inspiración en Klopp, elogio a Gallardo y una imperdible con Bilardo

Abel Balbo se retiró del fútbol con la camiseta de Boca en el 2002 tras una exitosa carrera en el fútbol italiano y luego de un breve descanso, se dedicó por varios años a entrenar categorías menores, hasta que casi una década después decidió dejar de dirigir para estar más cerca de su familia.

A casi diez años de ese impasse, con sus hijos ya más grandes (29, 23 y 18) y viviendo en distintos países del mundo, ex delantero de 55 años se puso como meta retomar la carrera de técnico en el fútbol argentino inspirado en el juego vertical y ofensivo, como el que lo destacó en sus tiempos de goleador en los clubes italianos Udinese, Fiorentina, Roma y Parma.

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Soy técnico como era jugador. Quiero hacer goles. Quiero ganar porque quiero hacer goles. Lo contrario a la filosofía italiana del que ‘gana el que menos goles le hacen'”, explicó Balbo, pese a que en el curso de entrenador UEFA Pro tuvo como profesores a los prestigiosos DT italianos Marcello Lippi y Fabio Capello.

Me encanta (Jürgen) Klopp, me inspira mucho. Mi manera de pensar y de ver el fútbol es muy parecida, es el número uno, por la gestión del grupo y la practicidad del juego, cómo verticaliza el juego con rapidez. La primera idea es la verticalización del juego y después, si no se puede, se busca de otra manera, con la posesión del balón como hace (Pep) Guardiola. A mí no me gusta mucho eso del fútbol de Guardiola, aunque él es extraordinario y un número uno también”, agregó.

De los entrenadores argentinos que lo dirigieron en su carrera que empezó en Newell’s Old Boys, siguió por River Plate y cerró en Boca Juniors tras 12 años en Italia, Balbo destacó a Carlos Bilardo, Daniel Passarella y Carlos Bianchi. “La enseñanza depende de vos. Si tenés humildad y querés aprender, todos te enseñan algo. Algunos más y algunos menos. Con características distintas y geniales todas. Vas robando cositas“.

-¿Recordás algún momento especial con Bilardo?

-Podés estar hablando tres días. Era genial. Lo que aprendí mucho y me di cuenta después del Mundial 90 era la formación de grupo que hizo él. Era un grupo muy unido y muy fuerte, por eso llegamos a la final estando hechos mierda. La formación del grupo empezó un año antes, se nos aparecía en Udine de sorpresa. ‘Vamos al restaurante’, le decía. ‘No a tu casa para estar con la familia’, respondía él. Cada tanto nos reunía en Bergamo con Caniggia. Troglio y Dezotti, un frío de cagarse, lo que menos interesaba era el entrenamiento sino la formación del grupo. Ya lo había decidido él, nosotros no lo sabíamos. Incluso dejando a algún jugador que merecía estar, tenía un mejor momento, pero él no cambió nada. Porque el grupo era lo más importante. Y eso fue lo que pasó: llegamos a la final por el grupo, porque realmente estábamos hechos pedazos.

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-¿Hechos pedazos de qué manera?

-Teníamos a Diego que no podía ni caminar, a varios lesionados. No podíamos encajar con el juego. Pero había unión de grupo y amor propio que sacó adelante todo. Ibamos a los penales y ya habíamos ganado antes de empezar a patear. La seguridad, la confianza en el compañero. Eso lo lográs si empezás a trabajar antes, no el último mes del Mundial. Yo no voy a dirigir una selección, pero si me tocaría lo encararía así.

Con a la Selección Argentina, además de Italia 90, Balbo participó de de Estados Unidos 1994 y Francia 1998, y las Copas América de 1989 y 1995. Y compartió nada más y nada menos que dos Mundiales con Diego Maradona

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“Era mi ídolo. El Mundial del 86 lo miraba desde mi casa. Era un ídolo. Después lo tuve como compañero y con el tiempo nos hicimos amigos. Lo llevo en el corazón. Tuve la suerte de vivir momentos importantes. Lo que me acuerdo es que cuando fui por primera vez a la Selección, no me conocía, sólo sabía quién era yo porque jugaba en River, no nos habíamos visto nunca. Él me llamó y me pegó un abrazo. ¡¿Te imaginás que te abrace Maradona?! No entendía nada, el primer día de la Selección, y me dijo: ‘Balbito, mirá que ahora sos uno de nosotros, vamos para adelante’. Después de ahí te querés comer el mundo”, contó.

“¡Que venga Diego, te dé un abrazo y te diga así! Eso fue lo que me quedó grabado. Porque un chico que recién empieza, era joven, mis primeros partidos con la Selección Argentina. ¡Que venga el ídolo te da una fuerza, una motivación! Diego una de las grandes cualidades que tenía era la formación y la unión del grupo, porque él realmente como compañero era extraordinario”.

-¿Y qué entrenadores argentinos te gustan?

-El Cholo Simeone es genial en cómo transmite la idea. Más allá de que mi identidad está muy lejos, lo admiro. Cómo incorpora a los jugadores la mentalidad. El equipo es el Cholo jugando. Eso es muy importante y difícil de lograr. Me gusta el Cholo por eso. Y técnico argentino en este momento, Gallardo es el mejor, no lo tengo que decir yo, todo el mundo lo dice. Me siento identificado porque verticaliza mucho, pressing. La primera opción de River es verticalización del juego, juega a la profundidad atacando los espacios. Saca mucha diferencia en Argentina porque son pocos los que juegan así. Me encanta. Yo lo pienso así también.

