“Estamos trabajando en el 2022 con Gallardo, sin esperar su respuesta”

“Es como que la gente siente que no puede empezar una conversación conmigo sin consultarme eso. No pueden llegar a su casa y decir ‘estuve con Jorge Brito y no le pregunté por la continuidad de Gallardo‘”.

Sentado en el sillón de la oficina de la vicepresidencia contigua a la que sueña con ocupar después de las elecciones, Jorge Pablo Brito luce resignado con el tema mientras el personaje por el que todos lo consultan sonríe –Copa Libertadores de Madrid en mano- desde el único portarretratos que domina su escritorio.

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-¿Llevás la cuenta de cuántas veces por día te preguntan si sigue el Muñeco?

-Entre 15 y 20 veces por día.

-¿Y recordás la situación más curiosa?

-Una vez pasé a ver a un ministro por un tema del banco y lo primero que me preguntó fue si se quedaba Gallardo. Y no te lo preguntan sólo los de River: te lo preguntan todos. Los que son de Boca, los que son de otros clubes e incluso aquellos a los que no les gusta el fútbol…

-¿Y qué les contestás?

-Lo que venimos planteando desde hace mucho tiempo: que es una decisión de él, no es autónoma. Y que va a tener que ver con River y con situaciones del país. En lo que a nosotros respecta, estamos trabajando para que eso se pueda allanar y para que, si existe alguna posibilidad, podamos concretarla. Todo lo que esté en nuestras manos, lo vamos a hacer. Pero lo más importante es comprender que en términos de proyección estamos pensando en el 2022 sin esperar esa respuesta. Las cuestiones de infraestructura, de planeamiento, de Inferiores, todo, lo estamos trabajando con Gallardo.

-¿Que hayan elegido el lema “Continuidad” en las fotos de campaña fue un guiño?

-No. Lo que intentamos transmitir es el proceso de esta CD: después de ochos años de D’Onofrio, ahora me toca liderar a mí.

-¿Alguna vez te quitó el sueño este tema?

-Te mentiría si te negara que la decisión más importante no me dejó dormir. Es “el” tema.

-¿Pensás que el plan que le presentaron en enero con Matías Patanian, que incluía incorporar la Big Data en Inferiores, crear un Consejo de Fútbol y otras cuestiones, puede ser un elemento más para cautivarlo?

-Si es un elemento más para que se quede o no hay que preguntárselo a él. Marcelo nos conoce mucho: ocho años es demasiado tiempo. Y respecto a ese plan, lo que queremos hacer está totalmente alineado con lo que él quiere. Marcelo siente a River como su casa. Nosotros estamos trabajando el proyecto 2022 con él a la cabeza, independientemente de la decisión que tome. Y Gallardo está pensando en River más allá de él, como nosotros. Ojalá se quede, pero no es que está la pelota parada y no resolvemos cosas del próximo año.

-El tema es que esa proyección tiene un significado con él y otro, sin él. Y tu presidencia sería una si Gallardo sigue y otra, si se va.

-Sí, totalmente. Dentro de esa prolongación, la continuidad de Marcelo es un tema excluyente. Pero va a haber un día, sea dentro de dos meses, dos años o cuatro… Las instituciones tienen que trabajar más allá de los nombres. Eso hace que las grandes y serias puedan perdurar en el tiempo.

-¿Y el plan B lo tienen o lo deberían pensar?

-Mirá, a un hincha que el otro día me preguntó lo mismo le dije “¿vos le preguntás a tu mujer ‘si nos separamos, con qué hombre te irías?”. No es un tema que nosotros estemos trabajando. Porque pensamos que el plan A es el único plan.

-¿En esos encuentros y partidos de pádel con el Muñeco, además del tema futbolístico se habla de otras cosas?

