Frank Fabra, del secreto del golazo a la relación con Riquelme

Nunca se atrevió a hacerse ese corte de pelo que lució Ronaldo Nazario en el Mundial de Corea-Japón 2002, pese a que a sus 11 años Frank Fabra le encantaba mirar a O Fenómeno brasileño, uno de los mejores delanteros de la historia por su amplitud de recursos para sacarse rivales de encima y definir. Pero si bien no se hizo el corte, en sus primeros años en el fútbol en la escuela de fútbol de Nechí, ya trataba de sacar algunos movimientos de su ídolo. “Miraba los partidos y lo imitaba”, contó alguna vez. Y el domingo ante Rosario Central en Liniers, en el segundo gol de Boca, quedó más que claro…

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Este Fabra que goza Riquelme, al punto de aplaudirlo como a ningún otro jugador durante su gestión como vicepresidente, creció idolatrando al “gordito brasileño”, como se refirió alguna vez, pero también admirando a jugadores que lejos estaban de jugar en la defensa, caso Giovanni Hernández, reconocido en Colombia como “el último diez”, y Víctor Hugo Aristizábal, enorme goleador que integró su selección durante toda la década del 90.

En su pueblo le gustaba jugar adelante, porque tenía condiciones con la zurda que era sobresaliente y la potencia. Se destacaba entre los chicos”, le cuenta a Olé Rubén Bedoya, el entrenador colombiano que en el 2000 lo descubrió en Nechí, en 2006 lo llevó a Envigado y en 2010 lo hizo debutar en Primera.

Así, a imagen y semejanza de futbolistas que no jugaban en su posición actual, el joven Frank pasó por varios puestos del mediocampo, como volante por izquierda y enganche con libertad para moverse por todo el campo. Incluso en sus primeros años como profesional en el Envigado. Y toda ese bagaje es el que mostró luego en Deportivo Cali y Deportivo Independiente Medellín, y trajo a Boca en 2016. Claro, con el tiempo, a medida que se fue afirmando en su puesto actual, sumó otros referentes -siempre brasileños- como Cafú y luego Marcelo.

La redención

Si bien tuvo varios altibajos en su etapa en el fútbol argentino, su golazo a Central parece consolidar una levantada que comenzó en el semestre pasado, luego de haber atravesado momentos críticos en 2020 con el error que costó la eliminación de la Copa Libertadores ante el Santos y también en 2021 con la muerte de su papá mientras se encontraba con su selección en la Copa América.

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Tan mal estuvo que dentro de la cancha llegó a perder el puesto con Agustín Sandez y se mencionó la posibilidad de que se fuera del club, pese a que varias veces el colombiano de 30 años dijo que le gustaría retirarse en Boca. “La pasé mal, fue difícil, porque desde los 13 años que no convivía con mi papá”, contó una vez que empezó a salir adelante por la familia que tiene a cargo y porque su padre estaría orgullo de él.

En el medio de toda esta situación, fue que tuvo alguna charla con Riquelme en la cual el ídolo le dijo que “estar en Boca es motivo más que suficiente de felicidad” y desde entonces el colombiano reconoció que “no paró de estar con buen semblante y alegre, porque así comienzas las buenas cosas”.

Ya antes de asumir, Román había elogiado y dejado bien clara su predilección por el juego ofensivo del lateral izquierdo. “Es el más claro del ataque de Boca”, dijo en 2018, a la vez que mencionó los goles que le facilitaba a Benedetto y lo importante que era por la banda izquierda para Cardona, como una remake de Clemente Rodríguez-Riquelme, salvando las diferencias entre los números 10. “Hace más lío que Pavón”, agregó en aquel momento, fiel a su estilo de ver el fútbol muy simple.

Golazo de Fabra a Rosario Central, para el triunfo 2-1 de Boca.

Golazo de Fabra a Rosario Central, para el triunfo 2-1 de Boca.

Golazo de Fabra a Rosario Central, para el triunfo 2-1 de Boca.

Golazo de Fabra a Rosario Central, para el triunfo 2-1 de Boca.

Este Fabra es el de la resurrección. Mucho más comprometido y atento en las tareas defensivas, entregándose mucho más por el equipo, fundamentalmente sin distracciones. Y a la vez, en ataque, volvió a ser imparable cuando pisa el área rival. De hecho, contra Central tuvo dos jugadas bárbaras: la primera, la que terminó con un perfecto pase atrás que Ramírez no pudo convertir, y la otra fue la del gol, con pared, cambio de pierna y zurdazo tres dedos al segundo palo.

“Está cómodo, bien y tranquilo, y ahora en lo deportivo está en el nivel que todos lo conocemos. Él explicó por qué tuvo el bajón”, contaron a Olé desde el entorno del #18.  “Con Román tiene una excelente relación, él mismo lo reconoce”, agregaron, chochos con los aplausos del vicepresidente, a modo de reconocimiento por la enorme definición.

“Ha crecido como jugador y como persona, se ve su madurez en todo aspecto. Sale con propiedad, en el momento oportuno es un atacante más y su talento le permite realizar acciones que sorprenden y agradan al hincha”, completa Bedoya.

El partido en el Amalfitani tuvo más que el décimo segundo gol de Fabra en 148 partidos en el club. Fue el jugador que más pases completó con 38 de 45 (23 en campo rival) y también lideró en gambetas con seis de ocho. Como para ratificar aquella vieja frase de Riquelme y entender mejor los aplausos de alguien que no los regala por nada del mundo…

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