Huracán le ganó a Racing tras 12 años

Qué decir de este Racing que desconcierta. Cómo explicar que no pueda despegar despegar o, ni siquiera, empezar a carretear con velocidad. Un paso atrás, uno adelante, otro atrás… Ni más ni menos, la misma tónica que tuvo en un 2021 muy negativo, con mejores intenciones en el juego desde la llegada de Fernando Gago, pero sin las ejecuciones que respalden esa idea cerca del arco de enfrente. Quedó a mitad de camino, otra vez. Se diluyó en esa búsqueda. Y con todo lo que le costó, si encima Marcos Díaz le tapó un par de pelotas difíciles, todo se le hizo mucho más cuesta arriba.

Y qué decir de Huracán, ese equipo que venía maltrecho en los últimos partidos, también con sus altibajos, aunque con una ilusión que nadie le quita. Con la victoria de anoche, justificada por su efectividad y las solventes apariciones de su arquero (tampoco tantas, eh), mantiene al menos una chance muy remota de clasificarse a la Sudamericana 2022. Y de paso, volvió a ganarle a Racing después de ¡12 años! En Huracán se destacaron Ibáñez (centro del gol y cierre providencial sobre el final), la recuperación de Hezze en el medio, la buena definición de Cóccaro y algunos momentos de Candia por derecha.

No necesitó de un gran partido el Globo para vulnerar a este Racing. El cabezazo certero de Cóccaro, ayudado por una floja respuesta defensiva de la Academia, lo puso adelante en la chapa y pudo, en alguna contra más, meter el segundo de nos ser por un mano a mano que Chila Gómez le tapó a Núñez. Huracán dio un golpe y defendió la ventaja sin demasiados sobresaltos. Si bien retrocedió mucho en el campo, Racing no resolvió bien con el balón.

En tres cuartos todo se le derrumbaba. Malos controles, Copetti y Chancalay peleados con la pelota, centros defectuosos, bochazos largos sin precisión, nadie que ganara en los mano a mano… Sus propias limitaciones fueron absorbiendo a Racing. Licha López, el más claro como lanzador, no tuvo socio. Copetti, sobre la derecha, quedaba incómodo con la línea cerca. Alcaraz, esta vez, sin desequilibrio. A Cvitanich casi no le llegaba la pelota. Y encima, en defensa el equipo nuevamente padeció. Dos triunfos y cuatro derrotas lleva Gago hasta aquí, pero lo más preocupante para el DT es la falta de agresividad y buenas resoluciones en las chances de gol (ayer pocas) que construye. Racing se mantiene ne zona de ingreso a la Sudamericana, pero no juega bien.

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