-Tenemos reuniones periódicas. En cada viaje, cuando compartimos desayunos, almuerzos, meriendas o cenas, y en las visitas al predio de Ezeiza. Hacemos lo que se llama clearing: cada uno cuenta un poco en qué anda. Marcelo es un tipo al que le interesa saber de la economía del club, detalles de las negociaciones que estamos llevando con los sponsors, por qué no cómo viene la campaña, o qué se hará con las butacas del Monumental.

-¡¿Pregunta por las butacas?!

-Sí, es un tema del que Marcelo suele preguntar. A él le interesa todo lo que tiene que ver con la infraestructura. Y también con la situación general del club. En definitiva, en una sociedad sin fines de lucro como es River, el fútbol no termina siendo ajeno a todo lo anterior. Ni todo lo anterior, ajeno al fútbol.

"Una vez pasé a ver a un ministro por un tema del banco y lo primero que me preguntó fue si se quedaba Gallardo", cuenta Brito (Carlos Bairo)

“Una vez pasé a ver a un ministro por un tema del banco y lo primero que me preguntó fue si se quedaba Gallardo”, cuenta Brito (Carlos Bairo)

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-Hablando de las finanzas: cerraron el contrato con adidas, están a punto de hacerlo con Socios.com, existe la posibilidad de que Amazon se sume, el naming right aparece en el horizonte cercano… ¿Que la economía esté mejorando forma parte de la estrategia de seducción?

-Eso no te lo puedo responder: sí te puedo aceptar que todo ese desarrollo de marketing hace a la economía del club. Y la economía no es la única herramienta para contratar a un jugador, pero es la básica. Y el plantel que uno pueda tener y el proyecto futbolístico no es algo ajeno a Gallardo.

-¿Que las empresas se interesen cada vez más en River certifica que el producto Gallardo es un buen negocio?

-Que es un atractivo y un buen negocio, no tengo ninguna duda. Ahora, que te puedan pagar por eso, es complicado. Porque estamos hablando de contratos extensos: es difícil que un gerente de marketing le pueda explicarle a su jefe que va a pagar por seis u ocho años porque Gallardo se va a quedar ese tiempo. En el hoy, sí influye el producto que generó Marcelo. Pero a largo plazo son más las instituciones que las personas. E indudablemente hemos logrado posicionar a River en otro lugar: se ve en los números.

-¿Estos nuevos ingresos pueden modificar los 24 millones de dólares en ventas que están previstos en el presupuesto?

-Ese es sólo un número para prever. En un club tan grande es difícil proyectar, porque puede haber variables que te cambian la vida: por ejemplo, si vendés a un jugador por 10 millones o por 15. Incluso, se contemplaba un ingreso cero por criptomonedas y va a haber uno grande…

-El otro día Omar Labruna dijo que Gallardo tiene las llaves del club como no las tuvo ni su papá. ¿Coincidís con eso?

-No te puedo comparar porque no viví la época de Ángel…

-OK: al menos desde afuera pareciera que él tiene las llaves y ustedes, una copia.

-Para nada son cargos que compiten: se complementan. Está muy claro cuál es el ambiente de Marcelo y cuál, el nuestro: él nunca se metió en cuestiones dirigenciales, fue extremadamente respetuoso, en las negociaciones siempre comprendió hasta dónde se puede y hasta dónde, no. Y nosotros, con Rodolfo a la cabeza, siempre fuimos respetuosos de su ambiente.

Matías Patanian e Ignacio Villarroel lo acompañan en la fórmula (Carlos Bairo)

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-Si tenés que armar un ranking de los mejores presidentes de la historia, ¿en qué lugar ponés a D’Onforio?

-En el primero. De los que tuve la posibilidad de conocer, fue el mejor, sin dudas. Y después, Hugo Santilli, por haber sido campeón del mundo y porque es papá de mi amigo Diego. Davicce y Pintado también tuvieron una época gloriosa desde lo deportivo, pero la crítica que les hago es que con todos los jugadores que sacamos quedó poco y nada en infraestructura.

