Gambito de Dama: ¿cuál fue la mejor ajedrecista argentina?


Gambito de Dama es una miniserie que se convirtió en furor de Netflix. La ficción es un drama que narra la vida de Beth Harmon, una huérfana prodigio del ajedrez que busca convertirse en la mejor jugadora del mundo mientras lucha con sus problemas emocionales y dependencia de las drogas y el alcohol.

Pero, ¿quién es la Gambito de Dama argentina? ¿Existe? Claro que sí, Claudia Noemí Amura es la mejor ajedrecista del país y americana de todos los tiempos. La Gran Maestro femenino.

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Claudia nació el 26 de agosto de 1970 en el Hospital Argerich, en La Boca, por lo que es muy fácil deducir de qué cuadro es fanática. Aprendió a jugar al ajedrez a los siete años, viendo cómo jugaban los demás. Su padre, Luis Amura, era un aficionado de este deporte y fue así que, mientras lo escuchaba y veía jugar, se convirtió en una niña prodigio del ajedrez. “Fue todo medio autodidacta. Aprendí desde la anotación, no me imaginaba las piezas en la cabeza, ni veía tableros como la de la tele”, contó en alguna ocasión.

El equipo olímpico femenino de Argentina, a pleno en la Olimpíada de ajedrez de Batumi: Marisa Zuriel, Ayelén Martínez, María Florencia Fernández, Carolina Luján y Claudia Amura (adelante). Foto: @DamasOlimpicas

Debutó en un torneo ajedrecístico a los 8 años. A los 14 ganó un campeonato nacional y fue la primera iberoamericana en consagrarse como Gran Maestra Internacional. Y su vida, siempre con el ajedrez como epicentro, también podría trasladarse a la pantalla grande, porque además vivió en un convento con la idea de hacer la carrera de monja, trabajó como periodista haciendo colaboraciones en “La Nación” y “Página/12” y fue secretaria de Deportes de la Provincia de San Luis.

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Entre tantos logros, ganó el Campeonato Argentino femenino de ajedrez en 1985, 1987, 1988, 1989 y 2014; y representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de 1988, 1990, 1992, 1994, 1998, 2008, 2010, 2014, 2016 y 2018.

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“Para mí la escuela era aburrida. Faltaba mucho. Cuando volvía de los torneos pasaba a la madrugada por la puerta del Sagrado Corazón, mi colegio, a caballito de mi papá. Obvio que los chicos me hacían bullying, porque era grandota, me decían ‘La jirafa, y encima jugaba al ajedrez, que para ellos era una actividad muy extraña. Todo eso lo viví en la primaria. Y a los 14 ya gané mi primer campeonato nacional”, contó Amura, quien se radicó en San Luis, donde vive con su esposo, el gran maestro mexicano Gilberto Eduardo Hernández Guerrero, padre de sus cuatro hijos.

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Antes de que estallara el corralito en la Argentina, Claudia y su marido se fueron a vivir a España, donde nacieron tres de sus pequeños. Ahí vivimos bastante bien del ajedrez. Pero tampoco es fácil la vida en Europa para una familia y al final nos volvimos a nuestra casa en Merlo, donde puse mi escuela de ajedrez. En el 2005, se hizo el Mundial de Ajedrez y nos llamó el gobernador Alberto Rodríguez Saá, al que le encanta el ajedrez, y comenzamos con el programa Ajedrez en las Escuelas. Hace 14 años que éste es mi trabajo fijo. En la miniserie “Gambito de dama” la protagonista juega al ajedrez y listo, no tiene que mantener a nadie, no se casa….. Acá, en cambio, la vida es esta: tenemos que trabajar, cocinar, cuidar a la familia”, le decía a La Nación en una entrevista.

Claudia Amura, la Gambito de Dama argentina que tiene una vida de película. La realidad supera a la ficción. Tomá nota, Netflix.

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