chiquito Romero en el arco!) cayó en su segunda final de Copa América al hilo. Esta vez fue diferente. Muy diferente.

Porque esta vez apareció Chiquito. De nuevo. Ya en los cuartos ante Racing, serie que Rojo definió con el último penal, Romero le prometió en la merienda previa que iba a ser figura en los penales. Anoche volvió a hacerlo. Para que Rojo respirara aliviado. Aunque con un sabor agridulce por perderse la final.

Fue una roja infantil. Irresponsable. Pudo costar más caro aún. Ya habrá tiempo igual de pensar en su reemplazante. Ahora es el tiempo de festejar.

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