-Aspirar a la sucesión de una figura tan preponderante como la suya debe exigir una preparación especial: ¿te coacheaste, hiciste alguna preparación especial, cambiaste alguna rutina?

-Hace ocho años, cuando llegué a River, me preparé haciendo un curso de oratoria porque no estaba acostumbrado a dar notas ni a tener reuniones con 500 ó 1.000 socios. Pero creo que el mejor coacheo que uno tiene es trabajando todos los días en el club. Obvio que siempre hay cosas que aprender. Y, de hecho, aprendí más en todo este tiempo en River que en toda mi vida corporativa. El ecosistema del fútbol es complejo y tiene dinámicas muy distintas a las de mi sector.

-Sos dueño de un banco, de una empresa de energías renovables y otra agropecuaria, y tu familia tiene una de las fortunas más grandes del país: ¿qué es lo que te moviliza para ser presidente de River?

-La pasión. Trabajar en un banco me gusta, soy fanático de las energías renovables, me interesa el tema agropecuario pero nada de eso me apasiona. El fútbol es pasión, no se puede describir desde lo racional. Soy fanático enfermo de River y ser presidente de mi club es algo que quiero. Tenemos un equipo y un gran proyecto. Y pretendemos continuidad, que es lo que hace que los proyectos a largo plazo sean posibles.

-No serías el presidente más joven (42) porque lo fue Aguilar (asumió a los 41) aunque sí el de mayor fortuna. ¿Te genera algo el prejuicio que ese tema puede provocar en los socios o en los hinchas?

-No. La plata es una anécdota. Y en este caso me permite estar enfocado en este objetivo. Afortunadamente mis empresas están bien organizadas y les dedico el tiempo mínimo y necesario, lo que se requiere para la visión estratégica de un accionista, ya que el día a día lo tienen resuelto. Mi relación con las empresas me facilita el vínculo con River.Y esa es una combinación que también suma para el club.

-¿Cuáles serían los ejes principales de tu gestión si llegás al sillón?

-Mantener un plantel profesional competitivo y a la altura de lo que es River, respetando siempre nuestra filosofía: queremos hacer mucho eje en la formación de nuevos talentos y acompañarlo con un proceso de Big Data. El marketing y los nuevos ingresos será otro de nuestros ejes. Y el tercero, seguir realizando obras para comodidad de los socios.

-¿Qué sería para vos hacer una buena elección: lograr la mayoría en la CD, igualar en cantidad de votos a D’Onofrio en el 2017 o sólo superar el 50%?

-Una buena elección sería superar la participación de votantes en la elección anterior: eso ratificaría el compromiso de los socios con el club.

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-Sos un hombre de las finanzas y de la política: ¿te considerás un hombre del fútbol?

-Cuando estoy con gente que no sabe de fútbol, soy un experimentado. Pero cuando estoy con gente que verdaderamente sabe mucho de fútbol, como Francescoli o Gallardo, tengo que escuchar. O sea, yo puedo hablarte a vos de finanzas, pero cuando llego al banco y hace la exposición el CEO, tengo que escucharlo. Uno tiene que saber entender hasta dónde sabe, a quién tiene que explicarle y a quién tiene que escuchar para aprender.

-¿Qué creés que es más importante del ciclo Gallardo: el legado que deja, el sentido de pertenencia que generó, el cambio de paradigma con Boca, el proceso de Inferiores o qué?

-Te podría decir un poco de todas las cosas. Indudablemente, cuando tenga que hablar con mi nieto dentro de 40 años, de lo único que nos vamos a acordar es del 9 de diciembre. O sea, fue un hecho muy, muy fuerte. San Martín cruzó Los Andes: después viene que era un líder, el caballo blanco, los valores…

-A propósito, este aniversario del 9/12 tal vez sea el más feliz por la vuelta olímpica y por la decisión de Marcelo…

-Justamente eso último es lo que va a definir si va a ser el más feliz o no: la decisión.

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