La promesa de River que recurrió a la psicología para superar su racha de lesiones

Flabian Londoño Bedoya es conocido entre los hinchas de River por tres situaciones: los golazos que suele hacer en la Reserva, las veces que se quedó a las puertas de dar el tan esperado salto a Primera y las lesiones, muchas de ellas musculares, que persiguen al elegante centrodelantero colombiano que a los 22 años está en un punto de inflexión en su carrera.

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Porque para salir de ese espiral de infortunios en el que se siente metido, FLB decidió recurrir a la ayuda de los psicólogos del club, quienes le están dando apoyo terapéutico mientras se recupera del último desgarro que sufrió, esta vez en el isquiotibial derecho frente a Sarmiento, muy pequeño en el músculo pero no tanto en el alma.

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A esta promesa que ya lleva 39 partidos oficiales y 19 goles en el último escalón de su formación todavía no se le pudo dar el debut como profesional porque cuando estaba haciendo la pretemporada en Orlando se desgarró, porque en el momento en que Gallardo apeló a los juveniles para el superclásico en la Bombonera por el brote de Covid él también estaba contagiado y porque en el momento en que con Julián Álvarez y Braian Romero faltaban delanteros en el plantel, aún se estaba recuperando de una inoportunísima fractura en la clavícula.

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Y en el medio de todo eso, para colmo, sobrevinieron las complicaciones musculares en forma de distensiones, resentimientos de cicatrices anteriores o nuevas rupturas fibrilares, lo que derivó en que esta promesa que genera una gran expectativa en el micromundo millonario haya recurrido a la ayuda profesional, además de a tratamientos físicos específicos que complementan a los que hace en el club. Todo eso, obvio, con el propósito de salir de este bucle de situaciones adversas que, aun siendo dueño de una fortaleza mental que todos le elogian, le generaron algunas dudas.

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Meticuloso en la atención de su físico, cuidadoso en su registro nutricional y valorado por Gallardo y los dirigentes, al primo de Gerardo Bedoya no le permitieron salir en este mercado pese a los sondeos de Defensa y Justicia y Gremio de Porto Alegre porque apostaban a que por fin llegara su retrasada explosión. Aunque lo que explotó, una vez más, fue uno de sus músculos. Y eso hizo que se apoyara mucho más en los profesionales para intentar espantar los fantasmas que empiezan a merodearlo.

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Los meses que vienen serán fundamentales para el futuro de este futbolista que, con contrato hasta diciembre del 2024 y una cláusula de rescisión de 25 millones de euros, busca en el diván superar la mala racha, lograr la ansiada continuidad y llegar a Primera.

Algunos goles

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