La ilusión nos queda lejos

No hay palabras porque no se puede decir nada más. Porque jugar un clásico es estar convencido de ganarlo hasta el último segundo. Y no es que fallamos en este partido sino en cuatro torneos y hasta nos salvamos de perderlo. Ya no vemos como insólito el que perdimos con ellos después de que no atacaran nunca, ni las eliminaciones en la Sudamericana y en Copa Argentina, porque todo se vuelve a repetir. Era ahora o nunca y otra vez fue nunca. No alcanza con parecer mejores, hay que ser mejores.

Rojas falló un gol clarito (Foto:  MARCELO CARROLL).

Rojas falló un gol clarito (Foto: MARCELO CARROLL).

Ya se acabaron las chances de sumar porque tuvimos casi medio campeonato para amarrocar puntos, como hacen las hormigas con las hojas y no lo hicimos y corremos ya a mucha distancia a los de arriba. Era sí o sí, los teníamos ahogados, sin dar dos pases, contra las cuerdas, haciendo tiempo y puliendo la estatua de Rossi y nosotros preguntándonos ¿cómo nos cuesta hacerles un gol? Y empezamos a repetir el partido que terminamos perdiendo por penales y repitiendo el karma de no aprovechar los momentos ¿Cómo querés intentarlo? Charly de cabeza, Lolo de volea, Aníbal desde afuera, esa inconcebible de Rojas a la estratósfera, el Demonio de globito… ¿Qué más, amén de rezar?

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La justicia no nos premia pero los goles se hacen… Otra vez, todo repetido… Nos enojamos con nosotros mismos por perdonarles la vida mil veces, un calco del de Arsenal porque hicimos un primer tiempo excelente. Da felicidad ver jugar a Racing en sus grandes momentos pero es toda nuestra la falta de eficacia que corone el brillo. En los otros 45 igual pero menos, Charly lo erra solo, el paraguayo solo y Cope que nunca le pifia.

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Ellos contra nosotros ligan todo pero quiero decirle esto, Profesor Gago: por favor ensayen definición en la semana porque la suma de latidos de corazón y nervios nos van a terminar matando. Y al mismo tiempo que el equipo se empieza a desinflar anímicamente y casi lo perdemos y así se desinflan nuestras chances del título. Y la ilusión nos queda lejos. Un punto con sabor a tristeza y mucha nada.

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