La oportunidad de enderezar el Barco en el 11 de Gallardo

Cuenta con la materia prima futbolística y el coraje que pretende Marcelo Gallardo en los futbolistas desequilibrantes, además de que sus cualidades encajan con el estilo tradicional de River. Resulta lógico que haya tenido que atravesar un proceso de adaptación al intenso, voraz, dinámico y veloz equipo del Muñeco, sobre todo porque sus dos años en el Atlanta United de la MLS interrumpieron la acelerada evolución que había mostrado en sus inicios en Independiente. Aunque ya es momento de que Esequiel Barco retribuya en el campo de juego el enorme espaldarazo que le dio el entrenador en público luego del triunfo ante San Lorenzo y a demostrar que la millonaria inversión que el club hizo al apostar por él no fue para nada en vano.

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Con la ausencia de De la Cruz (afectado a la selección uruguaya por la fecha FIFA), este sábado ante Talleres y en pleno Monumental a Barco se le presentará -otra vez- la chance de lograr el despegue como titular que se espera de él desde que llegó a Núñez como un refuerzo top en el comienzo del año. En esa línea, Gallardo sabe que la explosión y el atrevimiento del volante ofensivo de 23 años le puede aportar un desnivel individual que ningún otro jugador del plantel le brinda, sólo con la excepción de los picantes arranques de Pablo Solari aunque en otro sector de la cancha o con las aceleraciones de DLC, más cerca del círculo central.

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A lo que aspira el deté es a que Barco aplique su valentía para pedir siempre la pelota con mejor criterio colectivo, que entienda que su gambeta debe ser productiva para limpiar los ataques, romper líneas o penetrar en el área rival, y que en otras zonas del campo el equipo necesita que él se conecte con sus compañeros, que descargue y ataque los espacios jugando a uno o dos toques. Si no, EB21 termina embarullando los avances y/o chocando contra la defensores y provocando, en varios casos, contragolpes que agarran al resto mal parado y con peligrosos y grandes huecos por cubrir en el retroceso. Algo que se repitió en un sinuoso año: del mismo modo que tuvo partidos de holgada aprobación (Olé lo puntuó con 8 ante Gimnasia y Lanús), en otros tantos justificó el aplazo, mostrando vaivenes muy marcados. Y si el deté insistió fue precisamente por cómo le valora su temperamento, sus ganas de ir para adelante sin frustrarse ante la inconstante dificultad.

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En cierto punto, el caso del ex Independiente es similar al del Pity Martínez: MG lo bancó de manera incondicional hasta que el zurdo logró desplegar su mejor versión, algo que no pudo lograr con Viudez, Bertolo y Carrascal pero sí consiguió también con DLC y Quintero.

Lo que busca el Muñeco con Barco, entre otras cosas, es que transforme sus regates en imprevisibles y evite repetir el movimiento de enganchar siempre hacia su derecha con la cara externa del pie diestro. A la vez, que amplié su visión panorámica para advertir opciones de pase y que sus disparos al arco no sean siempre la primera alternativa, más allá de que sus golazos a Racing y Colo Colo fueron muestra de lo que es capaz de hacer si está a tono.

En deuda

El hecho de que River haya invertido u$s 4,4 milones entre el cargo por el préstamo de dos temporadas y el contrato del jugador, por el que además tiene una opción de compra de u$s 7.000.000 por la mitad del pase (se puede ejecutar en diciembre o a fines de 2023), genera la sensación de que el futbolista que Francescoli comparó con el Burrito Ortega está en deuda. Y ahora, en un tramo crucial para el CARP en la LPF, como en la Copa Argentina el miércoles ante Patronato, es un déficit que Barco debe empezar a saldar. El apoyo y los elogios del entrenador fueron un empujoncito. El resto depende de él.

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