Incorporaciones vs. refuerzos, el dilema de River en el 2022

¿Acaso se puede ser incorporación y no refuerzo? Si quiere la respuesta, repase lo que le está sucediendo al modelo 2022 de Gallardo. Como nunca en el ciclo, en este año a River se le dio un contraste notorio: el Muñeco acumuló a su stock 11 incorporaciones aunque al menos la mitad, aún, no puede ser considerada refuerzo.

Que estén en el plantel (e incluso que por diferentes circunstancias sumen bastantes minutos en el equipo) no significa que aporten o robustezcan al equipo. El “River no te espera” del Muñeco no fue impensado: el entrenador no va a exponer en público a varios de los que no le entregaron las respuestas que necesitaba y que antes de la eliminación de la Libertadores le provocaron una incertidumbre que hace tiempo no vivía, pero los hechos hablan por sí solos.

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Pochettino y Leandro González Pirez, los de menor nivel dentro del grupo que llegó en el mercado de verano, ya no integraron la lista de concentrados para el partido con Aldosivi y a medida que se vayan sumando los lesionados (Paulo Díaz, Suárez, más tarde Rojas) esto bien podrá alcanzar a Andrés Herrera e incluso hasta Juanfer Quintero.

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Rodrigo Aliendro fue la contracara que dejó en evidencia a quienes lo precedieron. El Peti se puso la camiseta y rindió, como le encanta a su entrenador, y lo mismo sucedió con Lucas Beltrán, aunque con la salvedad de que el Vikingo ya sabía lo que era tener ese peso sobre el lomo y, como David Martínez o Enzo Fernández, regresó mejorado y más maduro para soportarlo.

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Y esa línea es la que aparentan seguir los dos últimos que llegaron: Borja y Solari. Ambos, curiosamente, comparten la felicidad extrema por haber arribado a Núñez y eso, al menos en sus primeros minutos en cancha, se reflejó en sus rendimientos. Y aunque el colombiano se llevó todos los flashes, en el cuerpo técnico no pasó inadvertida la osadía, el atrevimiento y el desparpajo con el que el Pibe, un wing de los de antes con la intensidad de los extremos modernos, salió a escena.

Borja ya empezó a pagar con goles y asistencias (Prensa River).

Borja ya empezó a pagar con goles y asistencias (Prensa River).

Tuvieron oportunidades

Y acá está el punto divisorio: el carácter. Así como ni el Monumental ni los nervios del debut ni ninguna otra circunstancia apabullaron a los cuatro que se sumaron en invierno, todo lo contrario pasó con los anteriores, que necesitaron un tiempo más de adaptación o directamente hasta ahora no lograron insertarse.

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Oportunidades no les faltaron. De hecho, de los que se sumaron este año Esequiel Barco fue el que más jugó (1.832 minutos en 30 partidos, 22 como titular, con 4 goles) y en el top five lo siguen Elías (1.698 minutos), Herrera (1.304), Pirez (1.219) y Mammana (902). Este último parece haber encontrado como marcador central (su puesto natural) el lugar que como lateral no había podido sostener en el equipo.

A Barco le cuesta (AFP).

A Barco le cuesta (AFP).

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Gómez aprovechó la falta de variantes para seguir haciendo la adaptación en cancha y Barco es un caso en sí mismo. Futbolista que atrae a Gallardo por su mano a mano, es de maduración tardía: sufrió los mismos altibajos que el equipo, jamás logró tener un rendimiento personal más elevado que el global y no logró que su repertorio de solista compatibilizara con el de la orquesta. Aunque el Muñeco sigue apostando a él, pese a sus errores en la toma de decisiones: una opción de compra de u$s 7 millones está en juego para que siga insinuando muchísimo más de lo que concreta.

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Pochettino volverá a Austin a fin de año (AFP).

Pochettino volverá a Austin a fin de año (AFP).

A propósito de opciones, es un hecho que no se va a hacer uso de la de Pochettino (u$s 6 millones), que con González Pirez muy probablemente se busque una salida y que Juanfer tendrá que dar un vuelco en su rendimiento no sólo para ganarse minutos sino también para extender su estadía un año más.

Gallardo tomó nota. Para él también fue un aprendizaje lo que sucedió en estos siete meses. Y aunque la evaluación global llegará a fin de temporada, ya tiene claro que en su River todas las incorporaciones no fueron refuerzos.

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