Batistuta y Balbo, compañeros en la Selección en los Mundiales de 1994 y 1998.

Batistuta y Balbo, compañeros en la Selección en los Mundiales de 1994 y 1998.

-¿Es muy difícil para un DT dar el salto a Europa?

-No, no es difícil. Vas a encontrar algunas dificultades, pero vas a encontrar otras cosas que te van a ayudar. Vas a dirigir a clubes en los que hay que cero problema, solo es entrenar, y los jugadores solo piensan en jugar. No hablo de River, hablo del fútbol argentino en general. Va a tener jugadores que van a resolver muchos problemas donde el técnico se equivoque, que eso pasa. También depende del fútbol al que vaya. Ir al fútbol español o italiano es más fácil que el inglés, que es un fútbol más distinto al nuestro, pese a que Pochettino y Bielsa se adaptaron. Marcelo está preparado, no va a tener ningún tipo de problemas.

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-¿Qué te parece Battaglia en Boca?

-Lo veo bien, lo está haciendo bien. Después, como todos, sobre todo cuando estás en un equipo tan grande como Boca, depende de los resultados. Le tocó entrar en un momento difícil, lo está manejando bien. Está cometiendo algunos errores y eso es normal, el error forma parte del proceso de crecimiento y le deseo lo mejor porque es un muchacho extraordinario. Lógicamente dependerá de los resultados, porque es Boca. La Copa Argentina puede darle la posibilidad, sino ya es más complicado.

-¿Cómo ves la decisión de Riquelme se involucrarse como dirigente?

-No es fácil, no es fácil. Demuestra que es una persona con confianza en sí mismo. Creo que Román -cuando empezás en actividad nueva, dirigencial sobre todo, que nunca fuiste- va a encontrar algunos problemas, va a cometer algunos errores, y va a ser normal. A través del error se mejora. Es parte de cualquier proceso. Va a llevar a Boca de nuevo a grandes logros. Para colmo le tocó en un momento bravo y difícil porque del otro lado ganan todo, entonces se te complica un poquito más, pero creo que Román tiene la capacidad para salir adelante y hacer una gestión muy buena.

-Cuando estuviste en Boca, ¿cómo lo viviste?

-Boca es particular. Una experiencia única, le deseo a cualquier futbolista que pueda jugar. Yo no soy hincha de Boca, te lo digo ya, pero que puedan jugar un día con la camiseta de Boca en la Bombonera donde saltan y cantan todos, vibra hasta el piso de la cancha, es una sensación que tenés que vivirla. Cuento siempre en Italia, ahora bueno tengo a de rossi que me ayuda. pero jugar en la Bombonera es muy particular.

-¿Recordás la primera vez de local?

-Si, era un partido de Copa Libertadores, a cancha llena hasta los huevos, ¡cómo me voy a olvidar! Una experiencia extraordinaria.

Abel Balbo jugó en Boca en 2002.

Abel Balbo jugó en Boca en 2002.

-Jugaste en River también, ¿cómo los comparás?

-No se trata de comparar. River y Boca son los más grandes que hay y son de valores iguales. Pero ya es distinto. El estadio de River es más grande y la Bombonera está todo ahí, tenés todo encima, a la gente. Como jugador es lo mismo, la responsabilidad es mucha, no es fácil, tenés mucha presiones y no podés fallar nunca, y tenés que tener una continuidad que es difícil de lograr. Por eso cuando me preguntan de Julián Alvarez digo que va a ser un fenómeno porque de edad muy joven se puso a equipo como River en la espalda y lo sacó adelante, y hace cosas que a esa edad es muy difícil en un equipo tan grande como River. Por eso cuando tenga la posiblidad de ir a un grande de Europa, donde va a aprender y mejorar muchas codas, va a ser un jugadores extraordinario, un crack.

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-¿Imaginás a Alvarez como un jugador importante por muchos años para la Selección?

-Para la Selección va a ser un jugador importantísimo por muchos años. Lo que hace acá lo va a hacer allá, porque jugar en Argentina no es fácil. Va a encontrar otras complicaciones, pero cuando tenés lo que tiene él, que es la personalidad, el talento, la prestancia física, lo ves muy centrado y tranquilo, va a triunfar. Va a tener una carrera exitosa en Europa y extraordinaria en la Seleccion. Es un bien para todos.

-¿A Luis Vázquez lo tenés visto?

-Me gusta mucho ese chico también. Son distintos. Pero es interesante, más nueve, usa más la parte física. No es fácil hacer los goles que hizo en Boca, con algunos problemas como atraviesa el equipo, más complicado todavía. Me gusta, me gusta mucho.

-¿Qué consejos les darías a estos chicos?

-Entrenarse con pasión y amor, después el talento está. Si tenés talento, agregás corazon y las ganas, y te cuidas, el triunfo está a tu alcance. Cuando sos joven te bancan mucho porque sos joven. Después, cuando empezás a demostrar, te piden más, y tenés que demostrar más. 

-River, Boca, Newell’s, ¿dónde te gustaría dirigir?

-El único club que no podría dirigir es Central, imposible, no podría ir nunca.

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